Saturday, May 19, 2018

Recordando el inicio del milenio




Por Larry G. Álvarez

Ante el umbral del siglo XXI, estaba en un pequeño poblado en la República Mexicana, de paseo en una hacienda colonial, turística, donde entre semana no hay mucha gente. Unos cuantos turistas, parejas ya grandes de edad, yo un extranjero de origen latino, y una mujer de buen ver.
Al caminar por las alcobas de la hacienda, me intereso entrar a una de ellas, muy amplia. Con dos literas a los costados, antiguas con excepción de los colchones. Me extrañó que fuera así, y para comprobarlo, me senté en uno de ellos. Muy cómodos. Me puse de pie y fui a la puerta de la alcoba, quise fijarme que no había nadie, me asome a los pasillos, nadie. Decidí recostarme un rato, ya casando del viaje a ese lugar. Cerré los ojos. Cuando sentí que alguien abría la puerta y entró la mujer de buen ver.
Me vio, me incorporé, y no me puse de pie, sino solamente me disculpé, le dije que estaba algo cansado y que el colchón invitaba a recostarme, así que lo hice. Ella me dijo que no me preocupara, sino que ella también buscaba un lugar donde sentarse a descansar. Me dijo, que si pudiera sentarse a mi lado. Claro, por supuesto. Se sentó, platicamos un poco sobre el lugar, ella dijo que estaba cansada y se recostó. Luego ella me dijo que me recostara a su lado, lo hice. Estando a mi lado pude ver sus pechos, voluminosos. Me hicieron estremecer. Me puse de pie rápidamente. Y me dirigí a la puerta de salida. Ella me detuvo con su voz, preguntándome que hacía, y le dije que la dejaba para que descansara. Ella contestó, no quieres estar conmigo, me le quede mirando y me pidió que la escuchara.
Me platicó que desde que me vio entrar a la hacienda, ella se fijó en mí, me siguió hasta que entré a la alcoba. Me dijo que ya viéndome de cerca, comprobaba su deseo de tener intimidad conmigo, ya desde que me vio, se le había estremecido el cuerpo, y se dijo así misma, que yo iba a ser suyo.
Me sorprendió mucho su atrevimiento. Yo le dije que cuando la vía en la hacienda, me gustó mucho su buen ver, pero siendo tan extraños uno del otro, nunca me imaginé un encuentro tan cercano y menos un ofrecimiento de tal naturaleza. Ella dijo, que ya los dos estábamos maduros, y que no había necesidad de andar de manita sudada.
 Se paró del colchón de litera, se colgó de mi cuello y empezamos a besarnos. Me empujo hasta la puerta. Alcancé a ponerle pasador, mientras ella me desabotonó la camisa, me quitó el cinturón, yo le arrebaté la blusa, desabroché su brasier, saltaron sus senos, los lamí, los succioné, los devoré, le levanté su falda, metí mano, su vagina húmeda, me hinqué, y arrebaté su pantaleta, y metí mi lengua en su vagina, mi dedo pulgar atacó su clítoris, mi mano sostenía su entrepierna tocando su trasero. Humedecí mis dedos con saliva y la humedad de su néctar. Unté nuestros sabores en su culo. Así estuvimos un buen rato, ella me dijo no la dejara gritar cuando se viniera, para que nadie se diera cuenta. La recostee en la cama, le di una almohada y la mordió, mientras le mamaba su intimidad.
Coloqué mi mano encima de sus labios vaginales y con mis dedos anulares y corazón empecé a hacer movimientos circulares moviendo sus labios. Instantes después dejé bien a la vista su clítoris y dirigí mi boca a él. Lo atrapé con mi boca. Comencé a lamérselo suave y despacito. Escuché un “ohhhhhhhhh”  profundo salir de su boca cuando ella sintió el contacto de mi lengua en su parte más erógena. Luego con mi boca bien colocada en su entrepierna situé mis manos agarrando la parte exterior de sus muslos. De ese modo podría agarrar sus nalgas si debido al placer ella levantaba su pelvis de la cama. Empecé a aumentar poco a poco la velocidad de movimiento de mi lengua.  De izquierda a derecha para producir un mayor frotamiento con el clítoris. Luego en movimientos circulares. Y más tarde a la mayor velocidad de movimiento le incluí una mayor presión aumentando el estado de dureza de mi lengua. Cuando apliqué esa presión adicional sobre su clítoris fue cuando su soltó un grito de placer, se escuchó agudo porque estaba mordiendo la almohada.
Volví a dejar a la vista su clítoris con ayuda de mis dedos y nuevamente se lo atrapé con mi boca. Estuve varios minutos dando lengua en su clítoris con diferentes tipos de movimientos y presiones: movimientos suaves circulares, movimientos suaves de izquierda a derecha, succión con la boca, suaves caricias con la punta de la lengua. En algunos momentos ella colocaba sus manos sobre mi cabeza y agarraba fuertemente mi pelo, otras veces estiraba los brazos sobre la cama y en otros momentos se estrujaba los pechos por encima de su ropa.
Bajé a sus labios vaginales, lamí toda su intimidad. Ella empezó a suspirar de placer. Ella empezó a suspirar y gemir con más intensidad. De su boca salían algunos susurros “ay, que rico cielo, no pares ahora, sigue”. Seguí lamiendo con fuerza. Su pelvis nuevamente se levantaba de la cama. Yo agarré su culo con mis manos para sujetar su cuerpo mientras ella se movía convulsamente arriba y abajo. Mi boca pegada a su vagina mientras mi lengua no dejaba de moverse en ningún momento. Escuché su voz: “sigue cielo que me corro, sigue, sigue”. De repente su cuerpo empezó a moverse en forma de sacudidas mientras de su boca salió un gemido intenso “ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”. Se había venido. Escurría su néctar, seguí lamiendo, hasta que puse mis manos en su intimidad, ella retiró mi mano, colocó la suya sobándose. Dejé que ella disfrutara de su placer mientras su respiración sonaba agitada. Yo permanecí sentado a su lado encima de la cama.
Minutos después, me levanté, le puse su ropa en la cama, y me dirigí a la puerta de la alcoba, me asomé, no había nadie. Salí por un instante para tomar aire, regresé a la habitación y ella ya se había vestido. Me vio y me dijo que pensó que ya la había dejado. Le dije que había salido para tomar aire y estar seguro que nadie nos había escuchado. Me pidió que me acercara a ella, lo hice. Y me dio las gracias por haberla hecho venir con tan sabroso orgasmo. Pero que no me iba a dejar ir, hasta que yo terminara en ella.
Abrió la bragueta de mi pantalón, buscó mi herramienta, algo flácida, los primeros síntomas de la disfunción eréctil, no le molestó, al contrario, la empezó a saborear, y poco a poco empezó a crecer dentro de su boca. Sujetándole la cabeza la puse a la distancia perfecta para empezar a mover mi cintura y así penetrar mejor su boca al ritmo que yo quería. Poco a poco fui forzando más la situación, metiéndola hasta el fondo y obligándola a aguantar unos segundos así, le daba después unos segundos de respiro, y de nuevo volvía a metérsela en la boca y a bombearle con buen ritmo, así durante un buen rato, disfrutando el momento,  penetraba su boca con velocidad hasta que noté que llegaba al orgasmo, paré en seco y le retuve la cabeza, el primer chorro salió disparado a su garganta, ella intentó zafarse de mí pero no pudo, el segundo chorro, con menos intensidad no le resultó tan violento, pero aun así pude ver en su rostro cómo lo recibía e intentaba contenerlo, y el resto de espasmos de semen los fue distribuyendo por su boca como pudo. Estuve así durante un minuto, dejando que mis testículos descargaran todo en su boca, y mi pene se fuera desinflando. Ella se tragó toda mi leche y terminó limpiando mi pene, saboreando mi elixir. Se levantó me besó, compartió conmigo mi sabor y pudo probar en mi paladar su sabor, el buen sabor que había dejado ella minutos antes en mi boca Minutos después nos arreglamos, acomódanos lo desarreglado de la alcoba, salimos y seguimos turisteando. Entremos a la tienda de regalos, y en cuestión de minutos, ya se había ido. Nunca supe su nombre. Nunca más supe de ella. Sin duda una experiencia inolvidable.
Ya ha pasado más de una década, debido a mi falta de erección por la disfunción eréctil no he tenido una experiencia tan plena como la de un orgasmo dentro de una boca tan caliente como la de esa mujer, de buen ver, en una hacienda de la República Mexicana a ante el umbral del Siglo XXI.



La ilusión de mi vida


Por agamexusa@gmail.com


Llego a casa, cansado del trabajo, me miro al espejo y veo como han pasado los años. Decido meterme a la ducha para relajarme.

Dejo caer el agua sobre mi cuerpo y al enjabonarme mis manos recorren mi piel y no puedo dejar de tocarme mis testículos y mi pene. Siento las ganas de masturbarme, pero me recuerdo que ya no tengo erección como antes.

Solamente logro que crezca unas cuatro pulgadas. No he tenido relaciones por mucho tiempo. A pesar de que no se endurece, lo sigo acariciando y sobando con mis manos.

¡Que rico se siente!

Cierro mis ojos y sueño con una fantasía, pienso en una ilusión, la de mi vida. Sigo en la ducha, acariciándome y pierdo la noción del tiempo. Tengo ganas de estar con alguien y pienso la mujer que me ha cautivado en estos días, ya que siento que no es egoísta, y dice que me quiere y que me ama. Me he reservado para ella, me guardo para ella, no estamos cerca, pero cada día, cada noche pienso en ella, me desvelo todas las noches. La deseo, pero sus contemplaciones, hacen que lo nuestro en la intimidad sea un sueño e ilusión imposibles.

A medida que aumenta mi excitación, mantengo cerrados mis ojos, mientras el agua tibia de la regadera invade mi cuerpo. Mi mente me hace imaginarme su boca, sus labios, mi lengua sobre su cuello. Siento en mis manos que estoy teniendo una erección vital, brutal. No quiero abrir mis ojos para no desilusionarme.

Miro hacia sus pechos. Mi boca se dirige hacia ellos, mordisqueo sus pezones, los succiono, y los masajeo con mis manos.

En mi cerebro escucho sus gemidos de placer. Eso me excita más, recorro su cuerpo con mis dedos y saboreo su cuerpo y su sudor.

Jugueteo con su clítoris...ella esta mojada...mis dedos resbalan entre su vagina, y siento que desea ser penetrada, pero prefiere esperar. Me está disfrutando.

Siento su respiración, ella toma mi mano y dirige la estimulación a su clítoris. Está muy excitada, lujuriosa, sensible, mojada, palpitante.

Siento que toma mi pene en sus manos y se acomoda para besarme la punta. Lame lentamente y prepara mi verga para el momento deseado.

Siento que la penetro suavemente. El agua de la ducha es cada vez más embriagante, la fantasía está llegando a su fin, la excitación es fuerte, mis manos empiezan a moverse cada vez más rápido, cierro mis ojos, me agarro con fuerza, gimo de placer y siento que me vengo dentro de ella y veo su cara de placer ya que ambos tenemos un orgasmo al mismo tiempo.

AHHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHHAHAHA

Caigo al piso de la regadera. Sigo soñando. Siento que cierro la llave de la ducha. Ni siquiera me seco. Preparo una copa de vino Merlot, salgo en toalla a la terraza, hay luna llena y sigo pensando en ella.

Pongo música de fondo, enciendo unas velas, pero suena el timbre, llaman a la puerta, abro y veo que es ella, la de mis sueños, la que me escribe diariamente, la que me habla de vez en cuando, ella, aparece como una Flor en primavera.

Lleva, una blusa roja ajustada, puedo ver sus pechos... redondos, sabrosos, sus hombros descubiertos tostados por el sol...y ardientes por el deseo de tenerme, de sentirme.

La invito a pasar. Le ofrezco una copa de vino. La música está sonando y la invito a bailar y empiezo con el juego de la seducción. La siento en el sofá. Preparo unos bocadillos, una copa más. Me acerco a ella para brindar y comparto de boca a boca un racimo de uvas.

La miro a los ojos y acerco mi cara hacia su mejilla, mientras le voy susurrando dulces palabras.

‘Cariño, desde hace tiempo que te he esperado. Has tardado mucho. Pero ya estás aquí. La noche es eterna, hagámosla nuestra’.

Ella corresponde con besos muy dulces.

Me dice: ‘hazme tuya. Para eso estoy aquí. Para sentirme atrapada en tus brazos y sin tener ganas de escapar de ti’.

Ella toma mis manos y hace que le acaricie sus pechos. Mientras me besa en la boca. Con mis manos le quito el sostén.

Nos vamos desprendiendo de todo lo ceñido a nuestros cuerpos. Seguimos ese rito al ritmo de la música y al sabor del licor que ha inundado nuestro cerebro.

Estamos los dos desnudos y ella se pega a mí, para hacerme sentir sus pechos. Estamos ardiendo de deseo.

Nuestras bocas no dejan de unirse, de saborearnos, vamos besándonos, como teniendo prisa por amarnos, pero queremos disfrutar ese momento que queremos hacerlo eterno.

Entramos en un ritmo tierno, dulce. Bajo hasta su cintura. Mi deseo aumenta. Noto que está húmeda.

Continúo recorriendo con mi boca su cuerpo. Oigo su gemido la estoy volviendo loca. Ella se arrodilla y busca mi pene y con su lengua lo lame. Lo saborea dulcemente mientras acaricia totalmente mi intimidad.

“Estas tremendamente sabroso...cielo que rico sabor”, me dice.


Se la mete en la boca suavemente, mientras mis dedos alcanzan tu parte de atrás, me humedezco los dedos y mientras ella me saborea, despacito, le penetro su trasero con mis dedos

“Amor estas tremendo...”, me dice.

El ritmo se acelera otra vez, gemimos, necesitamos fundirnos. La agarro de las caderas. Deja de succionarme y se endereza para tirarnos al sofá. Ella logra tomar control de la situación y me pide que me ponga encima de ella, para demostrarle mi poder. Lo hago.

Sus glúteos se cierran y se abren mientras voy introduciendo mi intimidad.

Se abre más para dejarme entrar con suavidad, me aprieta. Sus jugos dejan que mi pene se introduzca por entero.

Nos miramos los dos. Esas miradas de placer. Esos gemidos que nos matan y que nos hacen enloquecer...

Ella lanza un grito fuerte al llegar a su orgasmo, algo que no se puede evitar. Yo la penetro con fuerzas que no sé de dónde han salido, hasta que ambos explotamos a la misma vez.

AHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAH

Estamos los dos exhaustos...sudorosos, envueltos en nuestros brazos...respirando casi sin aliento, notando nuestros corazones palpitando...con fuerza...y nos dormimos...arropados por la luna y las estrellas.

Al despertar nos miramos. Nos vamos a la ducha. Los dos pensamos lo mismo. Bajo el agua ella toma mi verga y la empieza a mamar, succionar. Y después de un buen rato ella recibe chorros de mi leche en su boca.

Cerramos la regadera, y ella me lleva hasta la cama. Secamos nuestros cuerpos. Sin poder creerlo, ella logra que mi verga se ponga erecta de nuevo y me pide que le lubrique su trasero.

Lo hago con mi lengua y mi saliva. Ella gime de placer y se pone en posición 69 para humedecer mi herramienta venosa y lechosa.

Se coloca en cuatro. Toma mi pene y se lo acomoda. Yo simplemente ayudo y empujo lentamente. Pulgada por pulgada. Hasta que entra hasta el fondo.

Ella aprieta sus nalgas y empieza a moverse sintiendo mi miembro dentro de ella. Yo empujo y saco, empujo y saco. Hasta que ella me dice:

‘Dale papá. Dame tu leche papacito. La quiero toda’.

Me pide más, más, más, más y los dos nuevamente reventamos.

AHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHHAHAHAHAHAH

Nos incorporamos y con ella limpia mi pene y empieza a succionar las gotas de semen que quedaron dentro. Y así nos quedamos dormidos.

El agua de la ducha me despierta de mi sueño. Miro a mí alrededor, mi intimidad, parada, pero no erecta en su totalidad, me frustro al verla y poco a poco vuelve a su flacidez.

Encadenados entre las piernas




Por viagramanusa@yahoo.com.mx
Amada mía, el día que ya estés lista quisiera que mis manos escribieran historias en tu piel y quisiera darte besos y caricias en la espalda diciéndote las más grandes verdades sobre ti, con palabras sencillas y candentes y que, con el paso de mis dedos, poder medir cada parte de tu cuerpo, para sentir lo que siempre has deseado. Ese día derrocharé mi intrepidez en tu cuerpo, con excéntrica agitación tomarte… acurrucarme en tu piel para ya no separarme, darte besos y caricias que forjen cada una de nuestras fantasías en nuestras mentes vislumbradas. Que no quede nada recóndito; que nuestros cuerpos a plenitud se concedan, es decir tu cuerpo que sea mío, como toda tu ansiedad… tu aliento, tu latir… toda tu, para extinguir mi apetito, de tus besos, de tu piel, de tu sexo, de tu intimidad.
-       Cariño, llegó el momento que estábamos los dos esperando desde tanto tiempo. El momento que estuvimos charlando, fantaseando, ilusionando. Por fin llegó a ser realidad. Hoy deseo que no te preocupes por nada. Seré lo más dócil, gentil contigo, para que te sientas como una verdadera mujer. Para que todo el tiempo que no has sentido placer, amor, entrega, pasión hoy sea el día que más recuerdes en tu vida.
-        [MÚSICA ROMANTICA INVADE NUESTRA HABITACIÓN].
Amor, nuestra primera cita debe comenzar con un brindis a nuestra amistad, a nuestros sueños y a nuestras fantasías y por supuesto a nuestro amor. SALUD.Mírame a los ojos, trata de leer mi mente para que sepas lo que quiero y yo saber más de lo que más deseas.

Bésame como nunca has besado a un hombre y yo corresponderé con la misma intensidad. Déjame sentir tu cuerpo pegado al mío y déjate llevar sin ningún freno. Vas a sentir mucho cariño bañándose en todo tu cuerpo y vas a encontrar la feminidad que vive en ti.

EMPIEZO A QUITARTE TODO LO TRAES CEÑIDO A TI. DEJANDONOS LLEVAR AL RITMO DE LA MÚSICA. Y COMPLETAMENTE DESNUDA TE RECUESTO EN LA CAMA, MIENTRAS TE UNTO EN TUS ESPALDAS UN ACEITE AROMATIZANTE.

Juntos vamos a descubrir el ritmo que necesitamos para llegar al placer completo. Mis manos acarician todo tu cuerpo. Mis manos recorren tu nuca y tu espalda. Mis manos masajean tu cuello, subiendo y bajando la parte posterior de las orejas. Secó mis manos con tu cabello, Mientras preparo más de aceite aromatizante para que tu cuerpo se sienta más apetecible a mis caricias.


-       ME ENCANTA QUE ME BESES Y ME ABRACES ME DES TERNURA PARA SENTIRME MUJER PARA TI.
Recorro tu cuerpo desde arriba hasta la punta de tus dedos y regreso hasta tu cabeza. Mis manos recorren tus brazos y tus dedos de una manera sensual. Repito lo mismo con los dedos de tus pies. Uno por uno.
-       ME GUSTA SENTIR TUS MANOS EN MI CUERPO, ACARICIANDOLO ANSIOSAMENTE DIBUJANDO EN EL, TU DESEO ARDIENTE.
Mis besos y caricias inundan tu cuello, tu espalda, tus senos, tu ombligo. Masajeo tus omoplatos hasta tus asentaderas. Unto más loción y aceite pasando por en medio de tus nalgas, logrando tocar ligeramente el orificio de tu trasero.

-Si... papi, Si papi, así….

[TU CINTURA SE MUEVE INCONTROLADAMENTE. ME GUSTA MIRARTE ASI, AHORA, DESDE AQUÍ]

Te pido que te voltees bocarriba. Mis dos manos y brazos extendidos recorren en círculo tus pechos enormes cuyos pezones están ya erectos.

- Si papi, si papi…. AH, DAME MÁS, UMMM, MIRA COMO ESTOY.

Beso toda tu piel, desde las orejas, tus senos, tu torso Hasta que llego al sitio conocido como El Monte de Venus.

- Si, así, si así. Desde que te conocí, he soñado sentarme en posición fetal, para que con tus piernas me abraces, me inclines con tus manos y piernas tiernamente, diciéndome lo mucho que me deseas y ahora se ha sellado ese deseo en nuestro encuentro.    

Mi lengua hace que gimas de placer, estás totalmente empapada.
Quiero sentir tu cuerpo fundido al mío y tener esa deliciosa sensación de llegar al vacío. En donde solamente hay placer y eternos gemidos. Pasiones misteriosas que embriagan mis sentidos. Deseo derramarme en tus senos, en tu interior, quemándote con mi leche que pronto arderá muy dentro de ti.

-Haz lo que tienes que hacer. Hoy es el momento que puedo beber el silencio que me embargo por mucho tiempo y que prometí hacerlo en otros labios, que son ahora los tuyos. Hoy asesino la agonía del desamor que sufrí y hoy ya no duele.

Mi lengua y me dentadura disfrutan de tu intimidad, Mi barba crecida del día te pica los lugares más sensibles de tu ser y gimes de placer.

Mis piernas temblorosas rodean tu cintura, quiero pronto sentir tu pene dentro de mí, que nunca salga, ya que sé que será un eterno placer, que no termine, quiero llegar a lo profundo y fundirte en mi cuerpo, no es vida sino te tengo dentro. Ah, siíííííííííííí…más, más, más, más, más, más. Ah AH AH Ah Ah Ah Ah AH

Bebo tus licores que escurren de tu vagina. Te derramas como una cascada, como catarata. Minutos, largos minutos después, te pido que te pongas en cuatro y mi dedo pulgar entra en tu ano y mis cuatro dedos en tu vagina.

- Despacito papá, despacito, que quiero gozarlo.

Pongo lubricante, loción y vaselina en mi pulgar para dilatar tu trasero.

Ah, ahahahahahahahahah así, más, así, más, así, síííííííííííí´. Despacio. No llevamos prisa. Quiero ser amazona de placer insaciable quiero que me domines y dominarte profundamente, quiero ser solamente tuya. Chupa mis caderas acaricia, con pasión mis nalguitas suaves redondas, que deseosas están para ti.

Te volteo de espalda y pongo tus pies en mi cuello y mi lengua actúa en tu vagina, succionando tus sabrosos jugos. Así estoy hasta que llegas al clímax a una catarsis de nuestro encuentro.

- Ah AH AH Ah Ah Ah Ah AH. APRIETAME CON TUS BRAZOS AFERRANDOME A TU CUERPO. 

Al recuperar tu aliento, pones tu mano en mi pene y sientes que no está duro, sino. Flácido. Tú ya sabes que por mi diabetes soy impotente. Tientas mis testículos que están como una olla llena de leche hirviendo, como con una tapa hermética. Pero no se destapa. Esta lista para que la destapes y bebas la leche que saldrá a borbotones, leche ardiendo, leche acumulada por mucho tiempo. Leche que sabrá a mí y tendrás en tu paladar ‘sabor a mí’. 

-TENGO NECESIDAD DE TI, ME DUELE EN LO MAS PROFUNDO TU PACEDER, DAME UN POCO DE TU ANGUSTIA, DEJAME HACERTE FELIZ. Quiero sentirte montada en ti. Quiero prepararte para ese momento, quiero también llegar a devorarme tu delicioso pene. Quiero bañarte no solo con agua y con jabón perfumado sino con todas las caricias que sé y siento que te hacen falta y que igual que yo las necesitas.
Masajeo las plantas de tus pies, golpeo suavemente tus chamorros, sigo con tus rodillas, te beso el cuello y tu rostro, al mismo tiempo mi cuerpo se junta al tuyo y como una gata en celo hago movimientos sensuales para calentar tu cuerpo.
Siento tu pene bien caliente, invitando a que mis manos lo toquen, y así lo hago lo comienzo a tocar, acariciar, siento tus dedos en mi vagina, siento una emoción arrebatadora que nos hace perder la noción del tiempo y del espacio.
Solo podemos pensar en nosotros mismos, sacas tus dedos y los metes en mi boca, yo los chupo tal si fuera tu pene ardiendo y vuelves a meterlos, los mueves con un ritmo sensual y embrujante y siento como un hipnotismo que domina mi mente y mi cuerpo, ahora siento un gran deseo de chupetear tu pecho arrancándote algún vello con mis dientes, beso tu ombligo y con mi boca busco tus partes íntimas con mis atrevidas caricias.
Por fin meto tus testículos en mi boca, los saboreo, jugueteo con ellos, suavemente pasean de un extremo al otro dentro de mi boca. Tienes tu pene en tus manos tu mano y lo paseas por mi cara, me golpeas con él y yo ya no aguanto los deseos de metérmelo en mi boca y saborearlo. Así que lo hago, lo chupo, lo beso, lo mamo.
Así estoy por mucho tiempo y tu temblando y vibrando de placer, mientras te lo sigo mamando, lo succiono, me meto uno de mis dedos en mi vagina que ya está a punto de sentir un rico orgasmo, por el contacto de tu piel y la mía, y así comienzo a sobarme bien rico mientras sigo mamando tu pene rico que hace que salgan jugos de mi vagina, y comienzo a gemir como una loba rabiando en celo y tragándome el placer que me provoca tu cercanía.
Gritas por la salida de tus primeras gotas de leche caliente, las cuales bebo y las embarro en mis cachetes, te sigo chupando para sacar más y más y más lechita que hace que me arda el clítoris y siento que me estoy quemando y siento otro orgasmo venir de la mano de gritos de lujuria y placer.
Ah Ah AH AH Ah Ah Ah Ah AH!!!!!!!!!!!!!
Tú me pides que siga que no pare porque este placer lo recordaras por siempre, pero cambio de posición. Quiero desenterrar más tu deseo por mí, hacerte repelar un poco para que me des más muestras salvajes de la pasión que tienes por mí. Me acomodo con la cara para tus pies, tu mirando mi espalda y mis nalgas luego me pongo en cuclillas y comienzo a meterme tu pene en mi vagina hasta tener un orgasmo divino que me sabe a gloria y solo a gloria.
Ah Ah AH AH Ah Ah Ah Ah AH!!!!!!!!!!!!!
Tomo la botella de vino Merlot. Empiezo a derramar el líquido sobre nuestras pieles. El cual se derrama sobre nuestras intimidades.

Quiero beber de ese vino mezclado con nuestros sabores, exprimir los vellos de tu vagina y compartir en tu boca ese sabor insuperable que es de probarte, saborearte, humedecer mis dedos en tu intimidad y hacer que los chupes como si tuvieran embarrados chocolate con licor de Merlot.

- Me acomodo para meter tu pene en mi boca, tomándome tus gotas de ardor, entre los dos disfrutar el sabor a vino mezcladas con el sudor de nuestros cuerpos.  Nuestras intimidades se encienden, nos provocamos, más y en posición del 69 gozamos tanto hasta explotamos. Recibo en mi boca toda tu leche añejada. Quema mis labios, mi lengua, chorros llenan mi cara, mi cuello y escurre hasta mis pechos. Gemimos de placer.


Wednesday, February 14, 2018

Caminando bajo la lluvia


 viagramanusa@yahoo.com.mx

Nuestros zafiros ya se unieron en los besos, las piedras preciosas por pulir, serán los diamantes de nuestras intimidades. Tu mujer, Quiero tenerte en mi lecho, donde miradas, palabras, juegos, caricias, pasión, ansias, risas, suspiros, dedos rozándose, mordiscos, ternura, respiraciones entrecortadas, sean la dulzura de nuestros besos y caricias.Tu hombre,


Después de una semana de haberse visto, la cual que estuvo llena de abrazos, caricias, besos, miradas, la pareja se citan en un restaurante para continuar con la pasión que los ha caracterizado y que ahora sellan con su primera cita formal como pareja.
Ella llega vestida al restaurante con una minifalda, mostrando sus hermosas piernas y una blusa donde se aprecian sus apetitosos senos. Su Mujer recibe a su hombre con una sorpresa que incluye un adorno floral, obsequios, notas insinuantes y una botella de vino Merlot.
Él le corresponde con un ramillete de canciones románticas de antaño y una selección de poemas alusivos a su relación. Al verse se plasman con un beso profundo, él le admira y elogia su vestimenta, ella responde que se ha arreglado en honor a su hombre. Él también le dice que se ha arreglado, para su mujer, tal y como ella se lo ha pedido, porque el momento es un día especial para los dos.
Comen, se abrazan, platican, se besan, se acarician, beben hasta la última gota del vino que se había ordenado. Piden la cuenta y un taxi. Pero el taxi tardaba en llegar debido a una tormenta que azota la ciudad.
Deciden salir a buscar un taxi a la avenida principal, así que los dos caminan abrazados bajo la lluvia que empapa completamente su ropa, llevan consigo sus obsequios y el enorme adorno floral.
Ella le manifiesta a su Hombre que siempre había deseado caminar bajo la lluvia con el hombre que amara, y su deseo se estaba cumpliendo.
Mientras caminan deciden dirigirse a la casa de él, para dejar todas las cosas y después ir en busca de un sitio romántico, para pasar las horas y disfrutar de su amor.
Logran tomar un taxi pero el conductor no quiso llevarlos a otro sitio debido a lo intenso de la lluvia, por lo que la pareja decide refugiarse en la casa de él.

La pareja camina hasta la puerta de la casa. Su Hombre cumple el pedido de Su Mujer de que día que tuviera que entrar a la casa de su hombre lo haría tomada de la mano y dando juntos el primer paso al interior. Y así lo hacen. Su Hombre la toma de la mano, abre la puerta de su casa, prende las luces, y ambos al mismo tiempo ponen un pie dentro de la casa. Su Mujer se sintió en confianza y recorre la sala de la casa, se dirige a la cocina y al acercarse Su Hombre, lo abraza y los dos se funden en un beso profundo.

Tomados de la mano, se dirigieron a la recamara donde se recuestan en un sofá cama, donde los dos, sintiendo lo ardiente de sus cuerpos, se entregan acariciándose apasionadamente. No hay necesidad de despojarse de sus ropas.
Hacen el amor de una forma diferente, llena de respeto, de comprensión y entendimiento mutuo de saber esperar el momento especial para una entrega total.

En el momento que las caricias están en pleno apogeo, Su Hombre siente en sus manos la humedad de su mujer y como sus néctares se escabullen por la comisura del encaje de su ropa interior. Coloca sus manos sobre la perfección de los senos de su mujer, brinda caricias sobre su cuerpo, palpitante, cálido, fresco y deseoso de placer.

Su Mujer coloca su intimidad sobre una pierna de su hombre y se mueve al vaivén de un ritmo marcado por él. Ella toca la intimidad de su hombre, hundiéndose en una serie de gemidos, besos, caricias, hasta que de pronto lo que era un goteo proveniente del panal de ella, se convierte en un río que se abre paso con furia, derramando su néctar entre sus piernas. Su Mujer se aferra al cuerpo de Su Hombre, apretándole sus manos al sentir su orgasmo. El objetivo de esa noche se ha conseguido.

Ya pasada la media noche, Su Mujer tiene que regresar a su casa. Salen a buscar un taxi, ya dentro del transporte, el momento los lleva hacia nuevas sensaciones; sus manos se entrelazan, sus lenguas se buscan con desesperación. Los dos se prometen un amor eterno y una lealtad, fidelidad absoluta.

Como un caballero, Su Hombre, lleva a su mujer hasta la puerta de su casa. Se despiden con un beso.

Su Hombre ya de regreso a su casa, recibe un mensaje de Su Mujer,

Amor, estoy en topless y me alumbra solamente la luz del  celular, ya que debido a la lluvia no hay luz. Estás a mi lado, abrazándome y haciéndome tuya una y otra vez. Te amo con locura, gracias por la velada.

Su Hombre le habla por teléfono y ambos intercambian con palabras sus sensaciones, sus deseos, culminando en la madrugada y al amanecer con sus respectivos orgasmos.


Saturday, November 11, 2017

Relación Poética y Sensual entre Xóchitl y Cuicatl




Por Larry G. Álvarez

PRIMER ACTO
Cuicatl, un hombre en sus 50s, se enamora de Xóchitl, mujer en sus 40s.  El hombre siente que ha llegado por fin a su vida la mujer amada para toda su vida.
Primera Escena
CUICATL: ¡Cuán bella eres, amada mía! ¡Cuán bella eres mi Xóchitl! Vivo un nuevo amanecer en mi vida, he vuelto a nacer recostado en el húmedo néctar de tus pétalos.
XOCHITL: ¡Cuán hermoso eres mi Cuicatl, amado mío! ¡Eres un encanto! Mi cuerpo será siempre el refugio de tus encantos para que derrames tu íntima fragancia sobre mi ser.
CUICATL: Cada noche al no saber de ti, le pido al creador que me muestre tu rostro, que me deje oír tu voz, me haga recordar siempre tu hermoso semblante. Y cuando mi esencia te visite en tu lecho cada madrugada, te lances sobre mí cayendo desfallecida en mis brazos.
XOCHITL: Una vez en tus brazos, despierto como princesa al momento de un beso profundo que me transforme trasladándome hasta el infinito para después acurrucarme en tu corazón.
CUICATL: Una vez refugiada en mi corazón, te despojo de lo que esta ceñido a tu cuerpo y arranco con mis dientes las prendas de tu intimidad para oler tu aroma impregnado en ellas.
XOCHITL: Grata es también tu fragancia. Me estremezco con el canto de tus palabras, conoces todas mis esquinas. Me abrigo entre tus piernas para hacer el amor contigo por las mañanas y por las noches. ¡Hazme siempre del todo tuya! ¡Date prisa mi desnudez te pertenece! ¡Llévame a tu alcoba, oh amado Cuicatl!
CUICATL: Te pienso siempre desnuda para que te fundas en mi cuerpo y al pensarte así me alegro y me estremezco al pensar que lo haces para mí. Mis manos  sudan de llanto de la tinta escrita de poemas y pensamientos dedicados a ti. Mi Xóchitl, cada día mis labios buscan tus tibios besos para probar tu dulce calor de abrigo.
XOCHITL: Me lanzo sin paracaídas a tus brazos, a mi lado tendrás tu asiento. He de soltarme el cabello que deseo me arranques hasta derramar tu intención con la mía.
CUICATL: Amada mía, tus palabras me tienen hechizado. Desde que te miré la primera vez, con la mirada de tus ojos cautivaste mi corazón. Cuando derrame mi intención con la tuya, tu intimidad destilará miel y al mezclarse con mi néctar romperemos juntos las burbujas de la espuma que se derrame sobre nuestras piernas, nuestras manos, nuestros labios, estrechándonos, fundidos en una sola alma, una sola carne, dos en uno, uno en dos, unidos para siempre.
Segunda Escena
XOCHITL: Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡Y oí una voz, la de mi amado Cuicatl! ¡Mi amado está a la puerta!
CUICATL: Amada mía; preciosa Xóchitl mía, ¡déjame entrar! Mi cabeza está empapada de rocío; la humedad de la noche corre por mi pelo.
XOCHITL: Ya me he quitado la ropa; ¡cómo volver a vestirme! Ya me he lavado mi intimidad. Mi amado Cuicatl toca la puerta. Se me estremecen mis entrañas al sentirlo cercas de mí. Me levanto y le abro la puerta a mi amado. Se lanza sobre mí. Me encanta que me bese y me abrace, me de ternura.
CUICATL: ¡Mmmmmmm! Cuán bella eres, amada mía, ¡la última vez que nos vinos cuán encantadoras fueron tus delicias! ¡Tus pechos son racimos de palmera de los cuales de nuevo me adueñaré!
XOCHITL: Cuicatl, amado mío, ¿qué te gusta hacer en mí?
CUICATL: Satisfacerte amada mía.
XOCHITL: ¿Y qué es lo que más te excita de mi amado mío?
CUICATL: Tus senos, tu cabello, tu boca, tus piernas ¿Y a ti?
XOCHITL: Quiero que toques mis senos y te prendas en ellos.
CUICATL: ¡Mmmmmmm! Me gusta beber tus néctares y que se derramen en mis labios.
XOCHITL: Me gusta sentir tus manos en mi cuerpo, acariciándolo ansiosamente, dibujando en él tu deseo ardiente.
CUICATL: Yo poder escribir con mis dedos mi pasión sobre tu piel. Que cabalgues sobre mi intimidad y que cada estoque te haga gemir de placer hasta que te fundas en mí.
XOCHITL: Estando a mi lado  me hundo más en el deseo ardiente que se enciende en mi interior la chispa ardiente de la pasión.
CUICATL: Quiero que mis manos se deslicen sobre tu cuerpo y mis caricias te quemen por dentro, cada beso lo sientas como flamas que quemen tu piel. Quiero estar entre tus piernas, probar tu licor, hasta embriagarme de lujuria por su exquisito sabor.
XOCHITL: Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor y tenaz la pasión. Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Ni las muchas aguas pueden apagarlo, ni los ríos pueden extinguirlo. Sentir tu cuerpo fundido al mío y tener esa deliciosa sensación de llegar al vacío. En donde solamente hay placer y eternos gemidos. Pasiones misteriosas que embriagan mis sentidos.
CUICATL: Yo deseo que me tomes, me derrame en tus senos, quemándote con el ardor de mi lácteo licor. Probar tu miel hasta empalagarme escuchando los gemidos de tu intimidad.

XOCHITL: Mis pezones están duros, me los estoy tocando, están calientes, despiertan la lujuria con tus palabras que son un dulce aroma, de sensación ardiente que quema y solamente tus labios pueden dominar. Quiero sentir tu licor lactante en mi ser gimiendo por ti. Una muralla soy yo, y mis pechos, sus dos torres. 
CUICATL: Y al escurrir mis lácteos sobre tus pechos, y tu piel sobre tu cueva de placer quiero compartir sus sabores en nuestro paladar.
XOCHITL: Mis piernas temblorosas rodean tu cintura, quiero sentir tu fuente hirviendo, Un eterno placer que no termine. Llegar a lo profundo con tanta angustia. La vida no es vida si no te tengo dentro de mí.
CUICATL: Siento que te penetro con toda mi esencia, deseando nunca salir de tu cueva húmeda. Siento eyacular mi vía láctea en ella, luego en tu espalda, en tu boca, en tus pechos…
XOCHITL: ¡Sí! Poder sentir tus lácteos dentro de mi boca. Saborearla. Pasear mi lengua por tu fuente, hasta derretirla en mi boca.
CUICATL: La flacidez de mi intimidad te pertenece al derramar mis lácteos, quemándote con su espuma ardiente.
XOCHITL: Me encanta sentir tu mano traviesa subiendo por mis piernas. Arrodillarme y poner mi rostro entre tus piernas.
CUICATL: Tu tierna piel invita a preparar una nieve de vainilla y depositarla en tu ombligo para que se derrame hasta tu fuente de placer. Abriendo paso con mis manos sobre tus piernas sintiendo los espasmos punzantes en tu vientre.
XOCHITL: Amado, hazme tuya.
CUICATL: Tu sudor me embriaga por el aroma de tus senos y el respirar de tu pasión.
XOCHITL: Coloco mi intimidad frente a tu rostro, tus labios saborean mi humedad, lo crecido de tu barba eriza mi piel, hasta que derramo mi miel sobre tu boca.
CUICATL: Tus manos y tus labios activan el mecanismo de mi vitalidad, te deslizas sobre mi intimidad, estoy gimiendo de placer, como rejoneadora cabalgas hasta que te convulsionas, sintiendo tu néctar ardiente entre mis piernas. Acaricio tu cuerpo con mis manos y con mis labios.
XOCHITL: ¡Sí! Saboreo cada caricia tuya. Gimo de placer. Hasta quedar exhausta, me quedo dormida.
Tercera Escena
Ambos alejados por el destino, por las circunstancias de la vida. Pero unidos por la Xóchitl de la Palabra, y por el Canto del Poeta. 

XOCHITL: Acaba de salir el Sol o será que mi amado Cuicatl me ha sonreído. ¿Dónde estás amado mío? No te veo. ¿Me has abandonado? ¿Acaso te has ido?
Xóchitl encuentra una nota de su amado Cuicatl.
Amada mía, al verte dormida te vi sonriente como una luna llena.  Después de esta noche  mi vía láctea te pertenece y de tu miel nocturnal me he empalagado.  Regreso pronto, espérame; no tardo. Cuan bello es el sentimiento que tengo y la tristeza que abunda al estar ausente. En mi dormir voy a imaginar tu mano sobre mi mano, paseando miradas y caminando placeres, rindiéndome en mí soñar ante tus pasiones, sucumbiendo sin resistirme a tus olores y sabores impregnados en mi piel y en mi paladar.
XOCHITL: ¡Oh Amado mío,  mi cantor, mi poesía! Recuerdo cuando tus dedos impacientes jugaban con los botones de mi pecho, provocando un estallido de humedad en ese lugar cálido y ardiente de mi intimidad. Y cuando las palomas de tus manos inquietas descendían a mi cueva del deseo, tu boca bebía la miel de mi panal donde se perdían tus labios y tu lengua inquieta hasta ahogar la fuerza de tu interior, naufragando en oleadas de placer y gemidos de pasión.
CUICATL: Cuanto tiempo caminé solo en esta vida. Cuanto tiempo estuve sin saber a dónde ir. Pero un día llegaste a mi vida. Y desde entonces sin ti ya no se vivir.
XOCHITL: En la madrugada, hiciste con la llama de tu esencia que resbalara mi ropa por mi cuerpo quemando la blancura de mis sentimientos y entre el rumor de suspiros, gemidos, caricias, metiste tu lengua hasta mi garganta dejando el espacio justo para que la mía jugara con la tuya. ¡Te amo Cuicatl! ¡Oh eres mi Canto de Amor!

CUICATL: Mi cuerpo al tuyo se aferra cada vez que dices ‘te amo’, siento tus labios besándome a distancias.
XOCHITL: Tengo mi respiración agitada contigo al terminar de amarte con mis cinco sentidos de pies a cabeza. Cada vez que tu esencia está conmigo quiero que me arrastres a tu placer, que muerdas mis ansias, estalla en mí para una fusión completa.
CUICATL: Cada madrugada tu néctar como lava estalla en la humedad de mi cuerpo.
Espero un instante tus besos. Espero con ansiedad tocar tus senos jugosos y terminar en el panal inagotable de tu miel.
XOCHITL: Deleitas con caricias todo mi cuerpo, lascivamente con tu lengua me saboreas por completo, imaginarme el éxtasis que recorre todo mi ser, pegadita a tu piel se contonea mi intimidad. Me alucina imaginarte en completa desnudez haciendo juego con mi inquieta y lúcida timidez hacerte mío es mi delirio extenuante y amarte sin límite acurrucada muy dentro de ti.

CUICATL: En mi dormir tú intimidad me alimenta de placer, tus caricias me cobijan en un eterno amanecer dejándome envolver en tu aroma que se queda junto a mí y me embriaga sintiendo mi intimidad activada.
XOCHITL: Estoy entre tus piernas recostada en tu pecho. Sobre mi costado izquierdo, mientras me acaricias la espalda y mi cabello, mi cadera está sobando con movimientos circulares, lentos, discretos, tu total intimidad. 
CUICATL: ¡Oh Xóchitl de mi vida! Eres la culpable de mis húmedos desvelos. Me seduce tu esencia al extasiar con mis manos tu desnudez. Siempre estoy contigo, con tu alma, con tu aliento, con la textura de tu pelo, con el aroma de tus senos. Cada madrugada mi alma me sorprende recorriendo el sonido del silencio cuando tú estás durmiendo y en tus sueños vivir un tiempo eterno.
XOCHITL: Tu sexo me alimenta de placer. Tus caricias me cobijan en un eterno amanecer. Envuelta entre tus brazos me encuentro dormida.  Al abrir mis ojos estoy confundida y asombrada, pienso: ¿Qué será de mi cuando no te vuelva a ver?
CUICATL: Te espero amor, me quedo con ansias de enlodarme en el néctar de tu panal. Mi vía láctea está latente, guardándome hasta cuando seas mía para estallar en millones de estrellas fugaces en tu intimidad.
Cuarta Escena
Cuicatl está de viaje, Xóchitl lo espera ansiosamente cada día que pasa en su ausencia. Ambos se comunican y se expresan su sentir. La separación los desespera al no sentirse físicamente, pero tienen el consuelo de que cada noche sus esencias, sus almas,  hacen de la suya teniendo como testigo la oscuridad de la noche. 
CUICATL: Siempre me queda reflejada en mi mente tu sonrisa, el sabor de cada beso, de respirar el olor de tu piel. Tu lluvia en cada entrega, cae sobre mi cuerpo y humedece mi intimidad. Tú, Xóchitl, eres la flor que crece en mí, cada segundo que vivo en ti.
XOCHITL: Siempre me quedo gozando de ti, mis labios se quedan temblando y mis muslos y caderas cosquilleando, gimiendo sobre nuestra almohada. Cada mañana despierto oliendo a ti. Cada vez que te escucho, pienso en tenerte, cada vez que recuerdo nuestros encuentros, tengo que tomar mis cabellos fuertemente para poder descargarme en ti, en tu esencia, sin poder evitar un escurrimiento al  sentir tu lengua en mí y al mismo tiempo tomándote para que explotes dentro de mí, como siempre lo he querido, deseado e idealizado. Deseo ser tuya por todos los rincones donde pueda ser penetrada por mi hombre que eres únicamente tú mi Cuicatl.
CUICATL: Cuando llego a ti en esencia, admiro la belleza de tu alma, y tu espíritu lleno de luz. Tus Labios son mis Labios. Tu lengua es mi lengua. Tu pasión es mi pasión. La fusión de dos cuerpos en uno solo. Quiero amarte toda la vida, porque te quiero, porque mis besos no existen si no son en tus labios. Sin tus besos no hay amor.
XOCHITL: Aún siento tus manos en mi cuerpo, tus labios en mi cuello, como inicio de recorrer cada espacio de mi cuerpo, puedo sentir tu lengua, deseosa, ansiosa queriendo visitar mi sexo que ardiendo está por ti. Ven a mí Cuicatl, coloca tu lengua en la puerta de mi intimidad y escucha mis gemidos, cuenta los latidos de mi corazón y siente lo acelerado de mi respiración.
CUICATL: ¡Oh mi bella Xóchitl! Escribo para que pronto vengas a mí, mujer divina. Ven a mí, para que las sombras de la noche se disipen y aparezcas de la nada a ahuyentar esta soledad maldita que consume mi alma. Un alma como la tuya. Recostado en mi cama te pienso, te sueño, te espero. Imagino que estás ahí, justo afuera de mi alcoba. Cierro mis ojos y sé que estás mirándome. Entras sigilosamente. Quizás no sepas que te veo, quizás solamente simules no saberlo. Me gusta que me mires, me excita. Estoy desnudo sobre la cama, el roce de las sábanas limpias y prolijas me hace pensar en que me ayudes a desordenarlas. Mi piel se eriza pensando en tus caricias y en tus besos. Mis manos tienen vida propia. Se deslizan despacio por mi cara, mi cuello. Mis manos son tus manos y me dejo llevar por su calor. Mis dedos dibujan corazones sobre tu intimidad.
XOCHITL: Eres mi anclar marítimo, sin reservas. Te amo hermoso Cuicatl. Tus palabras retumban en mi mente: "...entre el rumor de suspiros, gemidos, caricias, metiste tu lengua hasta mi garganta dejando el espacio justo para que la mía jugara con la tuya...", Amado mío, de verdad me sorprende que repitas con palabras exactas, lo que a solas te  digo y grito al oído al hacerte el amor: ‘tener tú lengua hasta mi garganta y al mismo tiempo acariciándotela con la mía en el espacio que quede libre’.
CUICATL: Ya no puedo esperar. Quiero sentirme dentro de ti. Te abrazo y te rodeo con mis piernas, mientras siento que te montas y cabalgas sobre mí; te penetro despacio. Nada tiene sentido más allá de nosotros, no hay mundo, no hay otra manera de vivir que no sea fundidos en uno solo. Sentir tu movimiento, tu roce en cada rincón de mi intimidad en lo profundo de tu cueva erótica que exige que la llene de mi néctar. Solamente eso me mantiene vivo, solo por eso vale la pena vivir.
XOCHITL: Te digo a gritos: ¡me vuelves loca de lujuria, de deseo y de pasión! Tus palabras me dejan sin aliento, me has devuelto la vida en besos. Me has hecho sentir viva de nuevo. Siempre deseándote. Siempre tuya.  
Quinta Escena
El amor de Xóchitl y Cuicatl está en peligro. Su corazón los une, pero los malos entendidos los hacen enojarse, molestarse, sentirse. Esta escena es la última plática entre ellos. En este diálogo está el fruto de la semilla que sembraron en poco tiempo. Hay peligro que se seque. Xóchitl y Cuicatl pueden curar las heridas que ambos se han hecho al continuar regando con agua de amor el fruto alcanzado, para que sus dos almas no se pierdan ni divaguen o caigan en las garras del desamor, del adulterio, de la traición y el olvido.  Queda en ellos el seguir su idilio o abandonar la nave que los condujo a la pasión.
XOCHITL: A la distancia, te escucho, vienes en camino. Percibo tu vestimenta y quiero desnudarte despacio con palabras al viento, que ellas toquen tu corazón y sea la brisa fresca la que acaricie tu sonrisa mágica que abra la puerta de tu alma para dar cobijo a mis sentimientos.
CUICATL: He llegado a tu ventana Xóchitl mía. Entro sigilosamente y te veo acostada en tu cama. Cierro mis ojos, despiertas, te acercas a mi oído y me dices...
XOCHITL: No abras los ojos.
CUICATL: Te arrodillas sobre mí. No puedo moverme, pero no me importa. No hay otro lugar en el mundo donde quisiera estar. A tientas encuentro tu pecho. Tu blusa abierta me invita a tocar tus senos, a comprobar que eres tan real como mi carne. Araño tu piel, mis dedos te recorren desde el cuello a la cintura. No puedo resistir la tentación y abro mis ojos. Te miro y me sonríes. Tu mirada no es tierna, es una mirada salvaje que me hace arder. Te acaricio con mis manos y con mis ojos, recorro tus senos, los siento palpitar. Tus suspiros, tus gemidos me llenan los oídos y el alma. Te acerco a mí y te beso, mezcla de labios, lengua e intimidad.

XOCHITL: Sé que no puedes quitar tus manos de mi cuerpo recorriendo el camino hacia mi intimidad. Tu lengua juega con mi piel, con cada centímetro, con cada poro. Te atrapo entre mis piernas, no voy a dejarte ir jamás. Tanto deseo de tenerte no se apaga, tanta ansiedad de verte me dice que no puedo soltarte. Siento tu lengua recorrerme, explorar cada rincón, detenerse cada vez que me escuchas gemir. Todo mi ser se pierde en tu boca, no existo fuera de tus labios.

CUICATL: Nos estremecemos, temblamos, nos deshacemos en gemidos, suspiros y palabras entrecortadas. Soy capaz de decirte todo lo que jamás confesaría a nadie. Soy tuyo más allá de la vida. No me dejes ahora que la fantasía se vuelve cruda realidad. No te vayas. Necesito que duermas conmigo esta noche y todas las noches que me queden por vivir.
XOCHITL: A toda hora del día estás mi mente, siempre tengo ganas de estar contigo y abrazarte, y esperar el final del día que llegues para platicar, para sentirte, para verte, solo tú haces que toda mi vida valga la pena. Mi boca esta sedienta, quiero besarte entero, sentir que eres real y no una imaginación. Te deseo mi cantor y poeta, sedienta estoy de ti, tengo ganas de ti, tu calor es mi devoción y mi cuerpo late por ti.
FIN



Sunday, November 5, 2017

Sueño y Realidad



Sola en la oscuridad de la noche.
Dejo mi mente volar.
Al dormir siento que se para el tiempo
Y sueño  sus juegos perversos,
los de mi maestro sexual.

Estoy desnuda en mi lecho.
Late fuerte mi corazón,
Al soñar sé que en cualquier
Momento seré alumna teniendo
a mi maestro entre mis piernas.

Cada latigazo sobre mi intimidad,
es un grito de deseo.
Mi cuerpo pide más
Y mi maestro azota sin parar,
con su barba en mi cueva de placer.

Marca su territorio en mi espalda,
en mis senos, y cada vez que
me toca con su mano firme y certera.
se va mojando mi sexo.

Mi deseo va in crescendo,
dulces gotas de placer,
recorren toda mi piel.
Entre gemidos de placer
siento su cuerpo arder.

Mi boca jugosa y atenta
espera su recompensa.
Una lluvia de lujuria y deseo,
me hace sentir todo su poder
cayendo sobre mi boca y mi piel.

Mamá Dora


El café mañanero



Todas las mañanas al despertar
con el arma en la mano, me
levanto a calentar mi café.
Mientras el agua hierve
me asomo a la ventana con la  
esperanza de que llegues a mi puerta.

Te espero con mi café ardiente,
cargado de deseo,
de sentir en mí tu cuerpo,
y tus labios ardientes en mi intimidad.

Mis ansias están encendidas,
para saborearte total y plena,
recorrer tu cuerpo con mis palpitantes caricias,
para hacer hervir tú sangre.

Deseo tenerte todas las mañanas
para saborearte junto con mi café.
Deseo que recorras con tu lengua los lugares 
que mi líquido espeso y ardiente mana.

Y cuando el deseo se enfríe,
volveré al día siguiente
a esperar por ti, con mi taza de café
para calentar nuestros cuerpos
hasta enloquecer bebiendo
nuestro néctares con sabor a café.

Larry G. Álvarez




CALIENTE ESTOY



Caliente estoy, por la fiebre que me causas,
por verte frente a mí, con tus curvas peligrosas,
del volumen de tu cuerpo, por el color canela de tu piel,
por tocarte y sentir el fuego bajo tu piel,
para poder estar dentro de ti.

Caliente estoy por el rose de tus labios húmedos
en mi boca, por tus labios carnosos, que queman mi intimidad,
para luego sentir tus enormes senos
que mis labios quieren probar, por ser suculentos
cantaros de aguamiel salientes de tus pezones.

Caliente estoy por palpar tu cuerpo
con mis manos inquietas,
con ganas de devorarte,
y recorrer tu cuerpo con mi lengua,
abriendo camino entre tus piernas.

Caliente estoy, y ardiendo más por las caricias
de tus manos y tus labios en mi intimidad,
que se endurece y como volcán activo,
expulsa fumarolas ardientes que al quemarte
te hacen temblar por la lava que saldrá.

Caliente estoy, por buscar la abertura
de tu cueva de placer, para hacer erupción
dentro de ti, derramando mí lava
ardiente, hasta escurrir en tus extremidades
quemando tu piel morena.

Caliente estoy, cuando te montas
como rejoneadora experta, cabalgando
a mil por hora, hasta que llegas al clímax,
tiemblas, gimes,  gritas, saltas de tu cabalgar
para recibir en tu boca la erupción de lava que sale de mí.


Larry G. Álvarez

Thursday, November 2, 2017

RELATO: Divina y Consuelo





Divina y Consuelo

Mi historia se remonta a la frontera de Estados Unidos y la República Mexicana. Ya en mi tercera edad, disfrutando lo que la vida me pudiera brindar en aspecto sexual.  Para no amargarme de estar en la llamada vejez, mantengo una vida social, que a pesar de mis canas y de una disfunción eréctil, pero con una testosterona al 1000 por ciento; sigo siendo muy sociable, con mucha suerte con mujeres cuarentonas, cincuentonas y sesentonas, que han estado abandonadas, descuidadas, frígidas y hasta hambrientas de que alguien las atienda íntimamente.
Les relato que por medio de las páginas sociales de contactos por internet con mujeres que buscan hombres, conocí a una mujer madura que la naturaleza la hizo ser llenita, pero con una pechonalidad que a cualquier hombre lo volvería loco. Sus senos y su trasero eran su mejor carta de presentación.
Nos empezamos a cartear electrónicamente, hasta el punto en que descubrimos los atributos de cada quien. Durante nuestras conversaciones por video llamada, sin tocar temas sexuales, ella se mostraba con una vestimenta ligera que al agacharse o recostada salían a relucir Divina y Consuelo, sus dos grandes tetas, sus senos.
Las ganas por tener el contacto directo con las nenas, hicieron que hiciera un viaje a uno de los estados colindantes con Estados Unidos. Al llegar a su estado en la República Mexicana, nos saludamos, abrazamos y nos dimos un beso como sello de bienvenida y con gustó viajamos rumbo a la ciudad dónde ella vivía. Durante el viaje sus atributos se marcaban en la blusa que traía puesta. Y pensé que esas dos nenas iban a ser mías ese mismo día.
Llegamos a la habitación, acomodé mis cosas y sin más preámbulo, fuimos a comer a un restaurante. Bebimos ‘mojitos’ y ‘piñas coladas’ y llevamos al hotel el vino tinto. Brindamos por conocernos y  llegar al hotel, nos aseamos y pude ver ya de cercas que realmente que tenía buenas tetas y un buen culo,   algo que a los hombres nos encanta. Ella se pegó a mí para abrazarla, y se volteó pegando su culo en mi verga y empezamos con un cachondeo, un tocadero de sus senos, ella toma mi mano derecha y la mete bajo su pantaleta y paseo mis dedos por su clítoris y al llegar a sus labios vaginales, siento  lo húmedo, mejor dicho, siento lo empapado en que se encontraba su cueva vaginal, escurriendo sus néctares entre sus piernas.
Ella se frota su culo sobre mi intimidad, algo que inevitablemente hizo que tuviera una pequeña erección, me estaba excitando, mientras tanto sus pezones ya estaban erguidos y con mis dedos de la mano izquierda los acaricio con frenesí, hasta que se da vuelta y me pide que se los bese.
No pude evitarlo, mi calentura pudo más que la razón, le comencé a besar los pechos, metiéndome sus pezones a la boca, agarrándole solo una teta con ambas manos de gustando su sabor. Las tenía tan ricas que me descontrolé y comencé a chupárselas fuertemente, mientras ella ronroneaba de placer.  La tendí sobre la cama y ya directamente, le devoré las tetas, acostándola de espaldas, se las devoré con alevosía, mientras ella me acariciaba los cabellos gimiendo suavemente. Estaba enfermo de caliente, con la verga activa, pero no erecta por mi impotencia. Mi amiga estaba muy caliente y se retorcía de gusto, con las piernas abiertas, pidiéndome que le chupara  sus senos más fuerte. Divina y Consuelo, son en ella su punto G.
Me tenía loco, que tetas más ricas, realmente exquisitas, ella movía sus piernas abiertas de lado a lado, hasta que no me controlé y le agarré el culo, manoseándoselo, calentándome cada vez más, ambos calientes , hasta que pasé mi boca sobre su sexo y comencé a masturbándola.  
Estaba loca, se descontroló completamente, afirmó mi rostro con su intimidad fuertemente, para que no me alejara  y comenzó a gemir muy fuerte, pidiéndome entre gemidos que no parara. Me tenía enfermo de caliente, me dediqué solo a masturbarla con mi lengua, mano y dedos sobre su vagina y clítoris. Ella convulsionaba de placer gimiendo  y al poco rato junta las piernas, dejando aprisionada mi cabeza indicándome que iba a acabar.
Y así fue, logró un orgasmo que por lo fuerte de su gemido, sintió que llegó al cielo. Me dijo que nunca en la vida había tenido un orgasmo de esa forma. Rápidamente en un segundo, la di vuelta, dejándola boca abajo, me subí sobre su espalda, me comencé a frotar contra ella como si me la estuviese penetrando por detrás, cosa que le encantó y pidiéndome que no parara, comenzó a gemir mucho más fuerte, diciéndome “¡dale!, ¡dale!” ,  yo caliente a más no poder, descargué acabando deliciosamente entre sus glúteos. Me quedé unos minutos encima de ella, frotándome  contra el culo, hasta que mi verga descargó la última gota de semen. Quedé acostado a su lado, con la respiración agitada pensando en lo rico que había terminado, algo que había añorado por mucho tiempo.  Mi amiga no me miraba, estaba de boca con la cara mirando hacia la pared, agitada igual que yo.
Luego de un rato, da vuelta la cabeza y me dice que le había encantado, le confesé que a mí también. Se paró y me dijo que tenía que irse, pero que temprano llegaría al día siguiente. Nos despedimos con un beso. Esa noche dormí plácidamente con una sonrisa en mi rostro.
Al día siguiente llegó a la habitación y se fue a la ducha y salió con una toalla envuelta en su cuerpo, me pidió que pusiera una canción en mi celular y lentamente se acercó a mí, dejando caer la toalla que traía ceñida a su cuerpo, y bailó conmigo al ritmo de la música. Después nos acomodamos en la cama, preguntándome si acaso no me había gustado lo que habíamos hecho ayer. Mi respuesta fue  afirmativa y más al tenerla a mi lado, con sus tetas tan cerca de mí, me estaba incitando y girándome hacia ella le metí mi cabeza entre Divina y Consuelo y una mano a su culo.
Enseguida mi amiga se encendió, sus tetas ya estaban al aire y me las comía deliciosamente mientras ella con su mano me tocaba el vientre cada vez más abajo. Me tenía enfermo de caliente , su mano cada vez bajaba más mientras yo no dejaba de chuparle las tetas y escuchar su calientes gemidos , hasta que ya decidido a todo , le tome la mano y se la metí dentro de mi pijama donde ya ella tomó mi verga.
Al poco rato, me quitó el pijama, dejándome al descubierto mi desnudez, tocando nuestras partes íntimas afanosamente.  No me soltaba la verga ningún segundo, masturbándome suavemente, mientras yo como un pulpo la tocaba por todos lados. Me descontrolé y la coloque boca abajo, le comí las nalgas, besándoselas, mordiéndoselas, pasándole la legua por el culo, cosa le fascino. Me monté sobre ella y le metí la verga entre sus nalgas, solo frotándome con ella, en ningún momento se la traté de meter, mientras ella se quejaba  como si de verdad me la estuviese cogiendo.
Era una locura, una morbosa y exquisita locura, dos maduros tocándose, lo prohibido, lo inmoral. La di vuelta y le abrí las piernas, admirando su rosada vagina rasurada, tocándosela, viendo en su mirada el deseo y el placer de recibir mis caricias.  No me contuve y me acomodé para besarle esa parte tan íntima, metiéndole la lengua haciéndola estremecer.  Le abría sus labios vaginales y le pasaba mi lengua, jugando con su clítoris, mientras con mis manos le agarraba las nalgas. Ella disfrutaba a más no poder, hasta que no pudo aguantar más y acabó en mi boca. Le di un trabajo oral excelente, y continué por un largo rato lamiendo y chupando su vagina luego de que había acabado. 
Ella después me pidió sentir mi verga flácida sobre su vagina. Se montó sobre pene, sintiendo la humedad de su sexo en la punta de mi verga. Ella con las piernas abiertas, sintiendo el contacto de nuestros genitales respiraba agitada con la boca abierta, cabalgó como buena rejoneadora hasta llegar a un orgasmo profundo y alargado. Dejó de cabalgar y con voz agitada, me dice - ¿Te la puedo chupar? - . Como decirle que no a semejante pregunta, me coloqué de espaldas, mientras mi amiga gateó con sus tetas colgando, colocándose entre mis piernas, tomando mi verga de la base, con el culo en pompa, mirándome a los ojos con una cara de caliente, admirando lo que tenía en su mano, moviendo su pelo muy sensualmente hacia un lado, para abrir su boca suculenta con labios carnoso y meterse mi verga en ella, chupándomela muy suavemente.
Fue exquisito ver a mi amiga engullirse mi verga, con que ganas lo hacía, con que dedicación, me la tocaba, acariciando mis huevos, recorriéndola con sus manos de principio a fin, admirándola, deseándola, besándola. A ratos me besaba la base y mis testículos, insertaba dos dedos sobre mi culo para tocar el periné, mi punto G.
Realmente estaba recibiendo la mejor mamada que me habían dado en mucho tiempo. Le pedí que colocara mi verga entre sus tetas y así lo hizo. Consuelo y Divina empezaron a masturbarme,  hasta al punto en que iba a explotar. No puso ningún reparo, con su vista pegada a mi verga, esperando el momento que saliera mi leche hasta que exploté. Entre mis fuertes gemidos, Consuelo y Divina me exprimían hasta que  comencé a descargar mi semen dejando a las nenas completamente mojadas con mi líquido espeso y caliente. Minutos después, ya relajado le dije a mi amiga que terminara su gran labor succionándome hasta la última gota, y ella muy obediente abrió su boca metiendo mi verga en ella y succiono hasta recibir tres descargas suculentas.
Pasaron semanas de fogosos encuentros, caricias, masturbaciones mutuas, pero no más allá de sexo oral, a pesar que ella me pedía una y otra vez que de una vez la penetrara. Yo no podía penetrarla por no tener una erección firme debido a mi impotencia, aunque me moría de ganas de cogérmela, hasta que una tarde que estábamos muy calientes, le propuse hacerlo por detrás con un juguete-dildo-vibrador. Sorpresivamente ella aceptó, estaba deseosa de sentir algo dentro de ella, aunque fuese por detrás. Acostada boca abajo, con sus piernas abiertas, le separé sus grandes nalgas y me dedique largo rato a dilatarle el ano, preocupándome de dejárselo muy mojado. Mi amiga disfrutaba a morir  de mi lengua lamiendo esa parte de su cuerpo, hasta que luego de un buen rato, con poco lubricante le metí primero un dedo, luego dos, y hasta tres, luego le unté más lubricante y poco a poco le empecé a meter el juguete de seis pulgadas de largo y una pulgada de grosor, la misma medida que tenía mi verga en mis mejores años. Poco a poco, muy lentamente el juguete entraba por primera vez en el cuerpo de mi amiga, lentamente, mientras ella valientemente aguantaba el dolor provocado, pidiéndome a cada rato que me detuviera, tomando fuerzas para proseguir con la faena, hasta que conseguí metérselo completamente. Movía el juguete lentamente, disfrutando del virgen ano de mi amiga que se quejaba de dolor, pero aguantado, a pesar del dolor comenzó a disfrutar.  Ella después me confesó que en un principio le había dolido, pero que después sintió muy rico, en especial después de lubricarlo, ya que entraba con mucha más facilidad.

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