Wednesday, December 12, 2018

MIS MUJERES DE LA ESCUELA (Camila)



Por Pedrovl

Después de haber iniciado en el mágico mundo del sexo con mis hermanas Betty y Andrea, bueno, esta última media hermana, ya que es hija sólo de mi padre. Donde Betty es la mayor de padre y madre, yo soy el segundo, de mi siguen Sandy y Mónica. Pero de padre es Andrea la mayor de todos.
De por sí, la formación que me dieron en casa era que como hombre, las mujeres debían obedecerme y atenderme, que incluso hacer lo que yo deseara, aparte de eso, era inquieto y travieso tanto en casa como en la escuela.
Y ahí fue donde algunas compañeras, como decimos aquí “pagaron el pato”.
Algunas de ellas como Norma, Rocío y Elena, por desmadrozas y otras por pecar de inocentes e ingenuas como Camila y Fernanda quienes entraron en el último año al grupo.
Pero en este caso me enfocare en Camila.
Camila era una chica morena, tirándole a negra, pero una negra muy hermosa.
Su piel era negra…brillosa y pareja, nada de manchas, de ojos negros, nariz pequeña y chata, boca mediana, así como sus labios, los cuales eran de un rojo muy natural.
Su cara era delgada, pero tenía bonitas mejillas, cabello negro y rizado a los hombros, era la ricitos de oro, s
ólo que en negra.
De una cintura estrecha, caderas anchas y piernas muy bellas de igual forma, colita parada y suculenta.
Abdomen plano y con un par de tetas exquisitas, redondas como unas naranjas, paraditas y que en más de una ocasión pude notar que sus pezones eran chiquitos.
Camila atraía la mirada de muchos compañeros y era el bocado que muchos maestros deseaban comerse, pero gracias a que era aplicada, no cayó en las garras de ninguno de ellos, sino en las mías por inocente.
En los primeros dos meses casi no me llamó la atención, ya que era muy callada y apartada del resto del grupo, sólo andaba con Fernanda, pero con forme fueron pasando las semanas, se fue haciendo notoria su presencia por su participación dentro de las clases y fue ahí donde note que era muy bella, aparte de inteligente.
Pero voy hasta fines de noviembre, cuando al andar en mi relajo, una mañana a la hora de salir al receso, nos juntamos todos en la puerta para salir y va Camila delante de mí, ella iba agarrándose de los hombros de Fernanda para no caerse al irnos empujando todos por salir rápido y como nada más de ver su exquisita cola, se me paraba la verga y es que siempre andaba excitado, me acerqué de más y le empujé el bulto entre sus nalgas mientras la agarraba de los hombros.
Fue delicioso sentir como mi bulto se acomodaba entre esas duras nalgas.
Camila solo dijo “Hay” y volteó hacia atrás, como vio que me empujaban, no dijo más y aprovechándome de eso, bajo mi mano y le agarro la nalga derecha, bien, con toda la palma de la mano, ella sólo me mira con unos ojos sorprendidos mientras yo sólo le sonreía.
Y es que esa acción se repitió más de una vez en distintas ocasiones, en las que aprovechaba la bola y empujón de mis compañeros para recargarle mi bulto o agarrarle las nalgas o incluso las tetas.
En otra ocasión sucedió que al estar en hora de receso, Camila estaba sentada en un muro con Fernanda y otra compañera, yo estaba de frente a ellas a una distancia como de unos ocho o diez metros, pero la veía bien de frente, en eso, al estar ella muy emocionada en su plática, separo de más las piernas, no se dio cuenta que yo estaba de frente a ella y que miraba con atención sus movimientos, por lo que pude ver claramente entre sus piernas el color verde de su pantaleta y como se le marcaba la raja de su concha.
Los cuates con los que me juntaba, no se dieron cuenta con lo que yo estaba bien entretenido gozando, sólo Elena, quien se me acercó y muy discretamente miro y en ese momento no dijo nada, sino después andaba diciendo que yo le había visto los calzones a Camila y me achacaban a mí el que yo había dicho.
Esto llegó a oídos de Camila, quien por la vergüenza me reporta con uno de los maestros antes de iniciar la clase, pero todos nos llevamos gran sorpresa con el maestro por su forma de juzgar.
Me pregunta señalándome primero el maestro “¿Es verde la pantaleta de la compañera?”
“Si” le contesto sonriendo y esperando a la vez lo peor.
Se dirige a la compañera Camila y le pregunta “¿Es verdad o mentira?”
Y esta entre sorpresa, duda y algo de molestia, no quería contestar, pero el profesor insistió en que contestara y ahí aflor
ó parte de su inocencia.
“Si profesor, son verdes” contesta un tanto cohibida.
¿Entonces cuál es el problema? Tú compañero no dijo ninguna mentira, o ¿mintió?
Y alega Camila “es que me vio los calzones”.
¿Y para que se los enseñas? Le contesta el profesor.
“No se los enseñé” alega Camila.
¿Le levantasté la falda a tú compañera? Me pregunta el profesor.
“No profesor” le contestó ya un poco más relajado.
¿Te abrió las piernas a la fuerza para verte el calzón? Le pregunta a Camila, ya con risas de mis compañeros.
“No, no me las abrió a la fuerza” contesta Camila ya agachando la cabeza.
¿Entonces de que te quejas si tú abriste las piernas para que te las viera? ¿O qué? ¿Tienes letrero de prohibido ver?
Y con sonoras risas de mis compañeros no contest
ó Camila.
“Entonces no hay delito” determina el profesor, quien enseguida continuó con la clase.
Y para mayor sorpresa fue que en uno de los temas habría que hacer parejas para desarrollar unas actividades, en la cual, no dej
ó que cada quien eligiera con quien trabajaría, sino que él formo las parejas y para sorpresa y alegato de Camila, el maestro determinó que ella y yo formáramos pareja.
Al término de la clase, Camila quiso luego ir a mi lugar para ponernos de acuerdo con lo del trabajo, pero llegó el siguiente maestro y no dio tiempo, por lo que hasta la salida quiso hacerlo, pero no le quedó otra más que nos viéramos en la tarde, ella no quiso ir a ningún otro lugar por no estar a solas conmigo, por lo que me cito en su casa, dándome un papelito con la dirección y la hora.
Lo tomé y ella de inmediato se dio la vuelta y al hacerlo, como no había nadie que mirara, le di una leve nalgada, a lo que ella brinc
ó y me miró y yo sólo le sonreí.
Ese día me cito a las cinco de la tarde en su casa, llegué puntual.
Toco a la puerta y abre una señora de muy bella figura y sensual porte, quien result
ó ser su mamá.
Me present
ó y me saluda con una amable sonrisa, invitándome a pasar.
Se notaba que mi compañera no le había platicado a su mamá nada sobre mí.
Ya estando en la sala, le grita su mamá a Camila quien baja casi al instante, que se notaba no tenía mucho de haberse bañado y lucía un vestido floreado en el que predominaba el color amarillo con rojo, de tirantes delgados, falda de vuelo y desde su cintura a su pecho recogido de resorte, vestido que le llegaba arriba de sus rodillas.
Saludo al verla con una sonrisa, ella me mira un poco seria, pero responde a mi saludo y a mi sonrisa.
En eso su mamá le dice a Camila que iba a salir y que pasaría de regreso por su hermana a la prepa.
Le da un beso a Camila y se despide de mano y de beso conmigo la señora, dejando pensativa a Camila, por la confianza de su mamá conmigo y de que nos quedaremos solos.
Se va la señora, cerrando la puerta, entonces Camila queriendo apurar el estudio del tema, me invita a sentar en la sala, pasando por el frente de mí, por lo que me permite ver su hermosa cola que se marca en su vestido y las líneas de su pantaleta, lo cual me excita.
Su mochila está ahí en la mesita de centro, por lo que ella se sienta en un sillón individual y yo en el sillón grande.
Pongo mi libreta y libro sobre la mesita, Camila saca de su mochila el libro de la materia, lo abre y comienza a hablar sobre ello, pero habla muy rápido y no se le entiende, por lo que la interrumpo y le digo que habla más despacio, como lo hace en la escuela, ya que no se le entiende, ella se calla y me mira seria, entonces se sienta a la orilla del sillón y separa un poco las piernas, s
ólo puedo ver sus firmes y bien delineados muslos, nada más, pero son bellos y me excitan aún más.
Trato de concentrarme en el tema, pero es difícil teniendo a mi compañera que es una tentación.
Reinicia Camila con lo del tema, con trabajo pero le pongo atención, en eso se para porque olvidó una nota en su recamara, se va con su libro y yo sólo puedo admirar su bella cola.
Regresa y se sienta en el mismo sillón que yo, a la orilla del mismo con las piernas separadas, menos puedo ver ahí cerca, pero su aroma juvenil y sensual me enloquece.
Lee el tema y vamos tomando notas, el tiempo va relajando la tensión de Camila a mi presencia y a nuestra soledad, estamos cerca de terminar y comete varios errores al leer, por lo que nos reímos, sigue leyendo y cometiendo errores, los cuales le hacen perder un poco la compostura, ya que al burlarme de sus fallas ella con más confianza me pega despacio con el libro en el hombro izquierdo, pero al hacerlo, separa un poco más las piernas y levanta también un poco los pies, por lo que su vestido se le levanta hacia sus muslos y me deja verlos más claramente.
Ella se da cuenta y se chivea, trata de recomponerse, ya que nota que clavo la vista en sus muslos.
Al parecer recordó que con quien está ahí sola en su casa, es quien en la escuela le ha agarrado las tetas, las nalgas y empujado el paquete entre ellas.
Se pone un poco nerviosa y se turba en su actuar, no sabe si seguir leyendo o agarrar la libreta, entonces se para y me pregunta si quiero agua, pero trata de pasarse por entre medio de la mesita y yo, el espacio es reducido y yo tengo un libro en las manos y al pasarse, la falda de su vestido se atora en el libro, Camila se gira para ver, pero se pone más nerviosa y apura el paso, pero muy discretamente levanto más el libro y se le levanta la falda del vestido de atrás, por lo que me permite apenas ver el color blanco de su pantaleta y el inicio de su hermosa nalga derecha, ella no se detiene y se va a la cocina.
Unos minutos después regresa con dos vasos de vidrio, los cuales son con refresco.
La miro mientras pone los vasos sobre la mesita, al agacharse de frente a mí, miro por el escote de su vestido la forma de sus hermosos pechos, mi excitación está a mil y mi verga dura dentro de mi pantalón.
Sigue nerviosa, se delata así misma, me pide permiso para pasar de nuevo entre la mesita y yo, en lugar de dar la vuelta.
Y aunque me hago hacia atrás, el espacio es pequeño, trata de pasar rápido, pero se oye donde su pie choca con una de las patas de la mesa, tropezándose y a punto de caer sobre la mesita y los vasos, me estiro y con la mano izquierda la sujeto de su mano izquierda y con la derecha trato de jalarla de la cadera, solo que agarro de más su nalga derecha en el esfuerzo, pero si la alcanzo a sujetar y la jalo hacia a mí, gritando Camila de espanto por el susto de caer, pero cae sobre mis piernas, siento como mí ya dura verga se acomoda entre sus nalgas, mientras ella separa sus piernas a cada lado de las mías, al caer sobre mí.
Pasan varios segundos antes de que se reponga del susto, lo cual aprovecho para recorrer sus duros y hermosos muslos con mis manos, desde su cadera hasta la mitad de sus muslos que están desnudos, ya que el vestido por la caída se le subió casi todo a la cadera.
Los recorro desde la parte externa, pasando por encima y luego a la parte interna de ellos, recorriendo por ahí hasta casi llegar a la parte más íntima que apenas alcanzo a rozar, su concha.
No puedo verla por el frente, pero me la imagino, sus piernas separadas mostrando la parte más íntima de su pantaleta blanca, esos hermosos muslos negros y excitantes.
Ella reacciona y trata de quitar mis manos de sus muslos, pero no se levanta de encima mío, ahí sigue.
Subo mi mano izquierda y acaricio sus pechos por encima de su vestido mientras trata ella de zafarse de mi mano derecha que sigue traviesa entre sus muslos que aún mantiene separados.
-¡Estate tranquilo!- Me dice, pero no hago caso.
Hasta que meto mi mano derecha y palpo su concha por encima de su pantaleta, casi no tiene vellos, palpo bien los labios de su concha.
Entonces con esfuerzo, Camila se levanta y se para frente a mí.
-¡Ya estate tranquilo, déjame!- Me vuelve a repetir mirándome, pero con una mirada tímida y asustadiza.
Pero no hago caso y la tomo de su mano izquierda y la jalo hacia a mí, vuelve a caer sobre mis piernas, donde vuelvo a meter mis manos entre sus muslos que ahora ella trata de cerrar, pero no la dejo, mientras que también acaricio sus pechos y beso sus hombros.
-¡Ya déjame!- Insiste, pero en ningún momento me amenaza.
Con esfuerzo se levanta y se separa de mí, se nota asustadiza y nerviosa.
Me levanto del sillón y trato de acercármele, pero en su intento por alejarse más rápido de mí, sus piernas chocan con la mesita y cae al suelo de cola, por la inercia se va de espaldas, se duele, sus piernas están un poco separadas, su vestido no cubre sus negros y hermosos muslos, por lo que su pantaleta blanca queda a mi completa vista.
Se queja de la caída, esta con los ojos cerrados, su mano derecha soba su cadera, la observo con hambre y lujuria, me inclino hacia ella y apoyo las manos a la altura de sus hombros, acerco mi cara y beso su pecho, luego sus hombros, entonces ella reacciona y brinca.
-¿Qué haces?- Me dice.
Pero sigo besando sus hombros y llego a sus mejillas e intento besar sus labios, pone sus manos en mi pecho y trata de empujarme, pero es débil y mi lujuria es más fuerte que ella.
-¡Déjame!- Me insiste.
-Me gustas Camila, me encanta tu cuerpo y quiero que seas mía.
– Le digo mientras beso sus mejillas y cuello.
Insiste en tratar de empujarme, pero agarro sus manos y las presiono lejos de ella, entonces me subo sobre ella y mis piernas las coloco entre medio de las de ella para impedir que las junte.
Sigo besándola, aspirando y saboreando el delicioso aroma de su piel.
Beso sus mejillas, su cuello, beso su boca primero a la fuerza, pero por un momento cede y corresponde a mi beso, pero cuando dejo sus labios y regreso a cuello y bajo a sus pechos, ella vuelve a seguir “luchando” contra mí.
Suelto por unos instantes sus manos y bajo los tirantes de su vestido y le descubro fácilmente sus bellas tetas que por un par de segundos contemplo para luego besar, lamer y chupar, así como sus pequeños pezones.
Un suave gemido escapa de sus labios, luego otro, luego comienza a “golpearme” en los hombros y espalda, pero no me hace nada.
Bajo mis manos y acaricio sus suaves muslos, luego sus nalgas que aprieto y masajeo con fuerza.
Estoy súper excitado y mi verga ya me duele debajo del pantalón, mientras Camila insiste en que la deje, que la suelte, pero no.
Empujo con mis brazos sus muslos hacia arriba y meto mis manos entre su pantaleta para sentir la tersa piel de sus nalgas mientras mi dura verga presiona su concha, luego agarro su pantaleta y se la comienzo a jalar, espero más resistencia y lucha de parte de ella, pero no, poco a poco va cediendo y otro suave gemido escucho de sus labios.
-¡Suéltame!- Me dice entre gemidos.
Baja sus manos y agarra su pantaleta para evitar que se la quite, pero levanto sus piernas y las junto al frente de ella y sin dejar de presionar con mis caderas a las de ella, jalo su pantaleta hacia arriba con fuerza y se la quitó en una débil lucha de parte de Camila.
El bulto de mi verga hace presión en la raja de su concha.
-¡No!- Se escucha entre su respiración acelerada y gemido.
Bajo sus piernas y las separo de nuevo.
Ya sin ropa interior, mi excitación aumenta.
Acaricio y beso sus tetas, las lamo y mordisqueo sus pezoncitos, pero hay algo más que deseo probar y comer de ella, esa rica frutita virginal.
Entre débiles empujones, lucha y golpes de Camy, bajo hasta su cadera que termino de descubrir al subirle el vestido y ver por primera vez su hermosa conchita negra y cerrada que apenas si se nota su rajita ¡¡Exquisita que se ve!!.
Al contemplarla por unos instantes, Camy apoya los pies y trata de empujarse hacia arriba para liberarse de mí, pero no la dejo, meto mis brazos por debajo de sus nalgas, amacizo bien sus caderas y hundo mi cara en su concha que aprisiono con mi boca, saboreando sus virginales mieles al succionarlas completamente.
-¡¡No, no!!- Exclama entre un prolongado gemido.
Trata de juntar sus piernas, pero no la dejo y meto mi lengua entre sus apretados labios íntimos, hurgo con ansiedad entre ellos metiendo mi lengua hasta llegar y presionar su delicado botoncito, haciéndola gemir y sacudir sus caderas con prolongada tensión.
-¡¡No, no, ha, ha!!- Sigue exclamando, pero perdiendo voluntad.
Sus manos que presionaban mi cabeza y la empujaba, las ha quitado y extendido a sus costados mientras su espalda no deja de arquearse y sacudirse de placer.
Ha relajado la contracción de los músculos de sus piernas por cerrarlas, ahora están relajadas y comienza poco a poco a sepáralas ella sola, por lo que aprovecho y bajo mi mano derecha, desabrocho mi pantalón y me despojo de él, junto con mi trusa y tenis…mi verga al fin se libera de su prisión y salta dura y erecta.
Mientras mi lengua ahora entra y sale de la apretada cuevita virginal de Camila.
Se la meto y saco a placer, recorriendo cada milímetro de su concha caliente y apretada.
La única exclamación que brota de sus labios es de placer, gemidos y jadeos que me comunican lo que está gozando.
-¡¡Ha, ha, ha, no, ha!!- Exclama.
Hasta que un largo gemido brota de sus labios cuando explota en su primer orgasmo que la hace sacudir con violencia sus caderas por varios segundos y sus manos aprisionan mi cabeza y la empujan hacia ella.
Sigo jugueteando con sus botoncito, hurgando en su cuevita y chupando sus labios íntimos, hasta que llega su calma, entonces suelto sus caderas, me levanto y subo sobre ella, agarrando mi verga con la mano derecha y le tallo la punta en su empapada conchita varias veces.
-¡¡No!! ¡¡Haaa!!- Una exclamación muy débil ahogada en un suspiro.
Presiente lo que viene y trata débilmente de cerrar sus piernas, pero mi cuerpo se lo impide.
Centro la cabeza de mi verga en la entrada de su cuevita mientras apoyo la rodilla derecha y levanto un poco la cadera.
-¡¡Vas a ser mía Camy!!- Le digo con firmeza.
-¡¡No!!- Me contesta entre gemidos.
-Desde que te agarré la primera vez la cola me gustaste y me has vuelto loco, pero hoy serás mía.
– Le añadí.
Comienzo a empujar mis caderas contra las de ella, la punta de mi verga con trabajo se va abriendo paso entre sus apretados labios íntimos.
-¡¡No!!- Me insiste.
Al tiempo que trata de levantar sus caderas solo sirven para acomodar mejor mi verga y de un empujón le meto la mitad de ella.
Me quedo quieto unos instantes mientras ella se ahoga en un gemido de dolor.
Me abraza con fuerza unos segundos, luego con sus puños me empieza a golpear la espalda, lo cual no me hace nada, sino al contrario, más me excita y de otro firme empujón le meto el resto de mi verga.
-¡¡Hhhaaaaa!!- Exclama.
La abrazo y me quedo quieto de nuevo por un rato mientras siento como se tensa el cuerpo de Camila.
-¡¡Te odio!!- Exclama.
Poco a poco se va relajando su tenso cuerpo, sus caderas, sus piernas, sus brazos y manos que dejan de golpearme.
Le saco un poco la verga y luego se la vuelvo a meter despacio, lentamente, una y otra vez, entonces su dolor comienza a transformarse en placer, comienza de nuevo a gemir y jadear.
Me abraza y besa mis mejillas, luego mi cuello, mis hombros….
sus manos agarran mi cabeza y sus labios se aferran a los míos en un apasionado y profundo beso.
La bombeo despacio, despacio, hasta que se ahoga de placer comienzo a arreciar mis bombeos, no fuertes, pero si prolongados y profundos, hasta llegar al fondo de su concha.
-Eres mía Camy, mía.
Que rica estas Camy.
– Le digo al oído.
Camila solo gime y jadea el escuchar lo que le digo.
Bombeo con un poco más de fuerza y sus gemidos suben de volumen, es delicioso escucharla.
Que delicioso es estar poseyendo a una de las aplicaditas del salón, aquella que de una u otra manera se siente en un cuento de hadas, pero que ahora jala mi playera de abajo y me despoja de ella.
Bajo mi mano derecha y agarro su nalga izquierda, una de esas deliciosas y ricas nalgas que me encantan y que deseaba poder apretar y acariciar libremente y sin ropa, ahora la tenía a mi completa disposición.
Que apretada, caliente y rica esta su concha.
Sigo bombeándola ahora con más y más fuerza, su jadeo se confunde con mi bufido.
No quiero terminar y trato de aguantar hasta lo que más puedo, pero también quiero llenarle de lecha la concha como se las he llenado a Betty y a Andrea, quiero tener a una más con mi leche dentro de ella.
Bombeo y bombeo hasta explotar y llenarla al tiempo que Camila explota también en otro orgasmo.
Nos volvemos a fundir en un apasionado y prolongado beso, mientras sigo empujando mis caderas contra las de ella, llenando su concha hasta quedar seco.
Expulso hasta la última gota, he desvirgado a Camila, una de las más aplicadas del salón y le he llenado la concha de mi leche, en lo que empezó como una travesura, término entre dos cuerpos semì desnudos en el piso de su casa y unidos por el sexo.
Permanece callada y aferrada a mí y yo a ella, luego de un rato, despacio seco mi verga semì erecta de su concha, goteando leche y unos hilitos de sangre.
Me levanto…
-¡Ven, vamos a lavarnos!- Le digo mientras le extiendo mi mano.
Camy permanece callada, solo me mira, mira mi mano y después de un par de segundo extiende la suya y le ayudo a levantar.
Se para con un poco de dificultad, mira el suelo y ve algunas manchas de su virginidad perdida con restos de mi leche, leche que escurre entre sus muslos.
Con pasos lentos y agarrados de las manos ella me guía a al baño, donde se termina de desnudar y contemplo por fin su cuerpo totalmente desnudo.
Ya ahí, contemplo su bello cuerpo mientras se lava en silencio, hago lo mismo y cuando terminamos, tomo la toalla que ahí está, me seco y luego se la ofrezco a ella, que la toma, se seca y se envuelve en ella.
Salimos del baño y nos dirigimos a la sala, agarro mi ropa y me visto mientras ella solo me observa, cuando termino…
-¡¡Te odio!! – Me dice en voz baja, me mira por unos segundos y luego baja la mirada -¡¡No te quiero volver a ver…Ojala y te mueras!!- Añade.
Sin decir nada más, salgo de su casa con mis cosas y cierra la puerta.
Al día siguiente, que debíamos exponer el tema, llegué tarde y cuando me dirigía al salón, me topé con Norma, quien me dijo que Camila estaba desesperada porque no llegaba y nos tocaba exponer, cuando por fin entre al salón, me vio y se notó nerviosa cuando me acerque a ella.
Expusimos y todo salió bien, mas no me dirigió la palabra para nada.
Yo no dije nada de lo que había pasado, pero en la hora de receso, estaba sentada ella en el muro que acostumbraba a estar con Fernanda y otras compañeras, yo estaba a una distancia de ella como de cinco u ocho metros, solo con dos de mis camaradas.
Vi a Camila y vi que estaba con las piernas juntas, ella se dio cuenta de mi presencia, me miro seria, le sonreí discretamente y así también le lance un beso que nadie percibió, ella bajo la mirada por unos segundos y cuando la volvió a levantar me miro y sonrió también, luego separo discretamente las piernas para mostrarme su pantaleta blanca por varios segundo para luego juntarlas, pero con discreción le hice señas que no, que deseaba que las separara para seguir mirando y ella obedeció….


Lolitas Impetuosas



Por Shotaboy 

Ya conocía a Claudimar y a Marina cuando eran solo unas niñas lindas y esbeltas aunque aún seguían siendo niñas y no me inspiraban nada más que una condescendencia forzada, visitaba la casa de la vecina precisamente porque era vecina nuestra siempre buscando una tacita de azúcar o dejándole recados de mi mamá; mi hermano mayor sin embargo (que en ese momento tenía ya sus 22 años) frecuentaba mucho esa casa debido a que él y la vecina ya casada y divorciada tenían un idilio amoroso, y no por amor o dinero ya que la vecina ya tenía quienes ocuparan esos puestos, sino por su herramienta bien dotada (herencia de mi padre), así tanto él como la madre de estas dos niñas (de 11 Claudimar y 9 Marina en ese tiempo) se tomaban horas y en ocasiones días enteros en los que se perdían entre sus propias carnes, recuerdo también una prima de las niñas un par de años, tal vez mas mayor que ellas las visitaba para cuidarlas, esa chica si era caliente, a veces me asomaba a la ventana solo para verla llegar en sus vaqueros cortitos o sus faldas cortas escolares que mostraban unas piernas largas y morenas sostenidas por un par de glúteos fuertes y redondos y yo que en ese momento era un adolescente de 15 años estaba más que susceptible a sus encantos.
Los días, meses y años pasaron y la rutina rara vez variaba, mi hermano se pulía con sus mejores pintas, prendía su carro, la vecina lo esperaba en la esquina siguiente, se subía y se perdían a menudo durante tres días seguidos; sin embargo la prima de las niñas (que ya no eran unas niñas) no llegaba siempre por lo que yo perdía interés, entonces como si de una revelación se tratase las vi, Claudimar y Marina venían del colegio, Claudia la mayor, tenía 16 años vestía una chemisse beige una falda escolar azul marino bastante corta, medias hasta los tobillos y zapatos negros, su piel blanca y pura contrastaba con su cabello largo y liso de color negro, Marina era algo más activa, en franela blanca deportiva y unas licras ultra cortas de color azul marino y zapatos blancos deportivos, también de piel blanca y cabello negro pero de ojos más afilados, ella contaba con 14 años.
Yo las vi por primera vez con ojos maliciosos, es decir como cuando uno ve una chica y piensa “será que le entra si me lo engraso?”; pero que va, eran demasiado menores (al menos eso pensé en ese momento), entraron a su casa vacía y fin del cuento.
Ya a las 5:00 pm de la tarde yo venía de un juego de futbol en el que habíamos perdido deshonrosamente 5 – 0, estaba cabreado, sudado y agotado, vestido solo con una playera sin mangas color negro y un short deportivo corto blanco, caminé frente a la casa de las vecinas que estaba justo al lado de mi casa, un lunes por la tarde todas las calles estaban desiertas, en eso escuchó un grito tan agudo que creí que era más bien un chillido, al voltear la puerta de la casa de la vecina se abrió de par en par y de allí salió Claudimar cubierta improvisadamente con una toalla, mojada y el cabello empapado, ella me pidió ayuda y yo pensando que se trataba de una vaina Coño peligrosa, entré y no es que fuera remotamente normal; pero creo que tampoco era para tanto, una culebra jardinera, no era venenosa pero igual debe ser aterrador para cualquiera ver una serpiente en el baño; en fin, saqué al animalito de la casa y Claudia me pidió perdón por hacerle el oso, no pude evitar mirar su figura e imaginar un mundo de posibilidades con ese cuerpo de Loli que se gastaba, nos sentamos en el patio de atrás de su casa y nos tomamos una taza de café, ella aún no se cambiaba la toalla y a través de mi short delgado no podía disimular una erección para nada, yo trataba de colocar mis manos de manera que no se notara nada raro pero ella percibió mis reacciones corporales y jugando conmigo caminó hasta las cuerdas de ropa y tomando una panti pequeñita levantó una pierna para colocársela despacito y yo como un bobo me le quedé viendo, tenía el huevo a mil pulsaciones por minuto, ella levantó sutilmente la parte de atrás de su toalla y se cubrió las nalgas con su tela, no aguanté más y le lancé una indirecta -Vecina, usted si es cruel, todavía le acabo de ayudar a sacar la culebra del baño y usted que me tortura así- ella me miró fingiendo extrañeza y acercándose a mí, se apoyó en mi verga, dejó caer el peso de su culo en mi pene y sentí a través de la tela los relieves de su vagina; pero era muy arriesgado, ella frotó un rato y arrodillándose frente a mi metió la mano por debajo de mi short y deteniéndose al sentir las dimensiones de mi herramienta (la cual debo decir también heredó dotes de mi padre) se sonrió y me dijo -tranquilo vecino que yo te voy a ayudar a sacar esta culebra también- pero en ese momento llegó su hermana menor Marina y nos detuvimos en seco, la erección se me derribó en medio segundo y dejamos el asunto detenido pero no concluido.
La mañana siguiente vi a Marina irse tempranito a su liceo, así que suponiendo que Claudia no tenía clases y tenía la casa sola me acerqué y toqué la puerta, alguien me preguntó desde adentro quien era y grité mi nombre para identificarme, y un momento después la puerta se abrió, Claudimar se encontraba en pijama (por así decirlo), no era más que una bata algo ceñida a su figura que terminaba apenas lo suficiente largo para que le cubriera el fundillo a manera de vestido de minifalda chino, me sonrió con su cara de recién levantada (lo más sexy que he visto) y me invitó a pasar, me preguntó si tenía hambre, le dije que si (no mentía), allí mismo se puso a estrellar unos huevos, puso las arepas a asar y me le quedé viendo, la pronunciada redondez de sus nalgas dejaba entrever unas lindas pantys rosadas que se le apretaban al culo, de inmediato me empalmé y acercándome en silencio la abracé desde atrás, ella era muy bajita y delgadito aunque su cuerpo había desarrollado bien sus curvas y proporciones solo que ellas se veía como de 4 años menos, había riesgo porque era menor de edad, pero por otra parte, la edad de consentimiento sexual es a los 14 así que estaba algo asegurado, Claudia al sentir mi vara en su espalda me dijo con voz calmada y cómplice -Cálmese vecino, de nada me va a servir si se desmaya a medio camino, mire que mi hermana viene a las 12 así que lo necesito bien repuesto y rendidor- Yo me emocioné, un polvo sin apuro, no creí que fuera posible ya que todos mis encuentros habían sido casuales y con el tiempo medido y justo.
Desayunamos mientras conversábamos, ella me contó que no era virgen y que había metido a alguno que otro noviecito pero que no le rendían mucho, yo le dije que no tenía ese problema, terminamos de comer (si apenas y probé algo) y entrando a su cuarto me sentó en su cama quitándome sin perder tiempo los pantalones, se complació al ver mi paquete palpitar entre mis bóxer y apartándose delicadamente el cabello detrás de la oreja me mordió el elástico bajándomelo, liberó así mi falo algo velludo y retirando mi franela la vi abrir la boca y deleitarme con su humedad y destreza, la muy putita ya había tenido bastante práctica mamando vergas así que desinhibiéndome un poco la tomé algo fuerte del cabello y apretando mis labios me observó a mi atraerla hacia mi pelvis ordenándole sin palabras de por medio que era TODA que la tenía que arropar, ella con algo de esfuerzo ensanchó su garganta y haciéndome sentir orgulloso y macho dominador le sonreí y moví mis caderas follandole la boca, ella sufría arcadas y lagrimaba mucho pero jamás hizo algún ademán para escapar, se notaba que estaba totalmente sumisa y que así lo quería ella, me encendí mucho y le embestí con todo, la escuché suplicar con quejidos y gemidos pero jamás paré de penetrarle la tráquea, apenas y paraba para dejarla tomar aliento, y luego ella por si misma volvía a engullir mi pene ofreciéndose para la violación oral que yo caballerosamente le daba, me tomaba mi tiempo para recuperarme y luego de unos segundos volvía a destrozarla violentamente aferrándome a sus cabellos -Te la vas a tragar todita.
– le ordené, ella con ojos enrojecidos, nariz moqueante y llena de babas desde la boca al vientre solo cerró los ojos y se dejó hacer, para mi deleite la pegué a mi pubis dejándole toda la verga adentro y sentí su lengua dando sopetones a los residuos de semen que le depositaba con dedicación, la mayoría de mis espasmos eyaculatorios dispararon su carga directo al estómago, los últimos se los dejé a probar como recompensa, al retirar mi pene ella lo lamió limpiándolo y frente a mí se tragó mi semilla relamiéndose.
Aquél había sido el mejor polvo del año, y lo que faltaba.
-Que le ha parecido vecino?- preguntó ella limpiándose la baba del rostro -De lo mejor, ojalá y su totona y culito sean tan golosos como su boca porque hay huevo para un buen rato- le dije aún empalmado, ella quitándose la pijama me reveló una preciosa figura en una panty rosa de encaje y me dijo -Mas le vale vecino.


Sunday, December 9, 2018

Mi sobrina Carmen II


Por  Nenegoloso 

A pesar de lo escrito en el primer relato, https://encuentrosyrelatos.blogspot.com/2018/12/mi-sobrina-carmen-1.html quiero dejar en claro que esto es solo fantasía, es por eso que decidí hacerlo bajo mi perfil en lugar del anonimato. Si dije que era real, es solo por el morbo que a muchos de los lectores les causa. Espero disfruten este relato al igual que el primero y los que tengo para subir más adelante.

El día transcurrió sin ninguna duda de parte de Carmen con respecto a lo que había sucedido la noche anterior.
Mientras Juan no podía esperar a la noche para poder disfrutar de ese manjar que hoy rondaba por la casa con una diminuta faldita negra que hacía ver ese culito cuando Carmen corría.
Como era de esperarse, Pedro se retiró a su trabajo y Juan aprovechó para ordenar pizza para sus sobrinos y ver una película.
Al terminar, les ordeno se fueran a bañar y después a dormir y así lo hicieron.
Juan estaba desesperado para que llegara la hora en la que pudiera entrar al cuarto de Carmen para hacer de las suyas.
Pasadas las horas, salió de su cuarto y avanzó al cuarto de Carmen y viendo la puerta abierta, entró.
Esta vez, Carmen no dormía con su usual bata, sino que llevaba puesta solo una blusa de tirantes y un calzoncito verde que apretaba y torneaba su hermoso trasero.
Sin dudarlo un momento, Juan empezó a acariciar y estrujar esas nalguitas con mucho cuidado de no despertar a Carmen.
Al igual que la noche anterior, bajo los calzoncillos y los dejo a nivel de las rodillas de su hermosa sobrina.
Su lengua paso por cada centímetro del culito de Carmen, aprovechando lo profundo del sueño, separó las nalguitas para acariciar ése virgen anito con su lengua.
Recorrió el estrecho canal que separaba esas carnosas nalgas a su antojo e incluso pudo lamer el inicio de la vaginita de ese hermoso angelito que dormía profundamente.
Juan no tardó mucho en sacar su verga y comenzó a masturbarse viendo y tocando a Carmen con deseo.
Pero su mente dio para más, llevo la cabeza mojada de su verga hacia la boquita de Carmen y le recorrió los labios con ella.
De pronto, Carmen abrió los ojos y miró frente a ella esa enorme verga que su tío tenía entre las manos.
Carmen- Tío!!! Que estás haciendo!?- dijo mientras se subía los calzones y se tapaba con la cobija.
Juan- Carmencita, hija, cálmate no te asustes, esto es normal.
Carmen- Pero.
Juan- Vamos, no me digas que nunca has visto un pene?
Carmen- Pues, sí. He visto varios cuando mi hermana se acuesta con sus novios en la casa.
Juan- Ya ves, como es algo normal.
Además, Brenda hace eso porque yo fui quien le enseñó a hacerlo.
Y así como a ella te tengo que enseñar a ti.
Sin saber por qué, Carmen empezó a sentir algo que jamás había sentido.
Esa curiosidad por el sexo que dormía dentro de ella había despertado.
Por su mente recorren las imágenes de su hermana teniendo sexo con sus amantes, mientras ella estaba en ese trance, Juan aprovechó para acercarse a ella y abrazarla y tocarla.
Cuando Carmen reaccionó, su blusa estaba al lado de la cama y su tío ya le había bajado los calzones hasta los tobillos.
Ella, automáticamente solo levanto sus piernas para terminar de sacar los calzones y quedar completamente desnuda delante de su tío, el cual ya se había despojado de la camisa y ahora procedía a quitarse el short y sus bóxer.
Los dos quedaron desnudos y Carmen pudo ver con todo detalle lo larga y gruesa que era la verga de su tío, la cual era iluminada por su luz de noche.
Juan tomo a Carmen y la recostó en la cama boca arriba dejando sus piernas colgando por el borde.
Se puso de rodillas, separó las piernas de Carmen y comenzó a lamer esa vagina virgen y suave.
Ella solo pudo cerrar los ojos al sentir la lengua de su tui hacer contacto con la delicada piel de su vagina, no entendía lo que sentía, pero sí sabía que no quería que su tío parara de hacerlo.
Algo muy dentro de ella se encendió y dio paso a la locura aquella noche que su tío le daba su primer sexo oral.
Después de unos minutos, Juan se incorporó y dirigió su verga hacia el rostro de Carmen y apuntó a su boca.
Por puro instinto, Carmen abrió la boca y poco a poco sintió la mojada y caliente cabeza de ese pene entrar por sus labios.
Tuvo que abrir su boca lo más que pudo para poder dejar que la cabeza del pene de su tío entrara por completo en su boca.
Juan- Así Carmencita, así, ahora, imagínate que es una rica paleta de dulce.
Como si Carmen estuviera hipnotizada, acarició aquel pene con su lengua y comenzó a mamarlo como una desesperada, si bien no tenía práctica, había visto a su hermana hacerlo varias veces a sus novios así que se podía dar una idea.
Como si su vida dependiera de ello, Carmen tomó la verga de su tío entre sus manos y trato de meterla lo más posible a su boca, pero apenas la mitad logró entrar.
Juan sintió por primera vez esa boquita rodear su gruesa verga y pudo sentir lo calientito en su punta.
Con sus manos, tomó la cabeza de Carmen y la movía para follarle la boca.
No resistió mucho tiempo y con un gemido ahogado, lleno la boca de Carmen de semen tomándola por sorpresa y obligándola a tragar hasta la última gota.
Carmen trago todo el semen que salió de la verga de su amado tío el sabor era raro y muy fuerte pero ella lo trago.
Aun sudando por la venida, Juan tomó a Carmen y la acostó boca arriba y volvió a darle sexo oral a aquella nenita que le había dado una mamada de primera.
Son su lengua recorrió la virgen vagina de su amada sobrina y encontró su pequeño clítoris entre sus labios.
Lo tomo y succiono como si su vida dependiera de ello hasta lograr que Carmen tuviera su primer orgasmo.
Carmen- Tío! Que rico! Así! Ah ah aaah!!
Así, Juan sintió el estremecer de Carmen y vio como quedo con la respiración acelerada tras esa faena.
Le ayudó a vestirse y a los pocos minutos Carmen quedó completamente dormida, Juan se retiró a su cuarto y a los pocos minutos llegó su hermano.
Todos se fueron a dormir con una gran satisfacción de por medio.


Vanessa y Kathy, preciosas hermanas y cómplices sexuales



Por Anónimo 

Vanessa y Kathy son dos hermanas preciosas que fueron iniciadas al mundo del sexo por su Padre, de naturaleza sensual y temperamento ardiente las dos bellas chicas poco a poco fueron tomando su propio camino en este placentero mundo. Vanessa con apenas 17 años y Kathy con 16 hicieron del sexo su mayor satisfacción y su propio estilo de vida. Éste es un relato de los incontables encuentros sexuales que a su corta edad han tenido y que forma parte de un gran compendio que cuenta la historia de las dos bellas chicas, y aunque aquí se relata en tercera persona, la historia fue contada por los propios protagonistas.
Los cuatro estaban sentados en la parte más baja de la alberca, reían y jugueteaban, el agua apenas llegaba a sus cinturas, la desnudez de las preciosas chicas tenía a los dos hombres con el pene bien erecto, ellos rozaban sus cuerpos con los de ellas excitándose más a cada momento, poco a poco se fueron acercando más hasta que empezaron los besos, suaves pero excitantes, luego más largos y apasionados, Kathy y su padre se besaban entrelazando sus lenguas, las manos de él acariciaban sus deliciosos senos y apretaban sus pezones, Kathy tomó el pene de su padre entre sus manos y empezó a acariciarlo convenientemente. A un lado Saúl recorría el hermoso cuerpo de Vanessa con sus manos mientras se besaban ardientemente, agarró sus hermosas nalgas y las acarició a su gusto, su verga bien parada presionaba el vientre de la chica mientras subía sus manos por su cintura para luego apoderarse de sus magníficas tetas, lentamente bajó su cabeza besando el cuello de la chica hasta llegar a sus erectos pezones, los chupo delicadamente y luego con fuerza, tomó una teta en cada mano chupándolas alternativamente, mordisqueando y succionando sus rosados y excitados pezones, una mano de Vanessa le acariciaba las pelotas y con la otra lo masturbaba bastante excitada con esa nueva arma. Mientras Kathy y su papá seguían con los ardientes besos, Kathy con el enorme miembro entre sus manitas dejaba que él se agasajara con sus preciosas tetas, las manos de su padre acariciaban todo su bello cuerpo mientras el beso continuaba, le agarró las nalgas y las apretó con fuerza – Quiero que me la metas toda papá, la quiero ya – dijo Kathy descubriendo la cabeza del enorme pene y agachándose para besarlo – Tranquila Princesa – dijo su papá – la tendrás toda adentro, no adelantemos el delicioso final – y dirigiéndose a Saúl y Vanessa dijo – vamos adentro, estaremos más cómodos en mi recamara – salieron de la alberca, Vanessa tomó la verga de Saúl con su manita y con ella en su mano se dirigió a la recamara de su papá, Kathy hizo lo mismo con su padre. Las chicas caminaban sensualmente subiendo la excitación de los hombres, sus caderas se movían con ritmo cadencioso, los dos hombres no podían dejar de mirarlas, esas nalgas redondas, su cinturita, sus piernas exquisitas… no puede ser tanta belleza, Saúl no aguantó más y arrimó su pito a las nalgas de Vanessa, ella se detuvo, las manos de Saúl buscaban ansiosas sus tetas, las encontró y empezó a acariciarlas y apretarlas pellizcando levemente sus pezones. Kathy también se detuvo, volteó hacia atrás y rodeando sus torneados brazos al cuello de su Papá se acercó para besarlo en la boca, el pito de su Papá presionaba su vientre y sus manos agasajaban sus nalgas apretando su cuerpo contra ella, mientras se besaban ardientemente sintió las manos de su Papá acariciando sus senos, luego beso y chupó sus ricos pezones bien erectos por la excitación, Vanessa de espaldas a Saúl tomo su verga entre sus manos y empezó a masturbarlo suavemente mientras volteaba su carita para besarlo en la boca, Saúl no soltaba sus tetas maravillado con su belleza – siguieron su camino – Que hermosas hijas tienes amigo, son Maravillosas – dijo Saúl dándole una nalgadita a cada una de ellas – que cuerpo tan perfecto tienen y son bellísimas las dos, estoy en el cielo. Varios minutos les tomó llegar a la habitación pues se detenían frecuentemente a besarse y acariciarse, una vez en que llegaron a la habitación las hermosas hermanas se pararon al centro de la habitación de espaldas una a la otra, sus nalgas se juntaban y se restregaban mutuamente, Kathy agarró el pene de Saúl en sus manos y lo acariciaba lujuriosamente mientras se Saúl la besaba en la boca, las manos del hombre subían y bajaban agasajándose a placer con su perfecto cuerpo, acariciaba sus preciosas tetas chupando los pezones con frenesí, después bajaba sus manos hasta sus nalgas y las apretaba dándole de cuando en cuando una nalgadita arrancándole a la hermosa chica grititos acallados con sus besos. Vanessa tenía en una de sus manos las pelotas de su Papá y con la otra mano apretaba fuertemente el palo mientras su manita subía y bajaba masturbándolo deliciosamente, las manos de su Papá apretaban sus redondas nalgas – Que buena estás hija y que deliciosas nalgas tienes – dijo mientras separaba los cachetes de las nalgas de la chica introduciendo por detrás un dedo en su húmeda vulva – Vanessa se estremeció – él metió otro dedo y la chica gimió – mmmmhhh! El jugueteo y las caricias continuaron por algunos minutos. Kathy se separó del beso y tomando el ardiente pito de Saúl con sus dos manitas dijo – quiero chupar tu verga!

 – Oh! chiquita preciosa – dijo Saúl – estoy en el cielo, chúpamela mi niña, chúpamela, mira cómo está palpitando por ti – Sin esperar más invitaciones Kathy se hincó, agarró el pito de Saúl con sus delicadas manitas, retiró la piel hacia atrás y los beso ardientemente en la cabeza antes de meterlo a su boca. Vanessa siguió el ejemplo de su hermana y también se hincó ante su Papá, levantó el duro pene pegándolo al vientre del hombre y empezó a lamer los huevos de su Papá, con la punta de su lengua recorría el largo pene de arriba a abajo haciéndolo estremecer, después separando sus labios metió lo más que pudo del duro fierro en su boquita, las dos preciosas mujeres estaban hincadas besando, chupando y lamiendo los huevos y las vergas de aquellos dos hombres excitados al máximo. Kathy metió lo más que pudo del tieso miembro de Saúl en su boca chupándolo con frenesí, retiraba la piel hacia atrás y hacia adelante, su cabecita subía y bajaba mientras mamaba con avidez aquel gran pene excitando de sobremanera a Saúl quien se estremecía y emitía leves gemidos – Que rico es, me encanta chuparlo – dijo Kathy retirándose un momento para tomar aire – y abriendo su boquita metió nuevamente el duro palo en ella para seguir chupándolo con avidez. A espaldas de ella Vanessa hincada ante su Papá chupaba y lamía sus bolas, las introdujo una a una en su boca, lamiéndolas y besándolas con locura, después con su lengua recorrió el largo pene y abriendo sus labios lo introdujo en su boca, enloquecida de lujuria lamía y chupaba el enorme palo de su Padre- Me encanta tu pito Papá – dijo Vanessa besándolo en la punta – Oh hija! que rico la chupas, tu lengua me enloquece, así así oh que placer me causas. Vanessa empujó a su Papá para que se sentara a la orilla de la cama, Saúl hizo lo mismo, las hermosas chicas se colocaron hincadas entre las piernas y reanudaron la excitante tarea de mamar esos fierros palpitantes y duros por sus dulces atenciones. Ésta vez Kathy estaba entre las piernas de su papá, con los brazos recargados en sus muslos, gustosa besaba y lamia sus pelotas, lo mismo hacía Vanessa con las bolas de Saúl, introduciéndolas en su boca y chupándolas con verdadera pasión. Los dos hombres estaban encantados con la deliciosa mamada que estaban recibiendo, Saúl aún no podía creer lo que estaba viviendo, esas dos bellísimas jovencitas que siempre deseó en silencio, estaban ahí, mamándole la verga y dispuestas a que se las cogiera. Demasiado bueno para ser verdad pensaba. Las bellas hermanas cambiaron de lugar varias, chupando los enormes penes alternativamente, mientras lo hacían se besaban en la boca acariciándose y pellizcando sus pezones lujuriosamente. Los dos hombres estaban conteniéndose, haciendo verdadero esfuerzo por no venirse, varias veces se tuvieron que retirar de los dulces labios que se ceñían alrededor de sus vergas. – Que deliciosa boquita tienes mi bella niña – dijo Saúl a Kathy que en ese momento chupaba su verga – lo chupas bien rico aahhhh! quiero cogerte! – Si, dijo Vanessa, cógete a mi hermana mientras mi papá me coge a mí, ya no aguanto más, quiero que me cojan rico – Las dos chicas se incorporaron y se pusieron en cuatro patas sobre la cama, una junto a la otra, levantando sus hermosos culos – Que nalgas maravillosas tienen dijo Saúl, y que deliciosa panochita – se hincó y sumió su cara entre las nalgas de Kathy para chupar su vulva desde atrás, Kathy lo recibió gustosa con gemidos de placer, Vanessa a su lado emitió un grito cuando sintió la lengua de su Papá en su ano – chúpame Papá, chúpame rico, quiero venirme – su Papá lamió con la punta de su lengua su apretado ano, con sus manos acariciaba y estrujaba sus redondas nalgas, después deslizando su lengua llegó hasta su vulva introduciendo lo más que pudo en ella – así papá, que rico ahh ahhhh – gimió Vanessa al tiempo que su Papá tomaba su clítoris entre sus labios – que rico así así así – y dejó escapar un grito de placer mientras se estremecía descargando sus jugos en la boca de su Papá – aaahhhh aaahhh mmmhhhh – que placer me proporcionas Papi, que lengua la tuya, como me mamas ahhhh – A un lado de ellos Saúl se esmeraba en chupar y lamer el rico culo y la mojada vulva de Kathy quien ya también había derramado su líquido en su boca – mmmhhhh mmmmhhh que placer siento dijo mientras se venía nuevamente por la deliciosa mamada a la que estaba siendo sometida. Saúl se incorporó y jaló a Kathy por las caderas manteniéndola en la posición de perrito, puso la cabeza de su gran miembro en la entrada de la húmeda cavidad y de un solo empujón la metió hasta la raíz haciendo gritar de placer a la bella chica – ahhh que rico dijo Kathy entre espasmos de placer – es enorme, que rico siento – Como aprietas mi dulce niña – dijo Saúl – que rica panochita tienes, estás bien apretada y sin embargo la tienes toda adentro, que delicia – Kathy sentía que la verga de Saúl crecía más en su interior, Saúl empezó a moverse lentamente hacia atrás y hacía adelante acelerando el paso a cada embestida, sacaba su pito hasta la punta para luego introducirlo toda de un empujón – Kathy se retorcía entre gemidos y espasmos – que rico me estás cogiendo ahhh más rápido así así ohhhh – y descargó nuevamente sus jugos sintiendo placer inconcebible – Saúl entraba y salía de la deliciosa panochita con un ritmo pausado pero con embestidas fuertes y profundas, se inclinó sobre ella para tomar sus pechos entre sus manos y acariciarlos tremendamente excitado, Kathy volteó se cabecita y le ofreció sus labios los cuáles Saúl besó apasionadamente apretando sus pezones entre sus dedos. A su lado Vanessa era embestida por su Padre con fiereza, la enorme verga de su Papá entraba y salía de su rica vulva a un ritmo vertiginoso, Vanessa recibía con gran deleite y quejidos de placer las duras acometidas de su Papá – cógeme duro Papá, métela hasta adentro decía con palabras entrecortadas – un cosquilleo delicioso recorría su cuerpo mientras se convulsionaba derramando una vez más su dulce emisión sobre el pito de su Padre – Ya no aguanto dijo su Papá y se detuvo un momento conteniéndose con verdadero esfuerzo – eres maravillosa hija, que deliciosa panocha tienes, como aprietas , que rica estas – Vanessa movía sus caderas en círculos haciéndole estremecer y al mismo tiempo se proporcionaba a sí misma un deleite y placer indescriptible – Su Papá reinició sus movimientos de entrada y salida, Vanessa al sentir las deliciosas estocadas se vino nuevamente abundantemente entre gritos y espasmos de satisfacción – En la habitación solo se escuchaban sus quejidos y el ruido del golpeteo de las nalgas de las bellas chicas contra el vientre de sus atacantes y gritos de placer, así estuvieron por varios minutos en los que las lindas chicas arrobadas y abandonadas al placer se vinieron frecuentemente. A continuación ellos se tumbaron de espaldas en la cama, Kathy se colocó entre las piernas de su Papá y empezó a mamar su enorme verga, Vanessa hizo lo mismo con el palo de Saúl, los dos hombres con los ojos cerrados estaban disfrutando enormemente la deliciosa mamada que las bellas hermanas les estaban dando. Después las chicas se montaron en los enormes penes para dejarse caer introduciendo los grandes pitos en sus vaginas, empezaron movimientos de arriba hacia abajo enloquecidas de placer y lujuria, estaban disfrutando al máximo cogiendo como dos verdaderas putas, espasmos, gritos y convulsiones evidenciaban su tremendo placer en una emisión de sus jugos casi continua, al cabo de unos minutos cambiaron de posición y también de atacante, ahora ellas estaban tumbadas boca arriba y con las piernas abiertas al máximo en espera de recibir en sus entrañas los enormes pitos que se acercaban amenazantes. Saúl levantó las piernas de Kathy las puso sobre sus hombros e introdujo de un movimiento su pito en la húmeda cavidad – ahhh que delicia exclamó Kathy que enorme es y que gusto me da – tómala toda preciosa, mira cómo me haces gozar, oh oh! ya no aguanto, quiero derramar mi leche dentro de tu rico coñito – si métemela toda y lléname de leche ya no me hagas esperar oh oh oh! – y se vino otra vez empujando su vientre hacia el pito de Saúl quien la penetraba con furia. A un lado Vanessa estaba recibiendo una pequeña mamada en su clítoris por parte de su ardiente Padre, después éste la abrió la piernas y con enorme deleite metió su palo en la delicada vulva de su hija – ahhhh que rico papá, cógeme bien cógeme bien – El pito de su Padre estaba hasta adentro de su rosada vulva arrancándole gemidos que denotaban su deleite -Así siguieron otros minutos en los que las dos parejas se entregaban y abandonaban al placer – Saúl no aguantó más y de repente metió su pito hasta la raíz en la apretada vagina de su víctima – ya viene dijo Kathy lo siento, no te detengas no te detengas quiero sentir tu leche – Saúl se estremeció, hundió su pene hasta el fondo nuevamente y su verga empezó a escupir chorros de leche en el interior de la bella chica, Kathy se retorcía de placer – ahhhh que rico, que delicia, no para, cuanta leche, la siento, que placer me da – y totalmente arrebatada de lujuria enrolló sus lindas piernas a la espalda de Saúl, lo apretó con fuerza contra su vientre y se vino abundantemente uniendo su descarga a la de él – Kathy se revolvía bajo el cuerpo de Saúl sintiendo un placer inusitado y un cosquilleo delicioso que no terminaba – ahhhh que rico que rico, dámela toda – Saúl se tumbó sobre ella sin dejar de moverse dentro de ella hasta que derramó la última gota – Kathy lo apretaba contra su vientre con las piernas bien abiertas para facilitarle esos movimientos deliciosos que la enloquecían – que delicia, sigue moviéndote decía mientras se venía nuevamente – Kathy quedó semi-desmayada mientras los espasmos continuaban – que delicioso que rico dijo, no lo saques todavía y enseguida enrollo sus brazos en torno al cuello de Saúl para besarlo en la boca, sus bocas se unieron en un beso largo y apasionado mientras él continuaba moviendo su pito dentro de la rellena vagina de Kathy. A un lado Vanessa recibía fuertes estocadas por parte de su Papá con las piernas flexionadas contra su pecho, en esa posición la penetración era profunda y Vanessa recibía cada furiosa embestida con enorme placer – Ahhh que rico me estás cogiendo papi, siento tu verga hasta adentro, como me haces gozar ahhhh – dijo mientras se venía sobre la enorme verga que la estaba cogiendo deliciosamente – Que ricas estás hija, tu panochita me enloquece y como me aprieta, ya no aguanto me voy a venir – El placer que ella sentía era inmenso, estaba enardecida y llena de lujuria- Su papá continuaba agasajándose con su apretada panocha penetrándola deliciosamente, le separó las piernas y empezó a moverse más rápido – que rico papá ya no me hagas esperar – de pronto su papá sumió su verga hasta el fondo, se puso rígido y al instante comenzó a derramar chorros de viscoso semen dentro de la vagina de su hija – ahhhh gritaba y se convulsionaba sobre la chica mientras su pito seguía inundando su vagina – siento tu leche papá que rico, como me inundas ahhh ahhhh y no aguantando se rindió una vez más ante el placer que el enorme pito de su padre le estaba dando – El tieso palo continuaba expeliendo su leche con embestidas profundas, Vanessa los recibía con gran deleite y apretaba su vagina contra su pene recibiendo los últimos chorros en su interior – Vanessa con la verga de su papá bien adentro en el interior de su tierna vagina cerró los ojos mientras su bello cuerpo se estremecía entre espasmos y pequeñas convulsiones de placer- mmmhhh que delicia, que rico papá – y recuperando fuerzas lo atrajo hacía si y sus bocas se unieron en un beso en el que demostraban y se agradecían por el placer proporcionado mutuamente. Los hombres extrajeron sus miembros de las dulces cavidades y exhaustos se tumbaron sobre la cama todavía con sus pitos enrojecidos pero satisfechos por la batalla que acababan de librar, las bellas chicas chuparon sus pitos hasta dejarlos bien limpios y luego se retiraron al baño para asearse.


Hicimos una acampada con mi novia y mi hermana, jamás me imagine que todo terminaría en mucho sexo


Por Julián

Nos fuimos de acampada, mi novia y mi hermana pequeña. Una acampada que parecía que no sería nada del otro mundo, paso a ser una de las experiencias más divertidas y eróticas de mi vida.
Pues allí estaba yo, caminando por un sendero con mi novia y mi hermana detrás de mí.
Me llamo Julián, tengo 22 años y soy de complexión fuerte y atlética. Mido 1.85, musculado, me gusta estar en forma y hago bastante deporte, siempre que puedo. Esto me ha posibilitado tener muchas “amigas” y pocas novias, es más, Julia, Yuli, de forma amigable, es una folla amiga, muy viciosa y a la que le gusta tanto la carne como el pescado. Como sexualmente la satisfago bastante, solemos quedar siempre que podemos y nos contentamos.
Este era uno de esos momentos que íbamos a quedar, la idea era irnos de acampada y follar como conejos. No habría nadie, estaríamos en una cabaña bastante aislada que un amigo nos prestaba y aparte de estar en bolas y follando todo el rato, disfrutar de la naturaleza. Tanto a ella como a mí, se nos presentaba una semana en total naturaleza.
Pero esto se torció en el momento que mi hermana Almudena, se propuso venir con nosotros. Ella y su novio, se apuntaron a “eso de ir al campo”.
Coño, mi hermana es una puta urbanita, no sabe estar sin el móvil, agua corriente y luz eléctrica. Vamos que me veía una tocada de huevos enorme y como todavía estaba bajo el sustento de mis padres, no podía negarme.
El día antes, se me abrieron los cielos, su novio se tenía que ausentar por un tema familiar y no podía venir, creí que mi hermana no se animaría a venir sola, por lo que creía que todo estaría solucionado.
¡Pero no!, estaba dispuesta a joderme el plan.
Que ella se iba de vacaciones, que no iba a estar sola en casa, que sus amigas se iban por ahí, que no tenía nada mejor organizado y que se venía con nosotros al retiro en el campo.
De nada sirvió advertirle, que no había cobertura para el móvil, que no había televisión, agua corriente, etc.
Y ahí estábamos mi hermana pequeña Almudena, hablando con mi novia Yuli, yo cabreado, con mis planes deshechos.
Mi hermana Almudena, es una adolescente, ya formada y que apenas tiene las cosas claras en la vida, vive para sus redes sociales y se pasa el día comentando su vida a todo santo dios.
La caminata hasta la cabaña era como unas 3 horas o más a pie. Lo que mi novia y yo podríamos haber hecho a buen ritmo en nada, gracias a mi hermana y sus constantes paradas, se convertiría en casi 5 horas.
En el 3 o 4 descanso que solicitó mi hermana, mi novia le dijo que descansara y que iba a hablar conmigo.
Yo tenía un cabreo de cojones, por que preveía que los días serían muy largos.
Mi novia que me conocía muy bien, se vino a donde estaba yo. Me había parado más adelante, cabreado y estaba sentado debajo de un árbol, en un recodo alejado algo del camino. Mientras bebía algo de agua y pensaba en mi mala suerte, Yuli, se acercó a mí y me dijo.
– No te enfades – mientras me acariciaba la cara y se pegaba a mi cuerpo.
He de describir a Yuli, mide 1,60, cuerpo delgado, poco pecho, pero armonizado con su complexión. No es que su pecho fuera pequeño, es que ella es pequeña. Pelo largo y oscuro, cara pizpireta, sonrisa coqueta, nunca me ha hecho enfadar, desde un principio fue clara. Yo le gustaba y ella se divertía conmigo, mientras eso durara, follaríamos y nos lo pasaríamos bien.
Pues poniéndose a mi lado y mientras me susurraba al oído, sentía su pecho pegado a mi brazo, empezó a acariciarme la polla. Mientras mi miembro creía, con sus caricias, me besaba. Al cabo de un rato, me la estaba chupando, se quedó a un lado de mi cuerpo, mientras su cabeza subía y bajaba sobre mi miembro con él en la boca.
Yo estaba en el paraíso, su cálida boca, su saliva, el movimiento de su lengua, hizo que mi placer se incrementara, mientras con los ojos cerrados disfrutaba. Me daba igual, que alguien nos viera, o que supiera que mi hermana estuviera por allí.
Una de mis frustraciones, es que, al estar mi hermana, veía poco probable que tuviera sexo. Pero visto lo que pasaba, a Yuli le importaba poco y a mi menos.
Mientras me la chupaba me masajeaba las bolas, pasaba su lengua por mi glande y chupaba como si el caramelo no se le fuese a gastar, dios, esta mujer sí que sabía chuparla, con lo tenso que estaba al cabo de un rato, estaba a punto de correrme, por lo que acelero la mamada y cuando mi polla empezó a palpitar, se tragó toda la lefa que eche. Siguió chupando un rato más, apretaba el tronco de mi polla y subía su mano, chupando los restos que todavía salían de mí.
Cuando abrí los ojos, vi a mi hermana, acariciándose uno de los pechos y la entrepierna, sentada a unos metros, mientras miraba hacia nosotros. Tenía el pantalón y las bragas bajadas hasta los tobillos, la blusa quitada y se metía un dedo en su coño, mientras se acariciaba uno de sus pechos. Tenía los ojos cerrados.
Yuli, miro hacia donde yo tenía la vista y sonrió. Se levantó y despacio se dirigió hacia mi hermana. Me éxito verla desnuda caminar, contoneándose. Está concentrada como estaba en su disfrute, no se percató de la llegada de mi amiga, hasta que se agacho y empezó a besarle su coñito.
Mi hermana dio un respingo y paró, pero Yuli, empezó a comerle el coño, metiendo su cara entre las piernas de mi hermana, yo desde esa distancia, solo veía, que mi hermana disfrutaba y como mi amiga, agarrando sus muslos, tenía la cabeza entre ellos. Esta no dejaba de suspirar y se reclinaba hacia atrás, arqueando su cuerpo como si recibiese latigazos, a los pocos minutos, se corrió, ya que se dejó caer, entre un largo suspiro.
Mi amiga me miró y luego ascendiendo hasta la boca de mi hermana, le dijo algo, mi hermana, miro hacia donde yo estaba, con el pelo revuelto, tapándole la cara. Mi amiga no dejaba de hablarle, mi hermana ayudo a mi amiga a quitarse los pantalones y procedió a meter su cabeza entre sus piernas también.
Estuvieron un rato en esta posición, hasta que mi amiga, se corrió también, por los gestos que hizo.
Yo mientras tanto, estaba otra vez empalmado y meneándomela, mientras veía esta escena, que intentaba grabar en mi cerebro, para posibles pajas futuras, aunque mi hermana nunca se me había pasado por mi cabeza, algo se había roto y no la vería como antes.
Después de una media hora, en la que creo que se quedaron dormidas. Yo me recompuse, la ropa, me puse en pie y me alejé un poco. Les quería dejar su espacio. Pero lo pasado me prometía, que las vacaciones no serían tan malas como pensaba.
Durante el camino, mi hermana siguió detrás de mí siempre y no me miraba a la cara.
Supuse que estaría avergonzada, hablaba mucho con mi amiga, pero no me importaba.
Lo ocurrido me hacía más optimista sobre lo que sería estos días que venían.
Como os había dicho, al cabo de unas horas de caminata llegamos a la cabaña.
Era como me la imaginaba, una cabaña aislada en el bosque. Un cuarto grande, una única habitación grande, con una cocina de leña, sin agua corriente, un retrete seco fuera de la cabaña. El cuarto interior, tenía unas literas, dos. Eran enormes, cabrían 4 personas sin problemas. No había colchones, solo las tablas, pero bueno para eso habíamos traído los sacos de dormir. Mi amiga y yo habíamos traído unos que se podía unir formando un saco grande tipo cama de matrimonio y podíamos dormir juntos, mi hermana trajo el típico individual que te cubre como capullo de oruga.
Estábamos revisando la cabaña, la aireamos algo, sacudimos algo de polvo, tenía un porche cono algunos bancos hechos de madera.
Estaba en condiciones, parecía más un refugio, que una cabaña. Era muy estoica y minimalista. El primer día, busque leña, con el hacha que había y partí suficiente para unos días, la deje en el porche por si se mojaba y baje al rio a bañarme.
Me quede en bolas y me lave, me tendí en una piedra que había en la orilla, mientras los rayos de sol me acariciaban.
Estaba medio dormido, cuando un ruido me saco de mis sueños, mi hermana se acercaba a la orilla, con un cubo para coger algo de agua, supongo.
– Hola- me dijo algo tímida.
– Hola – saludé, muy natural a pesar de estar en bolas y tener una semi-erección, a pesar de mi hermana, el calorcito, me la estaba poniendo morcillona y el ver a mi hermana y recordar lo de ese día, no me la bajaba.
Ella venia con sus pantalones cortos y una blusa sucia, el pelo revuelto y sudada.
– Te veo a gusto- me dijo ella.
– Sí, estoy muy a gusto, después de sudar es lo mejor. – le comenté, mirándola.
Introdujo el cubo y lo lleno de agua. El costaba moverlo por el peso.
– Llénalo hasta la mitad y da dos viajes- le dije, mientras no dejaba de mirarla.
Ella mirándome a la polla, intentaba mover el cubo, pero al final, solo consiguió caerse al rio, no sé si por el peso, pero estar distraída o por ambas cosas
El resultado fue, que mi hermana estaba sentada en el rio, mojada y con cara de gilipollas. Creo que todavía intentaba pensar que pasaba.
– Quítate la ropa, aprovecha y lávate- le indique, señalando unas ramas donde estaba mi ropa secándose.
– Me da vergüenza – me dijo apenas audible para mí.
– Como quieras y me hice el que dormía, pero mantuve unas rendijas de los ojos abiertos, espiándola.
Tardo, pero vi, que empezó a quitarse la ropa y colgarla en las ramas cerca de donde ubiqué las mías.
Pude apreciar, que mi hermana adolescente, estaba muy buena, como joven que era, sus pechos desafiaban la gravedad, turgentes y redondos, como los veía, apetecibles se movían como flanes perfectos y con ganas de ser devorados. Su entrepierna, apenas tenía bello. Sus caderas, incitaban a agarrárselas y penetrarla mientras gime de placer.
Todos estos pensamientos, me estaban encabritando y la polla se me puso como un mástil. Moví una de las piernas, elevando la rodilla, para que no apreciara mi erección.
Como veía que dudaba en donde sentarse, ya que los rayos apenas pasaban entre las ramas del bosque, y solo en la piedra en la que estaba daban, abrí los ojos y mirándola, le dije, no sin antes inspeccionarla de arriba abajo, que viniera hacia mi posición.
Cuando llegó, le dije, lo guapa que era y que era muy atractiva.
Ella se sonrojo y se sentó cerca de mía, agarrándose las piernas y pegando su pecho, para intentar taparse.
Como ya no pude disimular, mi erección, no dejaba de mirarla, le dije que si quería tocarla. Ella se sorprendió, parecía hipnotizada, lo cual me hizo pensar que en la vida real no había visto muchas.
Como no se decidía, le cogí la mano y se la llevé con sumo cuidado y la deje caer sobre mi polla.
Apretó, poco a poco, apenas podía cubrirla con su mano, por lo que empezó a acariciarla, de arriba abajo, haciéndome una paja, que me estaba haciendo delirar.
Almudena no decía nada, solo me la meneaba, despacio, como palpado o haciendo un mapa mental de toda la superficie de mi polla.
– ¿Quieres verla de más cerca? – le dije, mientras yo me movía, dejándola a ella, en medio de mis muslos, con mi garrote entre sus manos.
Ahora estaba con las dos mantos y la cara a centímetros de mi capullo. Aquello era el delirio. Sabía que tenía que ir despacio, para que este cervatillo, no se asustara y la magia del momento se rompiera.
Mi hermana, estudiaba todo de mi polla, me palpaba las bolas, a veces, lamia mi tronco, pero no dejaba de meneármela, por lo que, con la excitación del momento, ya no pude más y empecé a correrme. Cuando salió el primer chorro, le sorprendió salpicándole en la cara. Luego me giro la polla hacia un lado y el resto salpico el suelo de la piedra.
Ella cogió algo de esperma de su cara y lo llevo a la punta de la lengua, saboreándolo.
Luego, cogió la polla, que con esta situación, no se me había bajado todavía y empezó a lamer el capullo y chupar la punta, limpiándome todo el capullo primero y luego el tronco. Creo que mi hermana va a ser una mamadora de las que le gustan mucho el sabor del semen.
Después de esa sesión de sexo, volvió a bañarse al rio y yo la acompañe. Aproveché para lavarnos entre los dos, como yo seguía igual de cachondo, y supuse que mi hermana igual. Aprovechando que nos lavábamos le acariciaba todo su cuerpo joven.
No me equivocaba sus pechos jóvenes turgentes y desafiantes de la gravedad, su piel suave y figura esbelta, su culo respingón, hacía que me volviese a empalmar de nuevo.
Mientras jugaba con mi dedo en su interior, estaba tan mojada, que este chapoteaba en su vagina, ella no dejaba de agarrarme la polla y gemir. Mantenía los ojos cerrados, se agacho y empezó a chupármela, yo de pie, la puse boca abajo y subí su coño hacia mi boca, haciendo un 69 en el que mi pequeña hermana me chupaba la polla, mientras yo agarrándola por sus caderas y agachando la cabeza, lamia su sexo, haciéndola gemir.
Quería metérsela por lo que, con resistencia por parte de ella, la parte de mi polla y dándole la vuelta y agarrándola por sus caderas, la deje caer poco a poco sobre mi polla mojada. Mientras la miraba a la cara. Estaba tan húmeda que mi polla entro fácilmente.
Bien, mi hermana no era virgen, pero no importaba, la estaba disfrutando y era fantástico.
Mientras ella gemía de placer, mi hermana saltaba sobre mi polla, clavándosela entera.
Con mi polla tocaba el fondo de su útero. Su estrecho conejo, me daba mucho placer y esta vez no pude aguantar mucho. No se la podía meter toda, pero se corrió dos veces antes de sacarle la polla para correrme.
Ella rápida, se movió para meterse mi polla en la boca y tragarse toda la leche que echaba. Dios fue genial, como quería a mi hermana. No sabía que fuera tan viciosa.
Nos lavamos y nos volvimos a acostar en la piedra los dos desnudos, mientras nos secábamos.
Al rato, nos vestimos y nos fuimos a la cabaña, yo lleve el cubo lleno de agua.
Yuli ya estaba en bolas, sentada en el porche, mientras mi hermana y yo volvíamos, estaba como dormida. Nosotros nos miramos y también nos desnudamos.
La casa estaba recogida y ya ordenada. Cogí y como estaba atardeciendo prepare la chimenea. Me imaginaba que haría frio por lo que encendí el fuego de la casa.
Nos quedamos fuera en el porche los tres dormidos. Mi hermana pegada a mí, no dejaba de acariciarme la polla, que no paraba de reaccionar.
– Anda venta para conmigo, que vas a dejar a tu hermano seco. – dijo Yuli despertándose y abriendo sus piernas, invitando a mi hermana.
Mi hermana sin pensarlo se fue hacia ella y poniéndose de rodillas, empezó a comerle el conejo.
Yo que tenía un empalma tremendo, no me pude quedar quieto, la cogí por sus caderas, la puse a 4 patas y le empecé a rozar la punta de mi polla por su raja, le rozaba todo el tronco por sus labios vaginales, mientras ella le comía el coño a mi amiga.
Mi hermana, se subió sobre el pecho de Yuliy empezaron a besarse, con lo que un culo y conejo, se convirtieron en 4 piernas, dos conejos y dos culos.
Mientras ellas subidas al banco, se besaban y acariciaban, yo empecé a meter mi polla, un rato en mi hermana y otro en mi amiga.
Después de un rato, empecé a follarme a mi amiga, mientras estas hacían un 69. Mi hermana de vez en cuando me lamia la polla o las bolas, se retorcía por el placer que le provocaba mi amiga y yo no puede aguantar mucho más y me corrí en el conejo de mi amiga. Llenándola de semen, que después vi que mi hermana no dejaba de lamer introduciendo la lengua en su interior.
Como os decía, estas vacaciones, se prometían más divertidas de lo que parecían.



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