Sunday, September 30, 2018

LGBT: Con el padre de mi amigo



Por Carlos0000

Soy Carlos y contarles uno de mis relatos, espero y sea de su agrado. Es algo corto pero igualmente quiero contarlo.

Esto pasó cuando yo iba en tercero de prepa tenía 17 años y conocí al papá de uno de mis amigos.
Yo tenía un amigo el cual vivía casi por el mismo rumbo que yo así que nos íbamos caminando juntos o luego tomábamos la combi, él se bajaba antes que yo, su papá era conductor de una combi, era un hombre de 1.70, como de 32 años robusto, Moreno, con cara de mataputos pero buena onda.

En ocasiones pasaba por la escuela y nos daba aventón, yo siempre me sentaba en medio, ya que mi amigo se bajaba primero y después ya me recorría, cuando mi amigo se bajaba yo aún me tardaba como quince minutos en los que luego su papá me hacía la plática, sobre la escuela o las universidades regularmente, recuerdo que un día casi no había muchos pasajeros como tres, por accidente en una vuelta casi caía encima de él pero mantuve el equilibrio aunque mi mano izquierda roso parte de su pene, eso me gusto y lo repetí como tres veces luego me dio mucha pena lo bueno fue que mi amigo no se dio cuenta, cuando él se bajó, no podía ni ver al señor a los ojos.

E- Y qué tal la escuela?
C- pues bien como siempre.
E- Que bueno, y qué tal la novia eh?
C- Uhh pues ni tengo
E- Enserio, yo pensé que hasta dos
C- Ja ja no aún no
E- Y eso.
C- pues no se
E- O eres de esos que dicen primero la escuela luego el relajo
C- Ándele así pienso.
E- Si Seguro, o eres de los de aquellos

En ese momento se me hizo un nudo en la garganta, y me sudó todo literal.

C- Je je nop
E- Si sabes a lo que me refiero verdad.
C- Creo, no estoy seguro (obvio sabía a lo que se refería)

En ese tiempo fueron bajando las personas hasta que quedó sola la combi solo él y yo hablando.

E- Si ya sabes a esos morritos que se les hace agua la canoa, a los del otro bando- cada vez me ponía más nervioso y bueno el cada vez hablaba distinto sentía que ya no era buena onda sino de acosador o tratando de intimidarme cada que lo hacía me veía y veía en sus ojos esa mirada mataputos - esos que son putitos y les encanta la verga y en especial de machos de verdad.

Eso detonó todo, sentí varias cosas dentro de mí y comencé a toser desesperado sin control.

E- Tranquilo hijo ja ja
C- Perdón.
casi me ahogo yo mismo.

E- Y entonces?
C- No claro que no
E- Bueno si tú lo dices

Mientras lo decía comenzó a agarrarse la verga con una mano mientras con la otra conducía, fue inevitable ver esa escena pude ver su enorme verga, era muy gruesa y se le marcaba perfectamente en el pantalón.

E- No que no
C- Ehh que?.
E- No que no te gustaba, sólo vete se te cae la baba de solo ver cómo me la acomodo.
C- Perdón fue un reflejo
E- Ja Ja más bien instinto de puta.

Me sentía raro y no sabía qué hacer.

C- Disculpe me voy a bajar aquí
E- Pero si todavía falta para llegar a tu casa, te incomodé verdad, lo siento sólo quería escuchar si era verdad, desde los primeros días que te vi me pareciste un putito, y aún pienso que eres la puta de mi hijo por eso siempre están juntitos verdad.

C- No para nada, Víctor y yo solo somos amigos.
E- De acuerdo.

El comenzó a bajar su cierre dejando a la vista su bóxer blanco y como se marcaba su verga era evidente que la traía al mil hasta estaba mojado de su precum.

E- Ahh ahora si está libre lo necesitaba; Ya casi llegas a tu casa verdad? Pero seguro puedes llegar un poco tarde.

Yo no podía dejar de ver su verga

E- No te quedes sólo viendo, ayúdame a relajarme un poco

Sin pensarlo puse mi mano en su pierna él se sorprendió y me sonrió, comencé a sobar su verga aún cubierta el soltó un gemido. Miro su reloj y dijo:

E- Ahh putito, aún tengo tiempo de sobra nos vamos a ir por ahí va.

Cerca de ahí quito el letrero de la combi y se desvió y se estacionó en un callejón, como las ventanas eran polarizadas no podían ver lo que iba a pasar dentro del transporte.

E- Ahora si putito haz lo que sabes hacer.

Comencé a bajar su bóxer lento su verga saltó bien tiesa era hermosa, él se acomodó en el asiento bajo hasta la rodilla su pantalón y calzón dándome paso a que lo hiciera.


E- vamos perrita, quiero sentir esa boquita, esos labios tan bonitos que tienes de mamadora.

Comencé a agarrar su verga y masturbarla lento mientras pasaba mi lengua por todo su tronco y bajaba a sus huevos (señores huevotes que se cargaba el Don) los olía y era un olor a macho sudado.
El me acariciaba el cabello y mis mejillas, pero no dejaba de gemir, después me jalo del cabello y me dio cachetadas con su verga mientras me llamaba puta, sin pensarlo me la clavó en la boca hasta el fondo, era muy gruesa y larga, me la metía y sacaba rápidamente ahogándome en ocasiones, hasta que me dio un respiro me la saqué y vi que estaba toda babeada hasta escurría.

E- Ayyy Dios mío, que rico, la mamas delicioso puto, mira mi verga bien babeada que rico.
Síguele es toda tuya.

Comencé a comérmela, cerré mis ojos y sólo sentía el sabor de su verga.
resbalaba por toda mi boca, chupaba la puntita, pasaba mi lengua por todo su glande, su tronco hasta llegar por debajo de los huevos.

E- Eso cómetela, deslechame ahh si ahh que puto me saliste cabrón

Comenzó a acariciar mis nalgas y a nalguearme y apretarlas

E- Creo que te voy a romper este culito mi reina, no mames que rico, estás bien apretadito -hacía presión con un dedo en mi culo.

Yo seguía mamando esa vergota mientras él jugaba con mi culito, me metía su dedo y me daba nalgadas.

E- Hay puto me tienes bien fierro, quiero abrirte ese culito
C- Si papi, méteme tú verga.
E-Si putita, la quieres sentir dentro?
C-Ajá papi- le decía mientras me montaba encima de él, estaba ya sentado en sus piernas sobre su verga.
E- Oh que rico, pero espera un poco, vamos atrás para que te pueda coger a gusto

Nos pasamos atrás y comenzó a quitarme el uniforme con desesperación mientras yo le quitaba la suya.
Se sentó en los asientos de hasta tras con su verga bien parada me dijo que me sentara en ella me acerqué lento y me monte en ella fui sentándome lento, él me tomó de la cintura y yo abría mis nalguitas con mis manos para que entrara mejor, el escupió en su mano y la embarró en su polla para que resbalara más rico, comencé a darle unos ricos sentones lo miraba a los ojos y veía su cara de excitación al máximo, luego cerraba mis ojitos y saltaba más rápido quería sacarle la leche a sentones al machote

E- ahh eso putito salta en mi verga, te la comes bien rico
C- te gusta mi culito papi?.
E- sí cabrón mucho. no mames
C- Qué pasa?
E- Donde quieres que te de mi leche puto
C- En mi boquita papi
E- ohhh que rico apoco te la vas a comer cabroncito
C- Si papi toda tu leche

Me sacó su verga me hinqué entre sus piernas mientras se masturbaba rápidamente yo le chupaba los huevos hasta que me llenó la boca y la cara de semen, me comí todo lo que pude sin dejar rastro

E- Hayyy wey., no chingues morro te dejé bien moqueado ja ja ya necesitaba una deslechada
C- Que rica sabía tu leche
E- Apoco. oye que obediente eres eh

Me levantó y me comenzó a besar desesperado, quieres que te la meta de nuevo

C- Otra vez? Tan rápido
E- Si putito, no quiero desaprovechar ese culito tan apretadito, gggg te lo voy a romper a vergazos.
Acuéstate anda

Nos acostamos en el piso de la combi en forma de cucharita y comenzó a metérmela de nuevo, levantaba mi pierna para poder meter su verga bien en mi culito, me besaba el cuello y la oreja mientras me susurraba al oído

E- te gusta? Ohhh sí que culo putito, dime qué te gusta anda que quieres verga
C- Ohh papi dame verga, me encanta

Sus embestidas eran con mayor fuerza y más lentas gemía desconsoladamente hasta que comenzaron a salir chorros de semen embarrando mi culo huevos y pecho.

C- Ya te veniste papi, que rico
E- Si chiquito, estás lleno de mi leche

Saco un rollo de papel que tenía en su asiento y nos limpiamos, nos vestimos y nos despedimos sin saber qué lo que habíamos hecho estuvo mal, no sin antes acordar que era nuestro secreto

E- Me gusto abrir tu culito, pero no se puede volver a repetir okay, ni mucho menos se debe enterar mi hijo oíste

C- Si señor no se preocupe.

Pasaron semanas hasta un día que comenzó a llover e iba pasando de nuevo en su combi y Víctor me invitó a subirme. Y sí, lo hicimos de nuevo por varias ocasiones hasta que Víctor se enteró y después ambos me dieron verga de macho.


Tuesday, September 25, 2018

LGBT: A UNA EDAD TEMPRANA


Por Helgatrans

Ni bien comencé a tener un verdadero conocimiento de la vida y cada vez que me miraban los chicos, sabía que algo andaba mal. Más aún, al verme en el espejo y cuando salían a flote mis sentimientos, me confirmaban que algo no iba por buen camino. Cuando mamá se marchó de casa, al separarse de papá y viajar a otro país no se llevó nada. Su dormitorio era mucho más bonito y grande que el mío, así que decidí cambiar de cuarto, siendo hijo único, sólo me quedé con papá, quien por su trabajo casi siempre estaba fuera del país. El chofer y la ama, que era también cocinera eran los únicos que estaban conmigo en casa. La señora, ya muy adulta era de meterse temprano a su cabaña. Sólo en casa comencé a rebuscar en el closet de mamá y me encontré con un tesoro. Como éramos casi del mismo tamaño, no había problemas en ponerme cualquiera de sus ropas, vestidos, zapatos, botas, lencería y vestidos.

Todas las noches, hasta altas horas de la madrugada no dejaba de mirarme al espejo con diferentes ropas. Por otra parte, a la edad que tenía ya mis senos eran de nena y mi cuerpo igual, mientras mi pene no llegaba ni a los tres centímetros. Mi favorita era una minifalda banca trasparente, bien cortita, un hilo dental negro, unas botas rojas casi hasta la rodilla y una blusita que sólo tapaba mis tetitas de nenita. Rubia, usaba el cabello largo y era completamente lampiño. Me maquillé muy bien.

Una noche, sabiendo que era el día de descanso del chofer, un precioso negro bastante joven y que mi ama ya estaba durmiendo, sentí algo de sed, salí de mi dormitorio y bajé a la cocina en busca de una soda. Mi sorpresa fue mayúscula al ver a mi chofer en la sala viendo televisión y una película porno. Él no se dio cuenta que estaba allí, hasta que cerré el refrigerador e hizo un pequeño ruido y él volteó la cara. Tomó el control remoto y apagó de inmediato el televisor. Al verme cómo estaba vestida mi miró y me dijo que mi padre había llamado y le dijo que durmiera en casa para que no me quedara solo, pero yo no lo sabía. 





Se levantó, se acercó a mí y realmente no sabía que decir y menos que hacer, así que simplemente dije: "¿Qué estabas viendo?" Me contestó que una porno interracial. "A mí me encanan las rubias", dijo medio tartamudo, sin comentar nada de mi vestimenta. Realmente para mi edad y la ropa tan sexy me veía muy loquita. No tuve otra idea de decirle "¿Cómo me veo?" Y me dio una vueltita para que apreciara todos mis lados. "Perdón joven, no quiero faltarle el respeto, pero si no lo conociera diría que es una nena muy hermosa."

Le contesté que muchas gracias y le pedí para acompañarlo y ver la televisión juntos. “Pon lo que estabas viendo, tengo curiosidad." Me senté cerca de él en el sofá, prendió el vídeo y miraba cómo una jovencita rubia tenía un pene de un tamaño que no me imaginaría nunca que existiera en su boca y luego le entraba todita en su ano. Estaba cruzado de piernas, mientras observé al chofer, que estaba en short, que su pene casi se salía de él. Al verlo y ver la película simplemente perdí la razón y le dije que me iba a mi cuarto a ponerme mi pijama. Lo que hice fue ponerme un hilo dental rojo y una blusa que hacía el trabajo de minifalda.
Él ya había cambiado la película y puso una de un travesti con un negro. No me senté en el sofá. Me tiré a la alfombra de espaldas a él mostrándole ligeramente mis nalgas. Al voltear mi rostro para decirle algo, tenía su pene en su mano y se estaba masturbando. "Perdón joven, verlo a usted me ha excitado mucho y a mí siempre me gustaron los travestis y transexuales y no sé por qué.". "¿Y yo te gusto?" "Me moría por acostarme con usted", contestó. De inmediato me levanté, me quité la blusa y quedé solamente con el hilo rojo. Sin decirle nada me metí su verga en la boca y sin experiencia alguna comencé a mamársela, mientras gemía y me explicaba cómo debía hacerlo.

Cómo habrá estado de caliente, que no pasó ni un minuto y lanzó todo su chorro caliente dentro de mi boca y me gustó mucho su sabor y me lo tomé todo.




 Se levantó, me cargó en sus brazos y me llevó a mi dormitorio, mientras decía que me iba a hacer mujer y me enseñaría todo lo que debía saber para serlo. Lo que pasó enseguida se los contaré en mi próximo relato.

LGBT: ¡Linda, la deportista más caliente!






Esta historia comienza un día del mes de junio. Recuerdo que salí de trabajar en el hospital y me dirigí al parque. Allí me senté en un banco que estaba cerca de un pequeño lago. Hacía un poco de calor, y yo necesitaba desconectarme un poco del difícil día de trabajo que había tenido. Mientras respiraba aire puro, miraba el cielo y veía la caída del sol, -estaba comenzando a anochecer- siento un grito muy fuerte de una dama. Me paro, miro hacia atrás y veo a una dama en el piso. Me acerco muy rápido. Al ver ese rostro delicado, con grandes ojos verdes, cabello negro, labios muy finos y rojos y piel blanca, quedo paralizado, como hechizado, no podía hablarle. ¡¡En ese instante ella me grita y me dice si podía ayudarla!! ¡Yo le digo que sí, que trabajo en hospital! Le pregunté que le pasaba y me dijo que mientras estaba haciendo ejercicio en el parque se había doblado el tobillo y se había caído. Ella traía puesto un sostén deportivo rojo que marcaba sus tetas pequeñas y firmes y un pequeño short deportivo negro que me permitía ver un culo firme, duro y unas piernas largas, delicadas, blancas y sensuales. Revisé su tobillo y no tenía nada, solo el dolor del golpe. La ayudo a pararse y le pregunté su nombre. Me dijo que se llamaba Linda. Yo le dije mi nombre. Me dijo que tenía 37 años y que siempre le gustaba entrenar en el parque. Intentó caminar y me dijo que le dolía mucho y que no podía apoyar el pie. Entonces le dije que la acompañaba al Hospital para examinar ese tobillo. Fuimos al hospital, le hicimos los estudios correspondientes y después de esperar algunas horas, esos estudios dieron todos bien. No tenía nada grave. Luego salimos del hospital y ya se había hecho de noche. Ella me dijo que todavía le costaba caminar y que no quería volver sola a su casa. Yo me ofrecí a llevarla. ¡¡Durante el viaje en el auto, hablamos mucho y logré hacerla reír un poco!! ¡¡Tenía una sonrisa preciosa!! Luego llegamos a su casa. Nos bajamos del auto y la ayudo para llegar a la puerta. En ese momento Linda me invitó a pasar. Yo acepté. Su casa era pequeña , pero muy bella. Me dijo siéntate en el sillón, ya vengo. ¡El sillón estaba frente a un gran ventanal! Pasaban los minuto y Linda no aparecía. En ese momento veo salir de su habitación a la dama más preciosa del universo. Su cabello negro suelto, combinaba con un sostén negro que marcaba y agrandaba sus tetas y un panty/braga negra. Ella se da vuelta y veo ese culo firme, pequeño, duro, ejercitado, blanco, suave que deseaba una verga. Ella me pregunta cómo se veía. Yo no podía hablar, pero mi pene que había comenzado a endurecerse y agrandarse hizo un bulto en el pantalón que traía puesto. Linda se sonrió y disfrutaba que yo estuviera excitado. Ella se sienta al lado mío y yo la acaricio y la comienzo a besar, primero en el cuello y luego en la boca. En ese instante sucede algo inesperado, ella con su brazo me separa de su cuerpo. Le pregunto si le había m*****ado algo que había hecho. Linda me contesta que no, pero que me tenía que decir algo. Le digo que me dijera lo que ocurría. ¡Ella me dice soy transexual! Yo le contesto que no importa, que es la princesa más bella del universo. Ella sonríe y a partir de aquí comienza una noche de sexo maravillosa y muy caliente.
Ella comienza a masajear sobre el pantalón, mi pene, muy despacio, muy suavemente. Cuando notó que mi verga estaba suficientemente dura, me bajó el cierre y me quitó el pantalón. ¡¡¡¡Tomó de la base mi pene duro, grueso, caliente y se lo metió en la boca!!!! ¡¡Hasta el fondo!! ¡Casi vomita! Y empezó a lamerlo con mucha saliva desde la punta hacia abajo, una y otra vez mientras la saliva lubricaba los movimientos. Parte de la pintura de labios roja la veía en mi pene. No puedo explicar el placer que sentía cuando Linda metía mi pene en su boca, además lo hacía muy despacio para evitar que yo acabara. Así estuvo algunos minutos. Mi verga estaba totalmente cubierta con saliva. Luego yo la levanté y empecé a besarla primero en su cuello y luego en sus labios, con mucha saliva nos metíamos la lengua hasta el fondo, los dos. Fueron besos muy apasionados. Luego le quité el sostén y vi estas pequeñas tetas hormonadas, firmes preciosos, blancas, delicadas y comencé a chuparlas, primero la aréola y luego el pezón. Sus pezones se erectaron y se pusieron muy duros. Los estuve lamiendo y besando un largo tiempo, hasta que le salió una secreción blanca que tragué, fue muy rica y Linda gritó de placer. Luego le bajé la braga y tenía un pene pequeño que estaba un poco erecto, ella se sonrojó. En ese instante acerqué su cuerpo de princesa y lo apreté fuertemente contra el mío. Nos frotamos nuestros cuerpos durante algunos minutos, y sentí su pequeño pene frotar mi pene duro y grueso, mientras metía mi mano en su culo y luego le tomaba fuertemente sus nalgas con mis dedos. Fue una sensación placentera. Luego cuando mi pene estaba bien duro, la hice dar vuelta y le apoyé mi verga en su culo, para hacerle sentir placer y deseo y para que me pida que la penetre. Ella empezó a pedir que la penetrara. Primero puse saliva en mis dedos y luego se los pasé alrededor de su ano, rosado y estrecho. Su ano estaba muy cerrado. Adoro el ano estrecho de una dama. Luego me dio lubricante, se lo puse con el dedo mientras la penetraba muy despacio solo con el dedo, ella gemía de placer. Cuando lo siento bastante dilatado, me pongo el condón y comienzo a introducir mi verga en ese culo maravilloso. Lo hice muy despacio, quería sentir la resistencia de su ano al paso de mi verga gruesa y que ella sintiera ese placer. Fue una experiencia única. Cuando la penetré completamente con mi verga, Linda dio un grito de placer muy fuerte. Ambos estábamos en el piso. Ella estaba en cuatro apoyada sobre el piso. Yo empecé a penetrarla con mucha fuerza, una y otra vez. Sus nalgas golpeaban fuertemente contra mis muslos. ¡¡Yo acariciaba y besaba su culo!! ¡¡Ella gemía como nunca, muy fuerte!! ¡¡¡¡¡Cuanto más fuerte gemía yo más fuerte la penetraba y ella más fuerte apretaba mi pene con su culo!!!!! Su ano está muy caliente y rojizo y muy lubricado por sus secreciones. Yo ponía y sacaba mi pene una y otra vez. Luego yo puse mi espalda contra el piso, puse a Linda sentada sobre mí, y ella comenzó a saltar sobre mi cuerpo con mi verga en su interior. Lo hacía con mucha fuerza. Ambos los disfrutábamos. Era puro placer. ¡¡Yo me excitaba al ver su cabello suelto ir y venir y escuchar sus gritos y gemidos!! En ese instante de su pequeño pene sale un poco de secreción transparente que cae sobre mi abdomen. Ella gime y tiene un orgasmo muy fuerte, luego se sonríe. Eso significaba que yo le estaba dando mucho placer y eso me excitaba aún más. Luego de algunos minutos siento que estoy por acabar. Linda se acuesta en el piso, yo me quitó el condón, ella me chupa el pene y cuando siento que estoy por venir le eyaculó mi lecha blanca y caliente sobre su abdomen y parte en su pene. Ella lo toma con su dedo y juega con mi semen derramándolo por su cuerpo perfecto. Los dos nos abrazamos, nos besamos. Su tobillo no le dolía más. Siempre tuve la sensación de que alguien nos observaba por el ventanal. Luego de un rato nos fuimos a bañar juntos…y lo que sucedió allí. Lo voy a contar en otro momento...

En fiesta con unos clientes



Por AnitasLut44

Esa noche mi estudio había arreglado una cena formal para potenciales clientes y por supuesto; yo estaba allí acompañado por mi dulce mujercita.
A pesar de que la ocasión era muy formal. Ana había elegido vestirse de manera bastante provocativa; con un vestido breve negro de tiro corto; sin breteles y un amplio escote en la espalda; era un modelo muy sugestivo y sexy.

Apenas nos sentamos con otras dos parejas; pude apreciar que los pezones de Anita estaban bien erectos y visibles a través de la delicada tela de su vestido. Además, yo sabía que no llevaba ropa interior; solamente medias de nylon que realzaban la sensualidad de sus largas piernas…

A través de la noche; el alcohol hizo que mi mujercita fuera poniéndose cada vez más mareada y confusa. Estuvo bailando con algunos colegas y clientes; quienes obtuvieron algo más de lo que esperaban. En un momento Ana regresó a la mesa después de unas piezas de baile y me susurró al oído:

“Algunos de tus amigos tienen las manos bastante escurridizas…”

Sonreí para mis adentros, pensando que varios de ellos habrían descubierto que allí bajo ese vestido faltaba una tanga…

Un par de horas más tarde; mientras Ana bailaba con un hombre muy apuesto, me hizo una señal con su cabeza. Indicó una puerta lateral del salón y pronto desapareció por allí en compañía de ese tipo. Me levanté de mi silla y seguí ese mismo camino.

Había un largo pasillo y a un lado encontré una puerta abierta; que daba a un pequeño depósito de elementos de limpieza. Allí adentro estaban Ana y el hombre hablando.

Entré y cerré la puerta a mis espaldas.
Anita preguntó solamente: “Me das permiso…?”
Y yo asentí en silencio con mi cabeza.

Con mi aprobación, el extraño levantó a Ana por la cintura y la depositó sobre una mesa y se ubicó entre sus hermosas piernas bronceadas, que quedaron colgando al borde. Luego la atrajo hacia él, tomándola por las nalgas y comenzó a besarla.

Sus gruesas manos recorrieron las piernas de mi sensual esposa y levantaron suavemente el ruedo del vestido; lo justo como para que las puntas de sus dedos llegaran al interior de los muslos y pudieran acariciar los delicados labios vaginales depilados de mi mujercita.
Anita dejó escapar unos gemidos de placer mientras ese hombre le masajeaba la concha con los dedos. De repente cayó de rodillas entre sus muslos y su cabeza se hundió sobre la concha húmeda de Ana. Comenzó a lamerla y a chuparla; mientras Ana se retorcía de placer. Ella apoyó sus manos a su espalda y se arqueó hacia atrás, gimiendo y olvidando que yo estaba presente.

Entonces se abrió la puerta y entró un segundo hombre. Su amigo ahora estaba de espaldas a la pared y Ana de rodillas frente a él, dándole una tremenda mamada.

“Suerte que pudiste venir, Darío… esta puta es demasiado para mí solo…”

El recién llegado sonrió y sorbió un trago de vino de la copa que traía en su mano.
Ana entonces se ubicó en el suelo, sobre sus manos y rodillas; lista para ser cogida.

Arqueó la espalda esperando que el extraño la montara. Mientras preparaba su verga, el tipo mantuvo sus dedos dentro de la concha de Ana para lubricarla un poco más.

Me pareció que transcurría una eternidad, mientras esperaba que ese tipo la montara. De repente me preguntó: “A su mujer le gusta que le den por el culo…?”
Antes de que yo reaccionara y pudiera decirle que no; Anita alegremente dijo que sí…

El tal Darío que había llegado después sonrió y se hincó frente a ella.
El primer extraño abrió los cachetes de Ana y se hundió en un solo golpe hasta el fondo en la caliente y humedecida concha de mi mujercita. Ella lanzó un largo gemido; pero enseguida su amigo deslizó su gruesa pija entre los delicados labios rojos de Ana y ella ya no pudo exhalar ningún otro sonido.

Por casi diez minutos estuvieron ambos hombres bombeándola por los dos extremos. Sus cachetes parecían abrirse más en cada embestida. Cada vez que el otro hombre entraba en su boca; ella echaba la cabeza atrás para que esa verga entrara más a fondo…

Sin todavía acabar en ella; ambos hombres cambiaron posiciones. Esta vez Ana tuvo que dejar de comer esa verga para poder aullar el orgasmo que le había provocado la dura pija del tal Darío en su hambrienta concha.

Después el primero quiso experimentar en el culo de Ana.
La levantó sobre la mesa y la hizo acostar de espaldas. Le metió la lengua en el estrecho orificio anal y lo lamió hasta que ella relajó bien sus músculos.
Finalmente el hombre sujetó las pantorrillas de Ana en el aire y empujó despacio sobre su apretado esfínter anal. Ella gritó… y bastante.
Pero el hombre insistió y volvió a empujar; haciendo que Ana también aullara de dolor.
Esta vez ya no sufrió demasiado; ya que el primer hombre pudo aguantar muy poco.
Dio apenas unas cuatro bombeadas y acabó gruñendo mientras descargaba su semen en el ano de mi delicada esposa.

El tal Darío también quería un poco de acción anal; apenas su amigo se salió, él volteó a Ana boca abajo sobre la mesa y también la penetró por el culo.
Luego de algunos embates, la levantó y la hizo apoyar contra una pared.
Así la bombeó de pie; sin nada de misericordia.
Mientras la sujetaba por las caderas, sus dedos hurgaron la enfebrecida vagina de mi esposa; que necesitaba eso con muchas ganas.
Antes de que él le llenara el ano con más semen; Anita aulló y acabó en sus dedos…

Ambos hombres arreglaron sus ropas con rapidez y abandonaron el lugar en silencio.

Me senté en una silla; observando el desastroso estado en que habían dejado a mi mujercita. Su vestido seguía enrollado en la cintura y tenía manchas de semen y arañazos en sus muslos y cachetes.

Tenía los ojos vidriosos, pero se las arregló para enfocarme con ellos; especialmente la erección que yo llevaba bajo mis pantalones.

“Ahora es tu turno, mi amor…” Susurró muy sensualmente y acercándose a mí.

Se quejó de que estaba bastante dolorida; pero agregó que seguía también muy caliente y quería terminar conmigo. Se inclinó sobre mi verga erecta y me dio una excelente mamada.
Yo realmente quería cogerla; pero de repente exploté en su boca; haciendo que ella se atragantara con mi acabada. La ayudé a vestirse y a limpiarse lo mejor posible.
Luego regresamos al banquete como si nada hubiera pasado.

Cuando Ana se levantó para ir al baño de damas; uno de mis jefes siguió el movimiento de sus caderas con la mirada y entonces se animó a decirme:

“Lo felicito, Víctor…su esposa es una mujer muy sensual”

“Oh sí… Usted no se imagina lo sensual que ella es…” Contesté sonriendo.


LGBT: Con un ranchero





Por Salmaerika

Esa noche fui a bailar hasta aquel bar de la carretera frecuentado por los admiradores de chicas como yo, y ahí pude ver en vivo y en directo varios traileros y rancheros de cuerpos fuertes, con aspecto rudo y dominante … y buscando ligar. Eran una verdadera invitación al placer, y muchos de ellos me resultaban muy atractivos, pero mis ojos se fijaron especialmente en un moreno maduro de estatura mediana, velludo y de manos fuertes y callosas que lucía especialmente sensual, además y para ser sincera, el volumen que tenía en su entrepierna era notoriamente impresionante. 
Como toda mujer, yo había fantaseado hasta el cansancio con tener sexo con un hombre super dotado, era una de las fantasías más recurrentes que siempre había tenido. Los hombres dotados de penes grandes y muy gruesos me fascinan … no sé, me despiertan mucho morbo y un pene así es dinamita para mí. Me encanta chupar y lamer hasta el cansancio un rico miembro … y más si es enorme, grueso y cabezudo.
Con movimientos provocativos y miradas sensuales le coquetee a aquel hombre para hacerle saber mi atracción por él, y no paso mucho tiempo hasta que él estuvo sentado a mi lado. Él era un ranchero serio y con una voz encantadoramente masculina que acabó de derretirme, y después de conversar y coquetearnos un rato, me sorprendió con su franqueza al decirme al oído: -¡Chiquita, me gustas mucho y si tú quieres, puedo hacerte todo lo que quieras a cambio de un regalito!
Mi cabeza a esas alturas ya estaba llena de fantasías, y no podía apartar de mí la idea de tener esa noche un hombre como aquel a mi disposición. Siguiendo el hilo de mis fantasías le respondí: -¿Y a qué tipo de regalo te refieres? El sonrío y muy suelto me contestó nuevamente al oído: -¡Mira güera, si no fuera porque ando muy corto de dinero a alguien como tú le haría de todo por nada … pero paga mi cuenta y dame algo más para la cena … es todo lo que te pediría! No lo podía creer, por un pequeño gasto podía hacer realidad, todas mis fantasías con un recio macho que me hacía sentir ilusionada. Intentando controlar mi lujuriosa sonrisa, le dije: -¡Bueno, está bien … podríamos ir a un motel, pero sólo traigo $600 para pagar una habitación, la cuenta de los dos y lo que sobre seria lo de tu cena ... como ves? El aceptó y saliendo del bar nos dirigimos en mi auto al primer motel que encontráramos, donde al llegar me dijo que el esperaría a que yo me instalará y me dio su número de celular para que le llamara y le diera el número de la habitación cuando estuviese lista.

Apenas entre a la habitación, me sentí tan excitada, que mi pantaleta se mojó aún más con toda la húmeda prueba de mi calentura. Después de llamar a “mi macho”, decidí retocarme el maquillaje, arreglar mi cabello y acomodar mis medias para gustarle lo más que pudiera. Estaba terminando cuando el tocó … y nerviosa corrí a la ventana para cerciorarme que fuera él. Le abrí ...y ahí estaba frente a mi mirándome y me dijo: ¡Que buena estas güerita … te voy a dar todo lo que necesitas!

 Avanzó hacia mí, cerrando la puerta de la habitación y me abrazó besándome en los labios. Me tenía atrapada entre sus brazos, mientras con sus manos recorría mis nalgas lascivamente. En medio de los besos y caricias él se fue desprendiendo rápidamente de sus ropas y me quitó la falda. Ahí estaba yo de pie frente a un hermoso macho casi desnudo … su miembro estaba absolutamente erecto, apuntando amenazante hacia mí a través de su trusa blanca … me impresionaba el tamaño y sin resistir la curiosidad me acerqué para liberarlo … era una hermosa verga gruesa de 23 cms, pero sobre todo me excitaba su color, el tronco era muy negro y la cabezota relucía en un intenso color púrpura. No había visto un pene así, y todo en el me excitaba, tamaño, forma, color …
Él se agarró el miembro con una mano y comenzó a refregársela, eso fue demasiado para mí y me acerqué hincándome frente a él … y sintiendo su intenso olor a macho. Se la aferré con mi mano y sentí su calor y textura, fue tan divina la sensación que me pareció casi como si por primera vez en mi vida agarrara una verga. Increíblemente su aparato reaccionó, creciendo aún más entre mi mano … la besé y empecé a lamer el tronco hasta que me la metí en la boca para chuparla suavemente , disfrutándola al máximo, pero de repente fui atraída hacia esa estaca morena obligándome a tragármela hasta donde podía. Sofocada me la saqué de la boca y m*****a le dije: -¡Ay que bárbaro … me ahogas … déjame hacértelo despacio, ¿sí?
Yo pensaba que por el hecho de gustarle y que además le pagaba, era yo quien manejaría la situación, pero me equivoqué rotundamente, ya que en ese mismo instante él me agarró de los brazos levantándome casi en vilo y me dijo: -¡Mira putita, yo sé lo que les gusta a las perras como tú! … y acto seguido me aventó sobre la cama para de inmediato jalarme y hacerme que me hincara en el suelo frente a él. Al instante sentí su enorme verga acomodándose en mi boquita y sin darme tiempo de protestar me metió la cabezona haciéndome sentir que él mandaba. Su reacción a****l me sorprendió, pero a la vez me calentó al máximo, era sentirme usada a pesar de que yo misma había contratado su servicio. El siguió enterrándome su verga hasta que casi me ahogaba, y ajeno a mi voluntad empezó prácticamente a cogerme por la boca, mientras me decía: -¡Te gusta chupar mi verga pinche güera! -¡Seguro que tu boquita de puta nunca había mamado una como esta! 


La verdad no sé si era su inmenso miembro el que me hacía gozar tanto, o era la manera como él me trataba. Yo era su puta de verdad y el me humillaba con briosas embestidas, metiendo su miembro hasta donde podía, para luego retirarlo casi hasta sacármelo, y entonces jalarme mi cabeza por la nuca para embutírmelo otra vez. Mi única reacción fue cooperar abriendo mi boca para darle paso … pero sentía que me ahogaba y mis rodillas flaqueaban sin que el cesara de humillare cogiendo mi boca de aquella manera.
Rogándole por fin lo convencí de que me dejara gozar su inmenso miembro de una manera más suave y en medio de gemidos y jadeos se la empecé a lamer y mamar intercalando besitos y mordiditas, excitándome yo misma cada vez más, hasta que sin poder soportar más comencé a acariciar mi “clítoris” como una loca, pero en ese momento y para mi sorpresa, el macho me sacó su verga y tomándome de los cabellos puso su oscuro aparato sobre mis labios y casi al instante comenzó a explotar en sucesivas descargas sobre mi rostro, intentando apuntar los sucesivos chorros de semen dentro de mi boca.
Mi boca, lengua, labios y todo mi rostro fueron recibiendo uno a uno los potentes chorros de su blanco semen, que saltaban sin cesar sobre mí. En un acto lujuria le agarré el miembro con mi mano y mientras se lo refregaba, metí todo el glande entre los labios y chupé igual que una tragona enamorada de aquel inmenso y azabache miembro. No me detuve hasta que por mi garganta corrían sin cesar los flujos de sus oscuros testículos. Cuando el terminó de eyacular, quede totalmente encremada con su esperma y el me miraba con una expresión da lascivia incontenible, mientras me decía: -¡Ya sabía yo que eras muy puta! -¡Y te voy a dar lo que mereces perra!
Recién en ese momento caí en cuenta que a pesar de la terrible chorreada que me había pegado, su miembro seguía totalmente enhiesto. Sobre la púrpura cabezota y el negro tronco de su verga, aún chorreaban restos de esperma mezclados con mi saliva, pero lo que más me sorprendió fue la mirada lujuriosa que sus profundos ojos me daban mientras yo como podía me limpiaba la cara e iba hacia el baño para lavarme. Cuando regres
é, sin darme tiempo acercó su rostro al mío y besó mi boca, mientras yo sentía como mi clítoris erecto me dilataba incitando a mi macho a manosear mis piernas y mis nalgas.  
La visión de sus oscuras manos contrastando con la blancura de mis piernas me provocaba una irrefrenable y morbosa excitación, y entreabrí mis piernas, para permitirle que sus dedos entraran aún más profundamente, él no tuvo reparos en avanzar y en un instante me tenía clavados dos de sus gruesos dedos en mi culito, refregándomelos deliciosamente. Cuando a él le pareció que ya me había dedeado lo suficiente, me volteó y bruscamente me empinó sobre la cama para acariciarme y nalguearme a su antojo, antes de ordenarme que me quitara la pantaleta y nuevamente empinarme para acomodarse entre mis nalgas y comenzar a refregarme la dura protuberancia de su glande, justo a la entrada de mi ano, me frotó deliciosamente mi gruta y por momentos daba algunos pequeños enviones había adelante insertando toda la cabezota de su aparato para enseguida sacármelo y volver a cargar haciendo movimientos de coito.
Aquello le dio el resultado que deseaba haciéndome aullar de placer, y en un instante dirigió su potente verga justo sobre mi ano que palpitaba ansioso. Era obvio que me iba a coger, y ¿Quién era yo para impedírselo? Tomó mis nalgas con sus fuertes manos abriéndolas y dejando mi culo totalmente expuesto y en posición para acomodar el brillante glande justo sobre mi agujero y comenzó a golpetearlo en un rítmico y lascivo movimiento. En mi cabeza fluían ardientes y desafiantes ideas, "dame más mi rey, quiero sentirla entera en mi colita" a lo que, sin detener sus preparativos, me hizo voltear la cabeza para mirarme y decir:
-¿Es lo que quieres, ¿no? Que te de la cogida que andas buscando desde que naciste perrita, ¿verdad? Pues te la voy a clavar hasta llenarte todo el culo.
Aguantando mis temores sentí como me agarro por la cintura, y colocaba otra vez su bestial miembro justo en mi abertura anal. Yo solo estaba a la expectativa, pero algo me decía que me aflojara y lo dejara hacer sin resistirme a lo inevitable … y cerré los ojos para esperar el ataque decisivo, intentando prepararme para resistir sus embestidas, que buscaban encajar el oscuro glande en mi pobre anito. Entonces dirigió su ataque justo al medio de mi trasero y poco a poco empezó a introducirme el inmenso aparato entre mis nalgas, mientras sonreía con una lujuriosa expresión en su rostro. Finalmente separó mis nalgas con sus manos y terminó de ensartarme por completo, y con vehemencia introdujo la totalidad de su estaca entre los pliegues de mi sodomizado trasero.
Comenzó a darse el gusto, empujando decididamente y proporcionándome una cogida a fondo. Solté un irreprimible quejido y mis nalgas se tensaron en un vano intento por ofrecer resistencia al voluminoso invasor, pero lo único que logré al apretar mis glúteos, fue aumentar el placer que él sintió, pues la unión se hizo aún más estrecha. El desgraciado totalmente ajeno al dolor que me pudiera provocar comenzó a bombear en mi culo, intentando llenar todo mi recto en cada embestida. Mi macho se sentía feliz y lo reflejaba en su rostro, era obvio que estaba gozando a mares mientras su terrible aparato cogía a fondo mi trasero … y me decía:
-¡Tengo que reconocer que tienes un culito delicioso! -¡Tienes las carnes deliciosas y tu culito se ajusta muy bien a mi verga … me la estruja!
Siguió taladrándome el culo que indefenso cedía al paso de tan impetuoso visitante. Pasada la primera impresión, comencé a cooperar moviendo lo que podía mis caderas, mientras él seguía embistiendo con fuerza, y me decía: -¡Eso es putita, mueve el culo para que te coja como se debe! -¡Te lo voy a enterrar hasta sacártelo por la garganta!
No puedo explicar cómo, pero la verdad es que de pronto comencé a estremecerme en un infinito orgasmo. Me tensé de una manera incontrolable, y me consumí en un terrible clímax. Mi cuerpo se curvo hacia el macho permitiendo que su estaca profundizara aún más en mi recto, en un gesto que parecía que deseaba fundirme con él. Cuando él percibió que yo me estaba corriendo, me siguió cogiendo mientras comentaba: -¡Te estas meando de gusto putita rica! -¡Ah, como me la aprietas! ¡Eres una puta de primera!


Sus penetraciones se hicieron más lentas, pero mucho más profundas, cargando hasta el fondo; mi macho sudaba a raudales, bañando mis nalgas con su transpiración. Era una cogida a****l donde yo lo único que tenía que hacer era soportar sus apasionadas arremetidas, que golpeaban con fuerza mis nalgas, haciendo estremecer mis entrañas. Desde mi posición podía apreciar en un espejo, como me lo metía dejando apenas sus huevos afuera, me costaba aceptar que esa tremenda verga se pudiera enterrar en toda su extensión en mi culo, pero la realidad de lo que veía, era que eso era cierto. A esas alturas me sentía como hechizada por la lujuria de ese macho de ébano que me estaba dando con toda su pasión. Todo mi pelo púbico se hallaba mojado de caldos eróticos, y mi abertura anal rezumaba de manera increíble, haciendo deslizar por entre mis nalgas un constante hilillo de jugos, en tanto sus vaivenes eran cada vez más contundentes, y sus manos se aferraban a mis esponjosas nalgas, arremetiendo sin cesar en mi culo. En los pocos segundos y aunque parezca increíble, la lujuria se apodero de mí, y muy pronto otra vez mi clímax me consumió y me corrí febrilmente en un segundo orgasmo, que me hizo gritar, gemir, putear y revolcarme totalmente fuera de sí. Justo en ese momento, sentí que el macho empujaba todo su terrible miembro en mi culo y lo revolcaba en mis entrañas, mientras comenzaba a correrse. Pude sentir nítidamente las sucesivas erupciones de semen que me inundaban entera por dentro. Se refregó dentro de mi ano, hasta que vació hasta la última gota de su espeso esperma, y sólo entonces, me lo sacó para todavía alcanzar a bañar mis nalgas con los últimos chorros. Con aire satisfecho se me quedó mirando y me dijo: -¡Esta deliciosa chiquita! -¡Me encantaría quedarme para seguirte gozando, pero no puedo!
Se dirigió al baño y mientras yo intentaba recuperarme, todavía tirada sobre la cama, oí como él se duchaba. En seguida salió radiante del baño comenzó a vestirse y mientras conversaba animadamente, de pronto me dijo: -¡Dame lo que falta de mi regalo! Me sentí mal, pero no me quedó otra que buscar mi cartera y sacar los $250 pesos que me quedaban y se los entregué mientras él me daba unos cuantos manoseos a las nalgas y me decía: -¡Cuándo quieras más verga ya sabes dónde encontrarme! Me besó otro par de veces y salió satisfecho de haberme cogido.

Friday, September 21, 2018

Mi primera vez en el colegio





Por Michelle


La primera vez que me cogieron fue en el colegio, yo estudiaba en el Teresiano y fue el chofer de autobús y conserje del colegio.
Yo era muy muchachita y el señor tenía como 63-64 años, era español.
Me cogió a finales de agosto del 2014.
Siempre me estaba mirando y me sonreía, yo me hacia la loca, pero él sabía que no me disgustaba el coqueteo, no sé porque nunca me negué a corresponderle.
Fue un sábado después de la verbena, como a las 9 de la noche, me llevó hacia la sala de las bombas en la parte de atrás del estacionamiento.
Yo estaba vestida en jeans y franela y recuerdo que calzaba los suecos de madera de tacón alto.
Sabía que el hombre estaba bien excitado, era mayor que mi papá y yo era menor que su hija menor.
No sé que me pasó, pero no me negué a ir con él a ese lugar, era apartado y ya no había nadie.
No hablamos casi nada, estaba bastante oscuro, el señor me agarró por detrás por la cintura, me haló hacia atrás de unas cajas de madera y se recostó de ellas, me haló hacia él y quedé como abrazada desde atrás.
Rodeó mi cintura con sus brazos y me estrechó, sentí su respiración cuando comenzó a besarme en el cuello y sus manos subieron para acariciarme los senos.
Yo me estremecí cuando sentí ese contacto, él se dio cuenta y siguió besándome y halándome como para ponerme a su altura, sentí su entrepierna, estaba erecto, espiraba aceleradamente y trataba de besarme en la cara, yo lo evitaba.
Me dijo para voltearme y ponerme yo inclinada contra las cajas, no dije nada cuando sentí que me bajaba el jean y luego me bajó la pantaleta, me los bajó y después como toscamente se bajó sus ropas.
Me separó un poco las piernas y se me encimó, me sujetó por la cintura y con una mano fue colocando su pene por entre mis nalgas y luego lo deslizó hasta ponérmelo en la vagina.


Fue rápido, fue rápido, yo no traté o no pude impedírselo, yo me quedé quietecita y el viejo, con más experiencia, logró metérmelo un poco, yo me revolví y traté de moverme cuando sentí que él entraba, pero el hombre me controló, me dijo algo que no recuerdo y se afincó, me lo metió despacito pero completico, todo, escuche su gemido y se confundió con el mío, yo gemí cuando me lo metió todito y sentí que me desvirgaba, me lo enterró completico, lo sentí muy caliente y sus bolas chocaban contra mí cuerpo, comenzó a cogerme sin compasión, con fuerza, me lo metía completico y lo sacaba para enterrármelo otra vez más a fondo, una y otra vez, me estaba cogiendo a su antojo, se estaba dando banquete y no le importó mi edad, él era grande, alto y grueso y yo chiquita y frágil, pero me cogió como un animal desesperado, suspirando y gruñendo.
Duró como 6-7 minutos, comenzó a apurarse y respiraba muy aceleradamente, estaba jadeando cuando gimió y gruñó, empujó muy duro y acabó. Me sujetó con fuerza y me lo empujaba muy duro mientras me echó todo su semen adentro, abundante y licuado, me inundó y siguió embistiéndome, entre gemidos y contorsiones se vació en mí.
Era 48 años mayor que yo.
Volteé para mirarlo cuando me lo estaba sacando, lo tenía húmedo y medio erecto, era bien grande.
Luego cuando nos calmamos me acompañó hasta abajo.

Michelle

Por unos calzoncillos (1)



Por Pablo

Esta historia es totalmente cierta y pasó hace unos cuantos años.
Me llamo Pablo, tengo 25 años actualmente, mido 1.75 y estoy entre gordiflaco y normal ya que desde pequeño y hasta los 18 practiqué natación y fútbol, aunque los dejé al entrar a la universidad. Esta historia sucedió cuando tenía 19 y compartía piso con mi amigo de toda la vida Carlos, quien era un año mayor que yo, medía más o menos lo mismo y el cabrón estaba fuerte, muy fuerte. Le había conocido en la escuela ya que jugábamos a fútbol en el patio y coincidíamos también en natación.
Recuerdo especialmente un día en la escuela, yo tenía 18 y él 19 años, estábamos hablando mientras bajábamos las escaleras para salir al patio cuando de repente sentí cómo mis pantalones vaqueros se me bajaban hasta las rodillas, haciendo que me cayera al suelo y dejando al descubierto mis bóxers azules. Oí a Carlos reírse detrás de mí, por suerte habíamos salido tarde y no había nadie cerca.
- Tío, ¿estás bien? - me preguntó Carlos sonriendo.
- Me acabas de tirar por las escaleras, ¿tú que crees? - contesté.
- jajajaja deja que te ayude anda - me dijo. Entonces se acercó a mí y mientras estaba intentando levantarme (aún tenía los pantalones por las rodillas) estiró mis vaqueros y me los sacó. En un segundo había pasado de estar bajando unas escaleras a estar sin pantalones.
- Devuélvemelos ahora mismo - le exigí con una mano cubriéndome mis partes, lo cual era absurdo porque en el vestuario nos habíamos visto infinitas veces en calzoncillos.
- mmmmm...No - contestó con burla
- Por favor, ¿y si viene alguien? - rogué sin demasiada convicción.
- No - continuó burlón. En ese momento vi que no tenía muchas opciones, si continuaba bajando las escaleras me encontraría el patio lleno de gente, así que le pregunté qué quería.
- Levanta las manos y ponlas sobre la cabeza - me exigió y aunque me pareció una orden un poco extraña accedí.
- Ok, lo haré, pero quiero que después me devuelvas mis pantalones - contesté.
- Trato hecho - Carlos me sonreía mientras.
Lo cierto es que estar allí semidesnudo y a merced de Carlos me había hecho reaccionar, y empezaba a notar una pequeña erección (la cual hasta ahora podía cubrir con las manos). Así que allí estaba yo, en las escaleras de mi escuela sólo con calzoncillos, una semierección y dependiendo de Carlos para poder vestirme. Tras analizar la situación hice lo que me pidió y levanté las dos manos para ponerlas sobre la cabeza. Ahora Carlos tenía una visión completa de mis calzoncillos, y noté cómo se fijaba en mi pequeña protuberancia.
- Buen chico, además parece que lo estás disfrutando - exclamó Carlos alegre mirándome la entrepierna.
En ese momento miré hacia mis bóxers y se podía apreciar perfectamente la semierección que tenía en ese momento. No tengo un pene demasiado grande cuando está flácido (unos 6 cm) pero cuando está totalmente erecto es algo más decente (17 cm).
- Devuélveme los pantalones, he cumplido - exigí con una confianza que no tenía.
- Es cierto, pero también es cierto que te está gustando, así que quiero que hagas una cosa más - me dijo.
- Qué? - le pregunté. En ese momento solamente quería recuperar mis vaqueros.
- Date la vuelta y te los daré - me pidió.
En ese momento ni pensé en qué planes podía tener, así que lo hice, me di media vuelta como me pidió. Él estaba detrás así que no podía ver qué hacía o si se había ido y me había dejado allí.
- Ahí van - me gritó. No sabía a qué se refería hasta que vi pasar volando mis pantalones por encima de mí, cayeron justo delante y sin pensarlo dos veces fui a cogerlos, fue un grave error.
Justo cuando me estaba agachando sentí un intenso dolor en mis partes, era Carlos que estaba estirando mis bóxers hacia arriba con tanta fuerza que me levantó del suelo. Ahora estaba de pie y Carlos estiraba mis bóxers, era realmente humillante y doloroso, solamente esperaba que nadie subiera en ese momento.
Carlos se estaba riendo pero yo sólo sentía ardor en mis partes y vergüenza por la situación, cuando de repente oí un sonido espantoso, crash.
- Joder vaya mierda de calzoncillos te compras jajajajaja - se reía Carlos mientras me enseñaba mis calzoncillos rotos. Miré incrédulo a Carlos quién tenía en sus manos mis calzoncillos, o lo que quedaba de ellos, acto seguido miré hacia abajo y pude comprobar que estaba totalmente desnudo de cintura para abajo, cualquiera que pasara por allí podría ver mi polla y mis pelotas. Por si no fuera suficiente mi semierección se acababa de convertir en una erección completa.
- QUÉ HAS HECHO!?!? - grité olvidando por completo que estaba en la escalera y que llamar la atención era la último que necesitaba.
- No chilles tío, ¿o tal vez quieres que te vean así? jajajajajaja - se rio Carlos quién aprovechando mi confusión recogió mis pantalones del suelo.
- No tiene gracia - repliqué.
- Pues parece que no soy el único que lo está pasando bien hoy - dijo señalando con el dedo mi erección e hizo un amago de salir corriendo con mis pantalones.
- ESPERA!!!!! - volví a gritar, lo que llamó la atención, sin yo saberlo, de dos chicas de la clase de Carlos que subían las escaleras.
- Mira tía!!! - escuché detrás de mi.
Rápidamente me cubrí con una mano mis partes y con la otra el culo. Me giré y pude ver a dos chicas riendo a carcajada limpia. Una era morena, se llamaba Laura, parecía alta y era bastante mona, iba vestida con una blusa y unos vaqueros muy ajustados, mientras que la otra se llamaba Ana era una chica pelirroja, bajita, también muy mona e iba vestida con una camiseta de deporte y unos leggins.
- Ven aquí corre - le pidió Carlos a Laura.
Yo no sabía dónde meterme, solamente quería que aquello acabara. Laura empezó a subir las escaleras hacia mi mientras yo intentaba cubrir lo mejor que podía mi erección, la mayor que había tenido nunca. Pasó por mi lado riendo y se juntó con Carlos, mientras Ana seguía en las escaleras sin subir. Estaba totalmente encerrado.
- Ten, son sus pantalones, hará lo que sea por recuperarlos - le dijo Carlos a Laura.
- Me voy tío que llego tarde a una cita - me dijo Carlos mientras bajaba las escaleras y se iba hacia la salida. No me dio tiempo a reaccionar, solo le vi desaparecer escaleras abajo.
Ahora estaba solo con dos chicas a las que conocía solo de vista, con una erección y sin poder vestirme.
- ¿Qué hacemos con esto? - le preguntó Laura a Ana enseñándole mis pantalones, ignorándome completamente.
- Tíralos escalera abajo y que vaya a buscarlos jajajajaja - dijo con muy mala leche Ana.
- NO SERÁS CAPAZ!!! - le dije asustado.
- Que no? - preguntó irónicamente Laura. Cogió con los dedos índice y pulgar, como una pinza, mis pantalones y los puso sobre el hueco de la escalera. Si soltaba uno de los dedos se caerían hacia abajo.
- Vale, vale, está bien, qué puedo hacer para que no los tires - supliqué.
- ¿Son estos tus calzoncillos? - dijo Ana desde detrás señalando los bóxers azules que Carlos había roto.
- Sí - contesté avergonzado.
- Pues recógelos, ¿no los vas a dejar aquí verdad? - dijo riéndose Ana.
Los calzoncillos estaban a los pies de Ana así que bajé las escaleras hasta donde estaba ella, cubriéndome lo mejor que podía y me agaché. Había un problema, para cogerlos tenía que usar una mano y las tenía ocupadas, tenía que elegir si cubrir mi culo o mi erección y mis pelotas. Sin pensarlo mucho decidí cubrir mi erección con la mano derecha y coger los bóxers con la izquierda, dejando una vista estupenda de mi culo a Laura, que seguía unos escalones arriba riendo.
- Qué sexy!!! - exclamó Laura.
Cuando iba a cogerlos Ana los lanzó por encima mío de una patada y de manera instintiva fui a cogerlos con las dos manos, como si ese trozo de tela roto fuera mi salvación.
¡¡¡Tenía los calzoncillos, pero los estaba cogiendo con las dos manos!!!
Mi situación era totalmente humillante, estaba de rodillas en el suelo ligeramente inclinado hacia adelante, posición en la cual ahora Ana podía ver mi culo desnudo en pompa y Laura podía ver mi erección al completo, eso sí, tenía los bóxers en mis manos...
- jajajajajajajajaja bonito culo - reía Ana.
- pues tendrías que ver cómo está su polla, se ve que le gusta que le veamos jajajajajaja - reía también Laura.
Me quedé petrificado, dos chicas preciosas me estaban viendo el culo, pelotas y polla erecta en una escalera que pronto estaría llena de gente. Sin darme cuenta noto como Ana me coge del brazo izquierdo y Laura del derecho para levantarme. Estoy de pie, apoyado sobre la barandilla con mis brazos sujetados por Ana y Laura y mi erección completamente visible.
- Wooow - exclamó Ana.
- Por qué te cubrías? jajajajajaja - me susurraba Laura al oído, en ese momento noté una gota de líquido preseminal en mi glande, intenté ignorarlo, pero ellas lo vieron.
- Tía está a punto de correrse!!!!! - decía a carcajadas Ana mientras con la mano que ella tenía libre me acariciaba el pezón izquierdo.
- Pero ¡¿qué haces Ana?!?! Voy a devolverle los pantalones - le recriminó Laura quién no me había mirado aún a la cara, solamente miraba a Ana y a mi polla.
Los pantalones estaban junto a mi pie derecho, me soltó el brazo derecho y aprovechando la ocasión podría haberme soltado también del izquierdo, pero si de verdad me iba a devolver los pantalones pensé que mejor no hacer nada que le hiciera cambiar de opinión.
Se agachó a recogerlos y cuando los estaba recogiendo se giró hacia mi polla, solamente la miró. El desastre vino cuando noté su respiración cerca de mi polla, con la excitación de estar desnudo en la escuela, dos chicas preciosas mirándome todo de cerca y su boca tan cerca de mi erección exploté.
Tuve el mejor orgasmo de mi vida y sin haberme tocado si quiera, salieron 6 chorros fuertes de semen que cayeron en las escaleras y también en la pared. Laura lo estaba viendo todo a escasos centímetros de mi polla.
- SE HA CORRIDO!!!!!! jajajajajajajaja - exclamaba Ana que ya no me acariciaba en pezón, de hecho, ya ni me sujetaba el brazo. Solamente me miraba con cara de asombro y satisfacción, como si fuera lo que estaba buscando.
Laura estaba inmóvil, solamente miraba mi polla y los restos de semen en la escalera. Cuando reaccionó cogió mis calzoncillos y me limpió la polla de los restos de semen, la escalera y la pared. Mientras aproveché para coger mis pantalones y me los puse lo más rápido que pude. Empecé a subir las escaleras para volver a por mí mochila y acabar ese día (sí me salté el resto de las clases) cuando oí a Laura.
- ¡¡Esto es tuyo, eh!! No me lo voy a quedar yo - me dijo Laura lanzándome mis propios calzoncillos.
Los cogí y me fui, en cuanto llegué a clase los guardé en mi mochila, recogí las cosas y me fui directo a casa. Solo esperaba que no se lo dijeran a nadie.
Cuando llegué a casa miré el móvil y vi que tenía un mensaje: "¿Te ha gustado?". Era de Carlos.

Continuará…

También de mamadas vive el hombre y la mujer




Por Semenarista

El sexo no ha de manifestarse exclusivamente en la penetración vaginal y anal. Existen multitud de variantes para todo tipo de personas, con discapacidades, lesiones, etc. Y disfrutar plenamente de ello es nuestro compromiso.
Leo cosas extrañas y fantasías poco creíbles, pero lo que me pasa me trae de cabeza...
Tengo una vecina de unos 39 años que tuvo lesión medular, y la paraplejia le afectó desde la zona alta de la cintura hacia abajo, por lo que no tiene sensibilidad genital. Ninguna.
El caso es que ella era muy tímida, pero comenzamos a tomar cafés todas las tardes en la terraza del bar de abajo, y hablando un día acabó saliendo lo del sexo. Y como cada vez teníamos más confianza me acabó diciendo que ella nada de nada.
Yo debí poner una cara tan traumática que me dijo "tranquilo, no es tan triste, ¿no?" a lo que le dije que para mí era inimaginable, el sexo era diario. Ella se quedó extrañada y me dijo que yo no tenía novia, pero claro, le dije que si tuviera novia tendría sexo todos los días porque para mí es una necesidad vital.
Me miró sonriendo y me dijo "bueno, hay muchas formas de tener sexo..."
Pasaron algunos días, me llamó al timbre y me dijo que estaba cerrada la cafetería por descanso. Bajé y le dije que la invitaba en mi casa a un café. Subimos y le pedí disculpas porque mi pequeñísimo apartamento no está pensado para una silla de ruedas.
Me dijo si le ayudaba a pasarse de la silla al sofá, y al hacerlo noté una mirada que casi me intimida. Hice el café, lo serví y lo tomamos mientras veíamos la tele y de repente me dice que le entró algo en el ojo, que si se lo puedo ver.
Me acerco a su cara y sin pensarlo me planta un beso y respondí besándola.
Al cabo de un rato besándonos me dice "¿Sabes cómo es mi sexualidad? Pues me acaricio los pechos, los magreo y aprieto mis pezones hasta que siento un cosquilleo que me excita y consigo algo parecido a lo que debe ser un orgasmo".
Mientras me decía eso, se iba desabrochando la blusa y dejó sus pechos al aire, unas tetitas pequeñas de talla 85 y comenzó a apretarse los pezones y magrearse las tetas y seguidamente me besó. Siguió besándome y gimiendo con los ojos cerrados y la boca abierta y super-ensalivada y me llevó mis manos hacia sus tetas y fui acariciándoselas despacio, pero ella me llevó los dedos a sus pezones a apretó con fuerza por encima de los míos y le apreté fuerte, entonces me dijo "¿Sabes cuál es mi fantasía? Que alguien me chupe las tetas..."
Me acerqué y comencé a chupar mientras con la otra mano le apretaba la otra teta, y cambiaba. Iba de un pezón al otro, chupando y ella gimiendo cada vez más fuerte hasta que me dijo que la besara, y sin dejar de apretarle los pezones le metí la lengua y de repente tuvo algo similar a una especie de orgasmo.
Con la cara roja y superexcitada miró mi pantalón y me dijo "ufff, creo que hay que bajar eso que te he provocado".
Me bajó la cremallera, ¡¡sacó mi polla y comenzó a pajearme mientras me besaba y me dice “bufff estás grandísimo mi niño!!", y bajó hasta meterse mi polla en su boquita y comencé a disfrutar de la mamada más placentera que me habían hecho en mi vida. ¡¡¡No tendrá vagina ni ano sexualmente activos, pero su forma de hacer mamadas vale por 10!!!
Ella me iba preguntando si me gustaba y yo en el cielo, tanto que al cabo de unos minutos le dije que no aguantaba más. Me miró con amor y me dijo, "pues córrete, a ver si te gusta cómo te lo hago mientras tienes tu orgasmo...". Pero entonces la avisé de que llevaba 3 días sin descargar, y subió de nuevo y mirándome a los ojos me dijo, "con tu polla así de grande ya me ha tocado el premio gordo, y si encima me das una buena recompensa, mucho mejor, así que córrete a gusto cielo...".
Así que rodeé con mis brazos su cabeza, apreté y me corrí como un toro ella seguía mamando y succionando cada chisguete que salía mientras me pajeaba suave para no causarme molestias. Un verdadero pedazo de orgasmo. Y siguió mamando hasta que se quedó pequeñita en su boca.
Al levantarme a mear me miró picarona y me dijo "¿ves cómo hay otras formas de disfrutar del sexo?" y se rio tímidamente. Y volvimos a tomar otro café, y al poco me dice que le gusta el café pero que tiene poca leche, así que me levanto hacia la nevera y me dice, "como me dijiste que hacía 3 días que no te corrías, pensé que me ibas a dar de ésa (señalando a mis güevos), es que se ven tan cargaditos que creo que necesitan liberar y a mí me gustaría hacerte, al menos, otra mamada"...
Quién se negaría... Pero le dije que mejor bajaba la cama y ahí sería mejor, a lo que me dijo, "sí, por favor, ponte cómodo, quiero que mis mamadas sean lo más placenteras y confortables para ti".
La ayudé a meterse en la cama y volví a magrearle las tetas, pero ella bajó rápido a hacerme la mamada, entonces le pregunté si le podía tocar las tetas mientras me estaba mamando, a lo que me dijo “no solo puedes, sino que debes, tócame como quieras, apriétame los pezones, ¡hazme explosionar de deseo y excítate todo lo que puedas!"
Y ahí estuvo mamando con tanto amor que también me excité muy rápido y le dije que estaba a punto de terminar, ella subió su vista y me dijo "oye, ya te has corrido en mi boca, ya sabes que me encanta tomarme todo tu biberón, por favor, no me avises cada vez, tan solo disfruta de la mamada y córrete cuando no aguantes más. Si te quedas excitado no te preocupes, yo te voy a hacer todas las mamadas que necesites hasta dejarte bien satisfecho, solo disfruta y córrete".
Me dejó abrumado.
Se metió mi polla en la boca, la sujeté del pelo y me corrí como un animal mientras ella seguía mamando despacito hasta la extenuación. Y nos quedamos dormidos.
Al despertar nos besamos y entonces se fue a su casa, por su madre que vive sola y preocupada.
Desde entonces han pasado varios meses y somos pareja, pero en secreto, algo que nunca podría ni imaginarme. Ella cada día me hace el amor de forma que me muero de placer, solo no lo hacemos si hay algún problema o alguno de los dos tiene que viajar fuera, pero al volver nos desquitamos las ganas.
Cada noche duermo bien descargadito y los dos felices. Es una situación extraña pero muy satisfactoria.


Sin Control



Por SONICHA

Ella era una mujer madura, vivía con el padre de sus hijos mas no tenían relación alguna.
Los dos ocupaban cuartos apartados, y eran buenos amigos, la vida era apacible dentro de
su hogar.
Conoció a quien se hizo su amante oculto, un chico que le trataba bien, que la hacía sentir
amada dentro del contexto. Estuvieron platicando durante la mañana por texto, y le contó se iría de viaje unos días, eso le entristeció mucho pues a pesar del poco tiempo se había enamorado de esa persona. Se despidieron.

En la noche fue a una sala de visitas, lo encontró hablando con su mejor amiga. No le prestó mucha atención, aunque siempre le insinuaba a ella que fuera su concubina, ¿broma? pues no sabía en toda broma hay algo de verdad. Ese día no fue la excepción, luego se acercó a ella y susurrándole al oído
le dijo:  "ya verás cómo pongo a tu amiga celosa besándote a ti “Se quedó muy seria, no le gustaba que siempre dijera lo mismo.

Su amiga seguía el hilo de las insinuaciones de él, y aunque él estaba a su lado, solo prestaba atención a lo que su amiga hacía, como si ella solo fuera esa carnada para lograr su objetivo. Luego se  ensalzaron a conversar los dos y mejor se despidió, ya no le gustaba eso.

Se mensajeó con el chico expresando su disgusto, pero él le dijo que era una celosa sin motivos y que se acababa todo, quiso hablar con el tranquilamente, sin embargo la trató mal y la mandó a freír espárragos.

Se sentó en una acera, pensando si había hecho mal el expresar su disgusto ante lo presentado, el irrespeto que hubo. Pasó más de dos horas allí. Sabía que amaba a ese hombre con toda su alma, ¿pero ¿qué hacer si no la respetaba? Tal vez no se follaba a alguna, pero sus palabras decían lo contrario.

Entró a su casa y se fue al cuarto, sentía que sus ojos se humedecían, pero ella no era de llorar.
Calentó la cena. ese nudo en la garganta la estaba matando y sabía que sus ojos estaban brillantes de las lágrimas que querían salir a flote. puso la mesa para su pequeño y su padre.  No quiso comer, aduciendo le dolía la cabeza e iba a acostarse.

Hacia las 11 se acostó el niño, se paró a tomar agua, todo estaba oscuro, se sentó en la sala a pensar que hacer, le dio la 1 de la madrugada, el padre de su hijo salió a la puerta del cuarto y le dijo que entrara.  Entró y se sentó en la cama.

- Ven recuéstate a mi lado.

Ella se recostó en el brazo que le tendía y él la abrazó.
Sentía tantas ganas de llorar, sus lágrimas pugnaban por salir, pero no lo hizo.

- ¿Por qué estás tan triste?

- Noo, solo no puedo dormir.

- Llegaste muy callada y noté en tus ojos lágrimas, aunque sé que no lloras, pero se notaba un poco.

- No prestes atención, todo llega y pasa.

El empezó a acariciar su espalda, sabía que le gustaba mucho.

- Duerme, lo necesitas.

Ella lo abrazó y cerró los ojos, pero el recuerdo de ese ser se reflejaba y no podía.  tragaba saliva gruesa.

- No quieres contarme nada.

- Mejor ponte de lado, me acaricias la espalda y yo la tuya, sé que te gusta y eso hacíamos para dormir.

él se hizo de lado hacia ella, se daban caricias mutuamente.

- Me da tanta tristeza haberte perdido, valoro tu coraje al aguantar esta vida que llevamos. Hoy he visto en tus ojos el mismo dolor del día que me dijiste que ya no más. Me llené de ira y te traté mal, tu solo me mirabas, aunque creas no me di cuenta, vi tu dolor reflejado en los ojos. Eres una mujer valiosa, me atiendes igual que a nuestro hijo, aunque ya no tengamos nada.

Ella solo callaba. No, no lloraría ni por eso ni por nada ni por nadie.
Siguieron en silencio, acariciando sus espaldas. El dejó de hacerlo para levantar su cabeza y que lo mirara, luego posó sus labios en los de ella, besándola despacio, esperando un rechazo, mas no lo hubo.
Ella le correspondió, necesitaba amor, caricias.  La atrajo hacia él, acariciando ahora sus piernas, y subiendo por su corto pantalón de dormir acariciando sus glúteos y apretándolos, ella metió su mano entre los bóxer de él, su pene estaba duro ya, lo sacó y empezó a acariciarlo como sabía le gustaba, tocaba con su dedo índice el glande húmedo con pequeños círculos, los otros dedos apretaban fuertemente.
El pasó los dedos por su vagina entre el short, luego lo bajó lentamente, no tenía bragas, nunca las usaba para dormir. Se hizo sobre ella para bajarlos, besaba su vientre, su pelvis, allí le dio unos pequeños mordiscos hasta llegar a sus labios vaginales, ahora tomó los labios menores en su boca chupándolos y jalándolos su lengua jugaba entre la entrada de su vagina y el clítoris, luego volvía a jalar.

Ella cerró sus ojos, pensando que era otro ser, para entregarse de lleno, suspiraba, mentalmente repetía el nombre de él. El padre de sus hijos ahora le levantó las piernas e introdujo su pene, uff lo metió tan dentro que sentía correrse, un pequeño orgasmo la sacudió, el paró y le dijo se quitara la blusa por favor. Se la quitó y le dijo que se acostara boca arriba, él lo hizo y su pene quedó erecto, lo lamió suavemente, bajando y subiendo, con círculos luego lo metió hasta la mitad y lo sacaba haciendo que sintiera sus dientes. Ahhh ahhh que rico lo mamas, ya había olvidado eso. lo haces mejor que una puta, ahh sigue, sigue. cogiendo su cabeza para que entrara más. siguió lamiendo y hacía que sus senos tocaran los testículos, apretándolos, paró.

Él se quedó mirándola, ahora ella se sentó encima para cabalgarlo, ummmmmmmmmm,, que delicioso lo tienes hoy decía, empezó a moverse arriba y abajo, luego  la cogió por las caderas para acelerar su movimiento, se hizo hacia adelante para que le chupara los senos, se los mordía y apretaba sus labios fuerte en esos dos picos duros muy duros, se besaban con pasión. la cogió por su cabello y la hizo ir hacia atrás, ahora él era quien la follaba fuerte así como estaban, sentía como le jalaba, pero se sentía bien muy bien.

La tiró a la cama, subió sus piernas y le introdujo su pene, con una mano se sostenía para no caer de lleno encima de ella y con la otra se la puso en el cuello, parecía iba a ahorcarla, ella le dio miedo, pero luego le gustó esa presión. ya se puso del todo encima para con la otra mano coger su cabello mientras le apretaba, ahora la besaba, chupaba sus labios, le hacía presión a su cuello y al cabello, ahora le soltó el cabello más la otra mano seguía allí haciendo presión. Ya sentía le faltaba el aire, sin embargo, no le importó.  la mordió en su labio inferior. ahhhhhhh duele, dijo ella.
Le soltó el cuello y la puso en posición perrito, volvió a poseerla, esta vez cogiendo de nuevo el cabello y haciéndole la cabeza hacia atrás, mordía su cuello sin dejar de moverse, la soltó y abrió sus glúteos metiendo un dedo por su ano mojado de sus fluidos, paró y quiso meter su miembro por allí, le dolió mucho y le dijo que no. Se acostó para hacer un 69 de lado con ella, parecían poseídos por el demonio de cómo se chupaban los dos.

El algún momento se movía y hacía que ella se tragara todo su pene.
- Me corro. dijo él.
- y yooo le respondió, hazlo vente en mi boca.
- A ti no te gusta.
- Tan solo hazlo. se puso encima de ella para introducirlo más, no dejaba tampoco de saborear esos fluidos que botaba y botaba, le sabían a gloria.  movía su cadera lentamente, ella ya sentía que se le ponía caliente y su vena más gruesa, la tocaba con su lengua.  Cuando se iba a correr pensó en esa persona que la había dejado, sintió su orgasmo AHHHHHHHHHHHHH AAAAAAAAAAHHHHHHH Si amor asiiiiiiiiiiiiiiii. AHHHHHHHHH. decía en medio del pene que tenía en la boca, cuando sintió que se lo introducía más adentro, tocando su garganta, luego el chorro de su corrida. ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh decía el. lo hizo a un lado para poder sacarle esa polla de su boca pues la ahogaba, el siguió chupándole su vagina, sintió como una y otra vez se corría.

Quedaron exhaustos, ella tomó una toalla de cuerpo de él y se secó los labios, se puso su pijama, él quiso abrazarla de nuevo, pero se retiró.

- lo siento, lo siento dijo ella, sabiendo que no fue por el su orgasmo. Se fue a su cuarto y sin embargo no pudo dormir por releer las conversaciones de los dos.

                                                                     Sonicha (d.r.a.)

Playa Nudista



Por KarenN

Mi nombre es Karen, tengo 22 años, vivo con mi marido, tengo 1 año de casada, tal vez se pregunten porque me casé tan chica, nos enamorados bastante y pasó, pero creo es lo que menos importa.
Soy de México, Guadalajara, mido 1.60, mi piel es clara, dicen que tengo unos ojos muy lindos, soy de pelo negro hasta la mitad de mi espalda, me gusta ir al gym de vez en cuando, así que tengo buen cuerpo, aparte creo es por genética, tengo mis bubis crecidas, ni muy grandes ni tampoco tan normales, cintura delgada y tengo una colita muy bien formada, paradita y redondita, lo que hace que todo hombre volteé a verme mis nalgas.
Como dije, sucedió hace unas semanas, mi esposo Carlos, y yo (él es 6 años mayor que yo), siempre hemos sido muy abiertos en cuestión del sexo y hace meses, mientras platicábamos a donde iríamos de vacaciones cuando a él le dieran permiso de descansar, surgió la idea de ir a una playa, ¡pero nudista!
Jamás había pensado en ir a una, porque estaría desnuda y probablemente muchos hombres se me quedarían viendo, cosa que no me molestaría jajaja pero estar con mi marido y saber cuál sería su reacción, era algo en lo que me ponía a pensar.
Total, llegaron sus vacaciones y nosotros ya habíamos planeado a que playa ir, a donde llegar y cuantos días estaríamos ahí, empacamos nuestras maletas y nos fuimos en el carro.
Sólo de pensar en lo que podría pasar me excitaba y a la vez estaba ansiosa por llegar.
Llegamos a un hotel y la playa (no diré como se llamaba jaja) estaba a 10 minutos de ahí, estaba alejada de todos, así que podrías ir a disfrutar sin ningún problema.
Primero fuimos a visitar algunos lugares y fue hasta el día siguiente, que decidimos ir a la playa nudista.
Llevamos una sombrilla, comida y algunas cositas personales, me vestí con un short de mezclilla corto, una blusa blanca de tirantes y quise llevar mi bikini abajo, aunque sabía que después me lo quitaría jajaja, un sombrero café, lentes oscuros y sandalias.
Dejamos el carro y bajamos a la playa, se veía muy tranquila, había algunas parejas acostadas en sus toallas y otras debajo de sombrillas, algunos hombres acostados en sus toallas, imagino que, viendo a las muchachas, todos estaban separados, las personas no estaban muy juntas, estaban algo esparcidos, parecía que todos se respetaban.
Mi marido colocó la sombrilla, yo tendí las toallas y dejé nuestras cosas, por un lado.
Fue cuando me dijo, pues es hora cariño, fuera ropa.
Estaba sonrojada creo y dije al mismo tiempo.
Ambos nos empezamos a quitar nuestra ropa, el quedó en ropa interior y yo en bikini, entonces me dijo ahora a quitarnos lo que falta, se quitó su bóxer hasta quedar sin nada, yo me quité primero la parte de arriba, dejándola caer a mi toalla y luego con la parte de abajo, me la empecé a quitar lentamente hasta quedar sin nada.
Volteaba alrededor para ver si alguien nos observaba, pude ver que a la derecha de dónde estábamos, un hombre como de 50 años, se nos quedaba viendo, alcancé a ver que él estaba desnudo acostado sobre su toalla, reposando sobre sus codos, al principio me sentí un poco incómoda de que el me estuviera viendo pero después me sentí bien y hasta le sonreí, el me respondió de la misma manera, mi marido no vio, estaba volteando hacia el otro lado.
¿Fue cuando me dijo Karen, mira por allá, y podía ver a lo lejos a una pareja teniendo sexo sobre la playa, él estaba arriba de ella y le dije a mi marido, haremos lo mismo? Dijo tal vez jaja después de bañarnos un rato.
Nos metimos al mar a bañarnos un rato y después volvimos a la sombrilla a comer y después sólo nos sentamos a platicar.
Después mi marido empezó a bostezar y dijo que tenía sueño, que tomaría una siesta, se acostó y se puso su camisa sobre la cara.

Entonces decidí ir al mar una vez más a mojarme de nuevo, no quise ir a caminar a otro lado por si mi marido despertaba y no me veía se pudiera molestar.
Me dio sed y volví a la sombrilla a tomar agua, en eso pasaba un hombre como de 30 años, me vio de arriba a abajo, yo sólo me quedé inmóvil y me dijo muy buenas tardes, en un tono coqueto, le respondí de la misma manera y seguí caminando.
Quise estar un rato en la sombrilla y volver a mojarme, cuando estaba a punto de entrar al mar, se me acercó por mi lado derecho un hombre, recordé que era el que se nos había quedado mirando cuando llegamos.
Me saludó y se presentó sonriendo, le respondí de la misma manera.
Me dijo, sabes, desde que te vi pude ver que eras una hermosa mujer, con un muy buen cuerpo, eres sexy, buena, tu novio es un afortunado, sentí que le sonrojaba cuando me decía eso mientras me miraba todo mi cuerpo, le dije muchas gracias señor.
Empezamos a platicar un poco en la orilla de la playa de dónde veníamos y me volvió a decir cosas, dijo tienes unos senos muy preciosos, disculpa el atrevimiento, pero es que no siempre se ven mujeres, así como tú.
Después me dijo, me gustaría poder tocar tus pechos, sentirlos y agarrarlos con mis manos, por favor, tu novio no se enterará y además está dormido, volteé a verlo y ahí estaba, profundamente dormido, creo sólo una ola a punto de ahogarlo podría despertarlo.
He hecho cosas que no debí hacer porque soy casada, pero el hecho de que mi marido pudiera despertar y ver como un viejo de 50 años manosea los pechos de su esposa, eso sin duda lo pondría furioso, pero a la vez me excitaba el sentirme manoseada por un extraño a la vista de todos y con el temor de que mi marido viera.
Le dije al señor está bien, puede hacerlo, pero no por mucho.
El viejo dijo gracias mamacita, desde que te vi quise tocar tus ricos pechos.
Me empezó a agarrar con ambas manos mis pechos, los apachurraba una y otra vez, se veía su cara de excitación y yo estaba volteando a ver a mi marido por si despertaba.
Después me empezó a pellizcar mis pezones suavemente, los apretaba y jalaba un poco, decía que ricos pezones mi amor, de seguro tu novio te los chupa diario cuando te lleva a la cama.
Todas esas palabras que me decía hacían que me excitara y el cómo me agarraba, sentía ya como mi vagina se humedecía, tenía la sensación de querer acariciarme.
Cuando menos lo pensé el viejo me estaba frotando mi vagina por encima, sin ni si quiera preguntarme, sólo volteé a verlo, pero no me dijo nada, y yo tampoco le dije algo, el cómo me lo hacía hizo que no le dijera nada al respecto, sentía muy rico.
Empecé a soltar unos ligeros queridos y entrecerrar los ojos cuando me empezó a meter dos de sus dedos, los metía y sacaba suavemente, mientras seguía pellizcando mis pezones con su mano derecha.
No podía creerlo, un viejo extraño me estaba manoseado frente a mi marido, y frente a otras personas que pudieran pasar, pasó un tipo como de 30 años y se nos quedó viendo, detuvo su pasó y se quedó un momento a ver, se acarició el miembro y siguió caminando, seguro disfrutó el espectáculo pensé.
Era excitante lo que estaba pasando, mientras el viejo me manoseaba sentía como las olas mojaban mis pies y fue cuando me comentó el señor, quiero que me la chupes.
Puso su mano derecha sobre mi cabeza, de manera que hizo que poco a poco me fuera arrodillando.
Y sin pensarlo dos veces comencé a chupar su verga, gruesa y larga, se sentía mojadita y muy rica, ni me importó quien me pudiera ver o si mi marido despertaba, estaba muy excitada y quería seguir disfrutando.

Estuve así por un rato hasta que el viejo me dijo, me voy a venir, quiero que te la tragues toda, saborea mi leche putita.
Esa palabra hizo que me excitara más y le comenzara a chupar la verga como loca, hasta que me detuvo y dijo abre la boca, empezó a sacar mucha leche, comencé a tragarla como una puta, como una profesional del porno.
Después el viejo me ayudó a ponerme de pie y me dijo, muchas gracias, me la chupaste muy rico, espero que cuando te vuelva a ver pueda hacerme de esa cola tan buena que tienes, le dije muchas gracias y que espero lo haya disfrutado.
Me metí al mar a mojarme de nuevo y regresé a la sombrilla a acostarme, un rato después despertó mi marido y dijo que como estaba.
Le dije muy bien amor, está muy tranquilo todo, tu sigue durmiendo.


ENCUENTROS - EROTISMO EN CANTO-RELATO-POESIA

  A todos los poetas eróticos, se les invita que envíen sus poemas grabados a Radio Nuestra America, en su programa Encuentros. Una radio al...