Tuesday, December 4, 2018

Mi primera vez como putita



Por Karla Guadalupe

Hola que tal soy una chica tv de closet de la CDMX y quiero contarles como fue la primera vez que me cogieron y chupe por primera vez una rica verga y perdí mi virginidad anal. Tengo 19 años, soy delgada pelo negro, piel morena clara, mido 1.67 y soy lampiña cosa que me ayuda muchísimo en estos casos. Esto sucedió cuando tenía 16 años, soy tv de closet desde los 8 años, que fue cuando me di cuenta que me encantaba vestirme de nena y verles la verga a mis amigos cuando íbamos al baño y esto lo vengo haciendo desde entonces y obvio cuando no hay nadie en casa.

Esa ocasión fue un viernes por la mañana que mis padres salieron muy temprano para ir de fin de semana la ciudad de León a pasar unos días con mis abuelos, mi hermana que es dos años mayor que yo también estaría fuera por lo menos todo ese día y con suerte toda la noche ya que iría con sus amigas y su novio, por lo que tenía la casa para mi solita ese día, así que puse manos a la obra y me paré temprano para así poder disfrutar como yo quería todo el día, me metí a bañar y después de un rico y placentero baño y me unté crema corporal con aroma en todo mi cuerpo y busque rápidamente dentro de mi closet y en mi escondite secreto mi ropa de nena y saqué un top negro, una tanga en color rojo, una minifalda de mezclilla y unas zapatillas descubiertas, me vestí y maquillé y me coloqué unos aretes en forma de corazón muy lindos, por último me pinté las uñas de las manos y los pies y al observarme al espejo me encantó la formar en que me veía, realmente estaba hecha toda una putita y comencé a pasearme por toda la casa.

Estaba super excitada muy caliente y tenía ganas de que alguien me viera vestida así y me hiciera su putita, que me cogiera y chuparle la verga muy rico.

Así pase todo el día, pero como a las 5 de la tarde escuche ruidos en la entrada de la casa me aterré y corrí rápidamente a mi recamara, ya ahí escuché cuando abrieron y entraron a la sala, esperé unos minutos y abrí la puerta de mi recamara tratando de no hacer ruido y observé que mi hermana y su novio había llegado, también había llegado un amigo de ellos al cual no vi entrar, su novio preguntó si no había nadie y ella le contestó que al parecer no, que mis padres habían salido todo el fin de semana y que probablemente yo estaba con mis amigos y seguramente llegaría muy noche, entonces él le dijo mmmmmm o  sea que tenemos la casa para nosotros solos toda la tarde eh zorrita y le dio una nalgada a lo cual mi hermana le contesta siiiiiii papi y se comenzaron a besar.

Yo rápidamente volví a meterme a mi recamara y estuve ahí sin hacer el menor ruido y después de un buen rato decidí ver qué pasaba, así que volver a abrir mi puerta sin hacer ruido y puede observar a mi hermana y su novio sentados en la sala, besándose y cachondeándose muy rico los dos ya estaban sin ropa, mi hermana únicamente en tanga y él le chupa la tetas mientras ella le acariciaba la verga, verlos así me puso super caliente y comencé a tocarme el culo y chupaba mis dedos los cuales después metía en mi culo

Después de eso ella comenzó a chuparle la verga y le decía asiiiiiiii que rico lo haces putita me encantas por zorra y puta y, eso a mí me estaba volviendo loca quería poder estar en su lugar, mientras seguía sacando y metiendo mis dedos de mi culo, de repente sentí la presencia de alguien detrás de mí y me dio pánico voltear a ver, y era el amigo de ellos, al que no había visto entrar, entonces se me repegó y hablándome al oído me dice mmmmmmmm que rica putita tenemos aquí, igual que su hermana, me aterré completamente y del miedo no podía ni moverme, supongo que el notó eso y me dijo pero no tengas miedo perrita no pasa nada sólo te voy a meter la verga como mi amigo se la está metiendo a tu hermana.

Yo estaba super caliente pero al mismo tiempo aterrada y el comenzó a deslizar sus manos por mi cuerpo, en mis piernas en mi cintura y en mis nalgas y me hablaba al oído y me decía pero mira nada más yo pensé que la putita de Laura tenía un hermano pero resulta que tiene una linda y muy putita hermanita, al escuchar eso me puse aún más caliente de lo que ya estaba. Y al estar parado atrás de mi se quitó el pantalón y el bóxer y me subió mi minifalda hasta la cintura y comenzó a pasarme la verga por mis nalgas y me decía mmmm que ricas nalgas tienes putita me encantan, y yo ya estaba super caliente y el miedo se me había pasado, entonces me dio la vuelta y me miró a los ojos se acercó a mí y me beso, al sentir como trataba de abrir mi boca, yo la abrí y le correspondí el beso, eso terminó de calentarme y ya estaba a mil y entonces me tomó de los hombros para que me inclinara y comenzara a chuparle la verga la cual ya tenía bien dura, le dije que era la primera vez que lo hacía y me dijo ahhhh putita que rico eh solo hazlo con cuidado perrita y comencé a chupársela después de un rato me dijo mmmmmm perrita para ser la primera vez lo haces bien putita

Después me dijo ven y me recargó en el barandal de la escalera parando mis nalgas y haciendo a un lado mi tanga comenzó a tratar de meterme la cabeza de su verga, le volví a decir que era mi primera vez y me dijo no te preocupes perrita se tratar a las putitas primerizas como tú y comenzó a meterme la verga de una forma muy rica, entró la cabecita y se quedó quieto por un momento para que mi culito se acostumbrara a su verga, después empujó un poco más y ya tenía la mitad adentro volvió a quedarse quieto para después empujar con todo y metérmela completamente se volvió a quedar quieto para que mi culito se acostumbrara a su verga y yo al sentir su verga totalmente dentro de mi lancé un gemido muy fuerte y entonces él me dijo alguien ya perdió su virginidad y ya es toda una putita nena, y así como estábamos volteé a verlo y le di un beso muy rico y le dije gracias papi y entonces comenzó a meter y sacar su verga de mi culito deliciosamente y me hacía gemir de lo rico que me estaba cogiendo y le pedía que no dejara de hacerlo, papi no pares por favor métemela toda ahhhhhhhhh papi que rico que rico me coges mmmmmmm.

Y el me decía ahhhhhh siiiiiii perrita que rico culito tienes que rico aprietas y que rico te comes mi verga putita ahhhhh que rico y después de un rato se vino en mi culito, me dejó la verga adentro y se recargó completamente en mi espalda hasta que su verga se salió de mi culito me volteó y me volvió a besar muy rico y me dijo ahhhh que rica perrita me acabo de coger. Al terminar volteamos a ver a la sala y mi hermana y su novio también acababan de terminar de coger, entonces él me tomó de la mano y me dijo ven vamos con ellos y muerta de miedo lo seguí, bajamos las escaleras y llegamos a donde estaban sentados y al vernos se sorprendieron y él le dijo a mi hermana oye Laura no sabía que tenías una hermanita eh y tan putita como tú, entonces mi hermana se puso de pie rápidamente y contesta yo tampoco lo sabia y me toma de la mano y me dice esto me lo tienes que contar eh, y su novio se pone de pie y me hace dar una vuelta y me dice y como se llama esta putita eh y les contesto que soy Andrea.

Vamos por algo de tomar, me dice mi hermana; y me toma de la mano y me jala hacia la cocina y me dice hay hermanita que guardadito te lo tenías eh y me preguntó si era mi primera vez, le contesté que sí y me dijo bueno creo que después tendremos una plática a solas tu y yo por lo pronto vamos a gozar con nuestros hombres como las putitas que somos, regresamos con ellos y cada una se sentó con su hombre, como ya se habían recuperado rápidamente comencé a chuparle la verga para ponérsela dura y se la chupé hasta hacerlo venir y me tragué su rica leche. Mientras que se recuperaba, me acariciaba las piernas, las nalgas y nos besábamos y observé como mi cuñado se cogía a mi hermana y antes de venirse se lo sacó y ella también se tomó la lechita de su novio.

Una vez recuperado me pidió ponerme de perrita para meterme la verga nuevamente, me acomodé y se colocó detrás de mí y comenzó a cogerme una vez mas muy rico y decía ahhhhh perrita que rico culito tienes como aprietas putita me encanta tu culo y yo gemía de lo rico que estaba disfrutando su verga, terminó de cogerme y se vino nuevamente en mi culito mmmmmmm fue delicioso. Y al terminar de coger se vistieron y se despidieron de nosotras, al despedirse el novio de mi hermana me dijo al oído cuñadita tengo que probar tu culito eh, me quedé sorprendida y muy caliente al escuchar eso. Ya a solas mi hermana me pidió le contara todo de mí y así lo hice.


Los nenes de la piscina



Por Punky Pow

Todas las mañanas, de 10 a 12 voy a la piscina comunal a nadar y hacer ejercicio, pero más que todo por ver a los jóvenes que van a la piscina y admirar sus lindos cuerpos, sobre todo los nenes de 12 a 16, con sus abdómenes completamente planos, sin grasa y sus culitos paraditos, sobre todo cuando salen del agua y el traje de baño que se les pega a sus cuerpecitos dibujando perfectamente sus nalguitas paraditas y redonditas, me producen una gran excitación. Que delicia ver esos lindos cuerpos jóvenes.
A veces, disimuladamente los toco, algunos se dan cuenta y se retiran, otros no se percatan.
La mayoría de los que llegan a la piscina son gente de “barriada” (pobres) lo veo por su lenguaje y por su ropa humilde.
A veces les hago plática para ver si puedo adivinar quienes podrían ser gay o curiosos y a quien pueda seducir.
Un día, estaban dos chicos como de 12 o 13 años jugando en la piscina y se notaba que no podían nadar.
Me acerqué a ellos y les dije que les podía enseñar si querían a lo que gustosamente aceptaron.
Así agarré a uno, lo puse en posición horizontal con mi brazo derecho en su pecho y mi brazo izquierdo en la parte púbica para sostenerlo y aprovechar para tocarle y masajear sus huevitos y su penecito
Así les daba instrucciones y los tocaba sin que se dieran cuenta.
Jugué con estos dos chicos como por media hora y después los dejé para que hicieran lo que les había enseñado y me dediqué a hacer mis ejercicios.
A la hora de irme, me fui a cambiar a los vestideros y cuando salí, los dos chicos ya estaban vestidos.
Ellos se visten con el traje de baño mojado probablemente porque es lo único que tienen.
Los saludé y me dijeron “gracias por las lecciones” De nada les dije.
¿Ya se van les pregunté? Si ya nos vamos.
¿Dónde viven? Me dieron el nombre de la colonia, que es bien conocida por ser de gente muy pobre con casas de lámina y cartón. Marginales les llaman aquí donde yo vivo.
Si quieren los llevo les dije ¿Tiene carro señor? Si, tengo, ¿quieren que los lleve?
Si dijeron muy contentos, ya que esa colonia queda un poco lejos del complejo donde está la piscina.
OK vamos les dije.
Yo tengo un carro de lujo, grande, del año, con vidrios 100 % polarizados, donde no se ve absolutamente nada de afuera para adentro, sobre todo cuando está en la sombra.
Al llegar al estacionamiento, les señalé mi carro e hice énfasis en el polarizado diciendo que noten que no se ve nada de afuera para adentro.
Si es cierto dijeron, que lindo carro.
Encendí el motor y el aire acondicionado.
Los chicos quedaron impresionados por el lujo del carro y quizás nunca se habían subido a uno, al menos no a uno tan lujoso como el mío. Eso creo que les dio confianza.
Hice que el que me gustaba más se subiera en el asiento de adelante conmigo.
Inicié la marcha hacia la colonia que es muy grande.
Al llegar cerca Les dije: ¿A dónde los dejo? Aquí me quedo yo dijo el que iba atrás. ¿Y tú le dije al otro? Más adelante me dijo, Se bajó el primero y el chico que iba en el asiento de adelante conmigo me dijo: faltan dos cuadras (200 metros). Cuando se bajó el primero le dije al chico que estaba en el asiento delantero.
Oye: ¿tienes que llegar ya a tu casa? No, me dijo, no hay nadie, mi mamá está trabajando, ah, ¿y tu papá? No vive con nosotros (muy común en esa barriada).
Mira le dije, me gustaría platicar contigo un rato más ¿puedes? ¿tienes tiempo? Si, tengo, no hay nadie en casa. Pero aquí no le dije.
¿sabes de un lugar algo tranquilo y solo donde podamos ir? Se me quedó viendo un poco desconcertado y le dije: tranquilo, es que no quiero que los policías me vayan a parar porque el carro es de lujo y 100 % polarizado y esta zona no es muy segura le dije y la policía puede sospechar algo malo, por eso quiero que vayamos a un lugar solo, pero seguro.
Si me dijo, está el parque a unas tres cuadras y el parqueo de la iglesia que a esta hora (medio día) están solos porque es la hora de almuerzo y la iglesia está cerrada.
¿Es seguro ahí? Si, es seguro ¿y la policía no llega ahí? No porque es la iglesia, ahí no pasa nada, ah OK, vamos entonces.
Llegamos al parqueo, no había ningún carro, me estacioné en la sombra, donde es más difícil ver de afuera para adentro.
Pásate al asiento de atrás le dije ¿Por qué me dijo? Es más cómodo y podemos platicar frente a frente sin que me duela la espalda, ah bueno y se pasó al asiento de atrás.
Yo salí e hice lo mismo y desde adentro, le puse seguro al carro y dejé el motor encendido con el aire acondicionado encendido.
Así no sentimos calor por la hora le dije.
Ah OK dijo.
Me senté a su lado y disimuladamente le puse mi mano derecha sobre su muslo izquierdo apretando, sobando y acariciando suavemente su delicada piel.
¿Sabes? eres un chico muy lindo le dije? Ah Gracias, Yo: no de verdad, además tienes un cuerpo muy lindo.
¿usted cree? Si de verdad, sobre todo tus nalguitas, que son muy lindas, grandes y paraditas.
El: No, que va, Yo: si de verdad y han de ser muy duritas, ¿Por qué lo dice? Yo: pues cuando estabas en la piscina con la calzoneta mojada se te marcaban bien ricas cuando salías del agua, por eso creo que han de ser muy duritas.
Sólo se sonrió, no que va.
Yo: si de verdad, bueno eso creo yo.
Durante todo este tiempo mi mano derecha acariciaba su muslo izquierdo y subía cada vez más hacia arriba buscando su entrepierna.
¿Ya te las han tocado? no, bueno, quizás a veces jugando con los compañeros.
¿Te gusta que te las toquen? no, no me he dado cuenta.
Yo: Quisiera ver si de verdad son duritas, ¿te las puedo tocar para ver si es cierto? El: umm, no sé.
Yo: Vamos, déjame ver, el umm, no sé.
Mira nadie nos va a ver, ya te diste cuenta de que no se ve nada desde afuera, además no hay nadie aquí.
El: Bueno, si usted quiere.
Sí quiero, date vuelta (para ponerlo frente a mi) él lo hizo quedando nuestros cuerpos muy cerca.
Bájate el short para poder tocarlas bien y cerciorarme de que son duritas.
El: umm, no sé.
Yo: Nadie nos ve.
El: OK.
Y se bajó el short hasta los tobillos, no traía ropa interior y ante mi vista quedó su lindo cuerpo lampiño y comencé a tocar, sobar y acariciar esas lindas nalguitas, lampiñas, grandes, paraditas, redonditas y también pude ver que su pequeño penecito estaba un poco morcillón.
Que rico se sentía tocar esa piel suave, lampiña y pude comprobar que de verdad eran bien duritas.
Yo: (tocando y acariciando) Que lindas y que ricas que son, suaves y duritas, ¿te gusta que te las toque? El: Si, se siente bien.
¿Quieres que siga?
El: si usted quiere.
¿Te las puedo besar?
El: ¿qué?
Yo: si, me gustaría besarlas, se ven tan ricas, además nadie nos ve y nadie se va a enterar, déjame hacerlo, te voy a regalar unos dólares para que compres algo.
El: Bueno OK, pero no le vaya a decir a nadie.
Yo: Claro que no, y tú tampoco.
Le di vuelta, quedando su lindo culito frente a mi cara, puse mis dos manos en sus lindas nalguitas y comencé a darle piquitos y pequeñas lamidas y mordiscos, separé sus nalguitas y poco a poco me iba acercando a su rajita, que estaba limpia por haber estado en la piscina, Las separé y apareció aquel lindo botoncito, bien cerradito, rosadito y empecé a pasar mi lengua en su hoyito y tratar de introducirla en ese cerrado agujero, el gimió en señal de que le estaba gustando ¿Te gusta?
El: se siente rico.
Seguí en mi tarea de darle un rico beso negro por varios minutos, el sólo gemía.
Me humedecí el dedo índice y empecé a jugar con su orificio y empujar un poco para tratar de introducirlo, él se estremeció ¿Qué hace me dijo? Nada, es que están tan ricas que quiero sentir adentro.
El: Pero eso no me gusta.
Yo: Déjate, ya verás que te va a gustar, además te voy a dar unos centavos más y empujé mi dedo índice dentro de ese lindo y tibio agujero. Dio un respingo y le dije no te muevas, sólo déjate hacer.
Una vez mi dedo estuvo adentro, comencé a buscar su punto “G” (próstata) que era como una uvita pequeña y empecé a estimularlo.
Eso le produjo placer por la forma en que gemía.
Seguí jugando y tratando de dilatarlo y empecé un mete y saca y movimientos circulares para dilatarlo.
Luego introduje un segundo dedo.
El gimió y me dijo duele, pare, sáquelo.
Yo: No, no, espérate ya te vas a costumbrar y seguí con mi tarea de meter y saca y él sólo gimiendo de placer y quizás un poco de dolor.
Así estuve unos minutos.
Me Acomodé de rodillas detrás de él , me bajé mi pantalón y saqué mi polla que estaba a mil, me puse bastante saliva y la acomodé en su agujero y empecé a presionar hasta que entró la cabeza.
El: Ay, ay, ¿que fue eso?,
Yo: Nada, quédate quieto, y seguí empujando, poco a poco su esfínter fue cediendo y mi polla fue introduciéndose en ese culito hasta ahora virgen, AYY, me duele, ¿Qué me está haciendo?, ¿qué tiene adentro? Y con su mano derecha la llevó hasta su culito buscando que era lo que le estaba produciendo ese dolor.
Mi polla estaba casi toda adentro y el tocó el tronco ¿Me la está metiendo me dijo? Eso no, por favor, yo no soy gay, sáquela por favor y comenzó a quererse zafar, pero yo lo agarré de la cintura bien fuerte y se la metí de un solo.
Otro AYY, AYY, No por favor sáquela, sáquela.
Yo: Espérate, ya está toda adentro, ya te va a pasar.
El: No por favor eso no me gusta, no me quiero hacer gay.
Yo: No te vas a hacer gay, solamente déjame tenerla adentro un ratito, nadie va a saber, déjate, además si me dejas te voy a dar más dinero, déjame un ratito más y empecé un mete y saca lento que poco a poco fui acelerando, él se relajó y comenzó a gemir, había alcanzado mi objetivo, me lo estaba cogiendo, él ya estaba sintiendo placer.
Seguí con el mete y saca cada vez más fuerte y profundo, el dejó de forcejear y solo decía AY, AY, más suave por favor, que me duele y me arde.
Yo seguía como loco penetrando ese apretado culito, nadie, ni aún si hubiera llegado la policía me iba a detener.
Con mi mano izquierda agarré su penecito que ya estaba bien duro y comencé a masturbarlo.
Quería que el sintiera también placer por delante.
No dijo nada, sólo se dejó hacer yo seguí con el mete y saca más violento y más profundo cada vez, así estuve varios minutos, no sé cuántos, el solamente gemía, yo creo que de dolor y placer a la vez, uhhh, ayy, uhhh, solo se oía un “plaf, plaf, plaf” de mi pelvis chocando con sus nalguitas y mi mano izquierda masturbando su pene que estaba bien duro. De repente sentí su esfínter contraerse rítmicamente, estaba teniendo un orgasmo, AHHH, AHH y terminó con sus espasmos y apretando mi polla que inmediatamente comenzó a lanzar chorros y chorros de esperma adentro de ese culito.
Ahhh, ahhh, que rico dije, no sé cuántos disparos hice, sólo sé que fue uno de los orgasmos más ricos y duraderos de mi vida, estaba en el cielo.
Poco a poco mi polla fue perdiendo rigidez y la tuve adentro hasta que se salió sola.
Caí sobre sobre su espalda, agotado y sudoroso a pesar del aire acondicionado del carro.
Los dos estábamos exhaustos y sudorosos y nuestras respiraciones aceleradas.
Yo solo lo abrazaba y lo acariciaba,
En eso, estando yo encima de él escuché un sonido “SNNNFFF; SNNNFF; SNNNFF
Le di vuelta para estar frente a frente.
En ese momento me di cuenta de que estaba llorando, SNNNFF, SNNNFFFF; pero no de dolor, ya me arruinó me dijo, ya no soy virgen, ya no soy hombre, ya me hizo gay, SNNNFFF, SNNNFFF, No temas le dije, no eres gay, sólo sabes que se siente rico que te lo hagan por detrás, nadie va a saber, solo tú y yo.
No le voy a contar a nadie, ni tú tampoco, nadie va a saber, esto será un secreto entre tú y yo, además recuerda que te voy a dar dinero para que compres un celular.
Lo abracé y puse su rostro en mi pecho, nada te ha pasado, le dije, nadie va a saber, además creo que te gustó ¿no?
El: si un poco, pero me duele todavía.
Yo: Ya te va a pasar, ven le dije y por primera vez me acerqué a sus labios y lo besé tiernamente, el poco a poco fue cediendo y abriendo su boca y después comenzó a corresponder, así estuve besándolo tiernamente por un rato.
El: ¿no le va a contar a nadie verdad? Yo acariciando su lindo cuerpo le dije no, por supuesto que no.
El: suspirando ¿de verdad, no le va a decir a nadie?
Yo: No mi amor, no le voy a decir a nadie y tú tampoco, pero me gustaría repetirlo otra vez, ¿lo harías de nuevo?
El: no sé, duele mucho.
Yo: ¿Pero lo harías de nuevo?
El: Quizás, no sé. ¿Y me va a dar lo que me prometió, el dinero que me dijo?
Yo: Si nene, claro que te lo voy a dar y si quieres más ya sabes lo que tienes que hacer. ¿Cuándo te puedo ver de nuevo?
El: No sé, duele mucho.
Yo: Pero ¿lo harías de nuevo? Voy a pensarlo me dijo, deme el dinero que me prometió.
Los dos nos subimos nuestra ropa, saque unos dólares de la cartera y se los di y le dije: Vamos, te llevo cerca de tu casa.
Nos vemos en la piscina cuando quieras, yo voy todos los días.
FIN

LGBT: Por equivocación seduzco a mi primo

Por Josy

Por la ansiedad de reunirse con su amante mi esposa confundió nuestras maletas y eso me ayudó a seducir a mi primo.

Hola amigos, mi nombre es Josy (José) tengo 34 años, soy travesti de closet y estoy casado con Flor también de 34 años de edad, desde que tengo uso de razón me fascina la ropa femenina, comencé a travestirme con la ropa de mis hermanas a escondidas desde muy temprana edad, después tal y como lo exige la sociedad me tuve que casar con Flor, en realidad ella nunca me amó ya que yo siempre he sido un tanto afeminado, lo que paso fue que ella salió embarazada de su novio y este no quiso compromisos y como Flor era mi mejor amiga decidimos casarnos para evitar un escándalo en su familia además de que en la mía también me estaban presionando para que les demostrara que no era "joto" como ellos decían.

El caso es que durante varios años fingimos ser la pareja perfecta, aunque en realidad teníamos muchos problemas ya que yo no sentía deseo sexual por ella aun que es muy linda, chaparrita, apenas 1.
60 m de estatura, piel blanca, pechos grandes, nalgas redondas y paraditas, piernas bien torneadas y muy sexi en su vestir.

Un día de pronto nuestros pleitos terminaron y supe que ella por fin había decidido tener un amante que se la follara como yo no podía. Yo por mi parte me encantaba travestirme con su ropa cada que tenía oportunidad sobre todo cuando salía de "viaje de trabajo" con su jefe de la oficina donde trabaja, ya que es el quien se la está follando.

Creo que yo disfrutaba tanto como ella esos fines de semana ya que pasaba los días travestida y divirtiéndome con mi dildo favorito, mirando porno travesti y fantaseando con que me hiciera suya algún buen macho. En cierta ocasión planeamos un viaje mi primo Javier y yo, iríamos a un partido de futbol de nuestro equipo favorito a otra ciudad, mi esposa por su parte haría también uno de sus famosos viajes con su jefe, ese viernes por la noche mi esposa andaba muy ansiosa, me imagin
é que ya tenía tiempo que no probaba la verga de Raúl como se llama su amante, e incluso me preparó mi maleta también.

Al día siguiente la llev
é muy temprano al aeropuerto donde la esperaba Raúl igual de ansioso, aunque trató de disimularlo se les notaba a los dos que ya les urgía follar, apenas y nos despedimos con un beso en la mejilla, ella misma tomó su maleta de la cajuela del auto y salió feliz con su jefe rumbo a la sala de espera, yo me dirigí a recoger a mi primo Javier ya que manejaríamos varias horas hasta nuestro destino. Cuando llegamos nos dirigimos directo al estadio y durante el partido comenzamos a beber, después de que terminó continuamos en un bar, ya como a las diez de la noche fuimos a cenar y después continuamos bebiendo ya hospedados en el hotel, sería poco más de la una de la mañana cuando mi primo Javier sugirió que ya era hora de dormir ya que al día siguiente saldríamos temprano de regreso a nuestra ciudad.


El decidió meterse a duchar primero y después de un rato salió de la ducha vestido con tan sólo un bóxer de licra ajustado que mostraba un enorme bulto en la entrepierna, su abdomen aunque no marcado, lo tiene plano, un caminito de bellos comenzaba bajo su ombligo y se perdía en el borde de su ajustado bóxer, no tiene un cuerpo muy atlético pero si me pareció bello y hasta me puse un poco nerviosa, creo que él se dio cuenta que me quede boquiabierta mirando las gotas de agua que se habían quedado sobre su pecho, por unos instantes se me antojó recogerlas con mis labios, hasta que caí en cuenta de lo incomodo de la situación y para romperla le dije que me tocaba a mi ducharme él se quitó de la puerta y yo camin
é nerviosa, tomé mi pequeña maleta y me encerré en el baño, después de ducharme busqué mi pijama ya que yo ni loca me exhibiría en bóxer frente a mi primo ya que a diferencia del yo siempre voy completamente depilado no sólo de barba y bigote si no también de axilas, brazos, zona del bikini y piernas, pero cual sería mi sorpresa que la maleta contenía la ropa de mi mujer, supuse que ella equivocó las maletas cuando la dejé en el aeropuerto, así que me puse la misma ropa que traía y salí del baño, cuando me miró mi primo me preguntó qué porque no me había puesto ropa para dormir cómodo a lo que respondí riendo a carcajadas que mi esposa se había llevado mi maleta por equivocación y me había dejado la suya, mi primo también se carcajeó conmigo.

Después de pasado el momento de risas, mi primo me propuso que revisáramos la maleta de mi mujer para ver qué es lo que lleva una mujer a un viaje de trabajo, argumento, ambos estábamos muy tomados y todo nos parecía graciosos así que empecé a sacar las prendas y las ponía sobre la cama que yo ocuparía, mientras él estaba sentado al borde de la otra cama, lo primero que saqu
é fue un bra de encaje negro, después un cachetero, también de encaje a juego con el bra, en seguida salió un liguero y unas medias que parecían ser del mismo conjunto de las prendas anteriores, mientras mi primo comentaba "a pa viajecitos de trabajo que hace tu esposa" y ambos reíamos, le dije; - que viaje de trabajo ni que nada, la muy puta va a que se la cojan.

De pronto mi primo se puso muy serio y me dijo que porque no me ponía la ropa de mi esposa a lo cual me negué por su puesto, pero el insistió, argumentando que no tenía nada de malo y que además mi esposa tenía la culpa por haber confundido las maletas, y bajo los influjos de alcohol todo parece tener lógica, así que me arm
é de valor y tomé las prendas y me metí de nuevo al baño para travestirme, pensando que sería divertido pero en cuanto sentí el rose del encaje de aquel cachetero subiendo por mis piernas y ajustarse deliciosamente en mi cuerpo, por instinto acomodé mi pene para abajo en medio de mis piernas antes de terminar subir el cachetero, el cual me quedó casi como tanga y disimulaba mi pene, después me puse el bra y el baby doll que apenas alcanzaba a cubrir la mitad de mis nalgas, cuando me senté sobre la tapa de la taza del retrete para ponerme las medias lo hice de una forma muy femenina, el roce de las medias ajustando mis piernas me éxito aún más, después me puse de pie y mientras las abrochaba al liguero me miraba por todos los ángulos en el espejo que estaba encima del lavamanos, cuando iba a abrir la puerta por unos segundos me quedé dudando pero respirando profundo me armé de valor y salí del baño, mi primo estaba recostado mirando porno en la tv, con los brazos detrás de la cabeza, al voltear a verme, se incorporó y se quedó con la boca abierta, yo caminé hacia mi cama y hasta que estuve sentada en el borde me percaté que lo había hecho de una forma muy femenina y provocadora tal como muchas veces lo había practicado a solas en casa y más aún me había sentado con las piernas juntitas cual dama decentita.

Hasta entonces mi primo logró articular palabra y sonriendo pícaramente me dijo; -que bárbaro primo con esa ropa como te pareces a la Flor.

Yo sonreí y agach
é la vista un poco apenada y mi primo insistió.

- Haber párate primo y date una vuelta para verte mejor.

Incapaz de negarme me puse de pie y gir
é sobre mis talones rápidamente y me volví a sentar, un tanto decepcionado mi primo insistió;- no, así no, dale un poco más lento.

Sonriendo entre nerviosa y divertida, me volví a poner de pie y esta vez puse las manos sobre mi cintura y gir
é lentamente, cuando estuve de espaldas a él, voltee a mirarlo por encima del hombro y me detuve un momento mientras el permanecía con la boca abierta observando mis nalgas, después de que nuestras vistas se encontraron continué girando hasta quedar frente a él y cuando me disponía a sentarme el me tomó por la cintura y volteando hacia arriba me miró a los ojos y me dijo lleno de asombro.

--Que bárbara prima estas igual de nalgona que tu vieja la Flor, sabes que siempre quise follarme a esa putita nada más por nalgona pero tú est
ás igual.

Yo lo observaba con mi misma sonrisa entre divertida y nerviosa, mientras el me rodeaba por la cintura con sus brazos y me atrajo hacia él y aprovechando que el baby doll se abría de la parte de enfrente, me dio un tierno beso en el ombligo y continuó besando mi abdomen hasta llegar al borde de mi cachetero, yo le acariciaba el pelo mientras sus manos bajaron por los costados acariciando mis piernas hasta las rodillas, después comenzó a subirlas esta vez por la parte posterior de mis piernas hasta llegar a mis nalgas y las tomó con fuerza con ambas manos y me apretó contra su dorso, era una sensación deliciosa sentir esas ásperas manos masajear mis nalgas mientras restregaba su áspera barba de tres días por todo mi vientre.

Después de unos minutos se puso de pie y sin dejar de acariciar mis nalgas me plantó un apasionado beso en los labios, como en mis más locas fantasías yo los entre abrí y deje entrar su lengua que jugueteaba con la mía, mientras un enorme bulto se encajaba deliciosamente a la altura de mi ombligo ya que él es más alto que yo.

Después de varios minutos fui yo la que deshice el beso y tímidamente me deslic
é hacia abajo, el entendió y me tomó de los hombros para empujarme suavemente hasta quedar de rodillas frente a ese enorme bulto que amenazaba con romper la tela elástica del ajustado bóxer, lo besé por encima de la tela antes de jalar el elástico y meter mi mano dentro para ayudarlo a salir y de pronto saltó como un resorte quedando ese enorme tolete amenazante frente a mi rostro, con una pequeña gotita de líquido seminal que brotaba de la puntita y coligaba peligrosamente a punto de caer al piso, la rescate con la punta de la lengua y ese sabor me supo cómo el más delicioso vino.

Trat
é de engullir por completo a que enorme pene pero no llegaba ni a la mitad cuando ya la cabecita tocaba mi garganta provocándome nauseas.

No sé cuánto tiempo dur
é disfrutando de ese hermoso pene en mi boca sin olvidarme de besar, lamer y chupar sus enormes testículos, mientras Javier me tenía tomada de la cabeza con ambas manos mientras decía con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás;- hayy Florecita que rico mamas

Después de no sé cuánto tiempo, Javier me tomó de la mano, me hizo poner de pie, me dio un largo beso antes de hacerme dar la vuelta y me recostó boca abajo sobre la cama para enterrar su rostro en medio de mis nalgas, mientras decía;- shhh Flor, cuantas veces soñé con chingarme tus nalgas.

Hizo de lado mi cachetero y comenzó primero a pasear su lengua por en medio de mis nalgas para después abrirlas y besar mi chiquito apretadito, cuando sentí la punta de su lengua tratando de penetrar mi virginal orificio fue como sentir una descarga eléctrica.

Se tomó su tiempo para dilatar mi ano, primero con un dedo después con dos y con mucha saliva, aun así cuando se incorporó y sentí su enorme cuerpo sobre el mío guiando su pene hacia mi orificio de amor no pude evitar estremecerme y pensar -Josy esto te va a doler jijii.

Creo que Javier leyó mi pensamiento porque me volteo la cara, me dio un nuevo beso y sin dejar de sostener mi labio inferior entre sus dientes me dijo;- tranquila Flor, te prometo que seré paciente.

Y realmente fue paciente, puedo jurar que hasta fue tierno, porque cada que yo gemía él se detenía y me besaba para tranquilizarme, en verdad se tomó su tiempo para penetrarme, cuando por fin entró todo su enorme pene dejo caer todo su peso sobre mí, en ese momento me sentí tan frágil, tan vulnerable, tan sumisa, en fin, tan mujer, entonces comprendí las ansias de mi mujer por ir al encuentro de ese verdadero macho que le llenaba todos sus orificios de leche, y motivada por todo aquello fui yo la que comencé a mover mis nalgas torpemente bajo el aplastante peso de aquel macho, mi macho, enseguida mi primo tomó el control y fue quien marcó el ritmo, mientras yo me limitaba sólo a parar las nalgas las cuales se bamboleaban con las violentas arremetidas de mi hombre, mientras Javier gritaba toda clase de improperios hacia Flor, los cuales me ponían más y más excitada ya que en ese momento Flor era yo.

No sé por cuanto tiempo me cabalgó en aquella posición, pero nuestros cuerpos estaban ya bañados en sudor y nuestros húmedos sexos emitían un chasquido excitante, después de casi una hora se salió de mí, me hizo rodar por la cama hasta quedar boca arriba, él se echó encima mío y por instinto abrí las piernas, él se acomodó en medio de ellas y sin quitarme el cachetero busco la entrada de mi cuerpo y de nueva cuenta me penetró, esta vez no hubo dolor, sólo placer y de nueva cuenta comenzó un frenético mete y saca, mientras con una mano sostiene una de mis piernas por encima de su cintura con la otra levantó mi bra para chupar mis pequeños pechos jugueteando con mis pezones entre sus dientes y su lengua transportándome a un estado de excitación hasta entonces desconocida para mí, en ese momento voltee a mirar el cielo de la habitación y la imagen que reflejaba el espejo ahí colocado era tan morbosa y erótica, tal y como muchas veces me soñé, ahí estaba yo sometida y siendo poseída por un verdadero macho, eso fue demasiado para mí y explot
é en un mega orgasmo como nunca lo había tenido, mientras yo jadeaba y sollozaba de placer encajaba mis unas en la espalda de Javier y chupeteaba su cuello, él se dio cuenta y pregunto;- te estas viniendo putita?
Le respondí;- si papi!
-Entonces hay te va toda mi leche pinche puta!
Y comenzó a inundar mis intestinos con gruesos chorros de leche espesa mientras nuestras bocas se fundían en un apasionado beso, poco a poco recobramos el aliento y cuando su pene se puso flácido se salió de mí y se recostó a mi lado, yo me par
é y me metí a duchar, cuando salí el dormía profundamente, yo me acosté en la otra cama y tarde un poco en conciliar el sueño pues no terminaba de asimilar lo que había pasado.

Por la mañana cuando desperté, Javier ya se había cambiado y ya estaba listo y me dijo un tanto serio que me esperaba en el auto y salió de la habitación, más tarde lo alcanc
é en el estacionamiento, camino de regreso a casa casi no platicamos, hasta que llegamos a su casa, antes de bajar del auto me puso su mano en mi pierna y me dijo;- te hablo el próximo fin de semana "Flor" para vernos sale?
sólo asentí con la cabeza agachando la mirada y tratando de disimular una sonrisa de alegría.

Hay hombres que no tienen nombre





Por Mercedes

Hay hombres que son tan mujeriegos, que una no sabe cómo llamarlos. Aun sabiendo que se están divirtiendo con nosotras, les damos pie y hacemos todo lo que nos piden.

Me llamo Mercedes, divorciada, vivo sola, ya que mi hija vive con su pareja y su padre.
Haciendo un curso de inglés, conocí una señora y a su pareja. Nos hicimos amigos.

Él nos ayudaba en los ejercicios del curso, ya que dominaba perfectamente el idioma. Con ellos vivía la hija de mi amiga, una chica de 19 años.
Al poco tiempo esta señora dejó de ir al curso y cuando veo a Fernando que así se llama su pareja, me dice que se separaron, que ella y su hija se habían ido a Oviedo de donde eran.
Le pregunté si me iba a seguir ayudando en las clases de inglés y me dijo que sí, que no había problema.
Poco a poco me fue seduciendo hasta que pasó lo que tenía que pasar entre nosotros.

Pero Fernando tiene una costumbre, y es grabar todo lo que hace con una mujer desde un principio.
Me hizo sentar en el sillón de su sala, «Merche, que vas a hacer ahora?», me pregunta con su polla dura.
«Voy a chupar tú polla», le dije metiendo su polla en mi boca y mientras el me grababa con su móvil, yo se la chupaba.
«Y ahora qué vas a hacer?», me preguntó estando yo de pie en medio de su sala.
«Me voy a desnudar para ti», le dije desnudándome mientras él no dejaba de grabar, cuando estuve toda desnuda me hizo caminar contorneando mi cuerpo.

Nos fuimos a su dormitorio y me acosté boca arriba, abriendo mis piernas. El me grababa toda.
«Y ahora qué esperas?», me dijo grabando con una mano y con la otra se terminaba de quitar la ropa.
«Esperando que vengas y me folles», le dije con las piernas abiertas acariciando mi coño.
Acomodó el móvil y se subió sobre mí y me empezó a coger.

Era la primera vez que me grababan follando, y como me follaba, estaba muy mojada, disfrutando de su polla entrando y saliendo de mi coño.
«Merche, date la vuelta», me dijo cogiendo su móvil mientras yo me ponía como me dijo que me ponga.
Estaba en medio de la cama en cuatro patas abriendo mis nalgas.
«Que vamos a hacer ahora?», me dijo acomodando su polla contra mi ano, «Me vas a follar el culo», le dije dando un gemido cuando Fernando empezó a meter su polla en mi culo.
«Haaa, haaaaa», gemía sintiendo como entraba la polla, como mi ano se abría, no era la primera vez que me follaban por el culo, pero saber que estaban grabando como me entraba la polla, me ponía muy cachonda.
Aparte de sentir iba a poder ver cómo me entraba la polla.
Realmente Fernando es muy buen amante.

A mí me cuesta mucho llegar, pero con todo eso que me estaba haciendo, llegué en un tremendo orgasmo, a la vez que él me llenaba el culo con su leche.
«Y que vas a hacer con este vídeo?», le pregunté abrazada a él sintiendo como me palpitaba el ano y sentía como se escurría su leche mojando la parte interna de mis nalgas.
«Guardarla en una carpeta en el ordenador», me dijo besando una de mis tetas.
«Tienes más vídeos?», le pregunté curiosa.
«Sí, desde que empecé con este jueguito de grabar a cada mujer que me follo, quieres verlos?, pero Merche, sé que hay mujeres que tú conoces, así que te pido mucha discreción», me dijo.

Yo me puse ansiosa, quería ver a que mujer del pueblo se había follado.
Fuimos al salón, encendió el ordenador y yo me senté en sus piernas, estábamos desnudos los dos.
Primero pasó nuestro vídeo y después me empezó a mostrar los que tenía.
Habían muchas mujeres, de distintas edades, chicas jóvenes, maduras, hasta dos mujeres que ya tenían en ese momento más de 60 años.
Yo me reía nerviosa, jamás imaginé ver algo así.
Yo quería ver las mujeres del pueblo donde vivimos.

Pasó el vídeo de donde estaba con su ex pareja, casi me caigo viendo el vídeo de como follaba a la hija de su ex pareja, como gemía y gritaba cuando Fernando le estaba rompiendo el culo.
«Te has follado a la hija de tu ex pareja también?», le pregunté asombrada.
«Ella me buscó hasta que me encontró», me respondió con toda naturaleza.
«Oye, esa es Hiu, la china de la tienda», le dije más que sorprendida, ya que esa mujer es más que antipática.
Fernando sólo se rio a carcajadas.
«Pero esa es Mariela, la colombiana que trabaja con los otros chinos», le dije tapando mi boca en señal de asombro.

Y así fui viendo otras vecinas mías, otra chica joven que no sabía cómo se llamaba, pero sé que es camarera de uno de los bares que están frente al río, y la última era el vídeo que habíamos hecho recién.
«No puedo creer lo que acabo de ver, como has hecho para follar esas mujeres?, casi todas son casadas», yo flipaba con lo que había visto.
«Y las has vuelto a follar?», le dije nerviosa, excitada, hasta cachonda diría yo.
«Bueno, no a todas, pero alguna que otra sí, como te voy a follar a ti cada vez que tenga ganas», me dijo con toda su cara dura, metiendo su mano entre mis piernas, acariciando mi coño.
«No puedo creer que hayas follado a Hiu, la china, y la has follado una sola vez?», le pregunté curiosa, ya que esa mujer china, es tan desagradable, que no puedo creer lo que vi.

Si no lo hubiera visto, no lo hubiera creído.
«No, a Hiu y a la colombiana son a las que más me he follado», dijo con todo desparpajo.
«Vamos a seguir follando», me dijo levantándome en sus brazos y me llevó a la cama donde volvimos a follar.
«Entonces soy una más de tus follamigas?», le pregunté mientras me vestía.
«No, las otras ya pasaron, pero tampoco te hagas ilusiones que lo nuestro es sexo solamente, cuando no tenga a nadie más para follar, te llamo a ti», dijo con una frialdad, como si yo no tuviera sentimientos, pero a la vez me sentía cada vez más atraída por ese hombre.

Me sentía usada por él, pero a su vez me gustaba que me use.
Una tarde nos encontramos en el estanco comprando tabaco, y cuando salimos me dijo si quería ir a su casa a chuparle la polla.
«Sólo a eso, no me vas a follar?», le dije caminando a su lado, «no, sólo quiero que me saques la leche con la boca, no me apetece follarte», dijo como que si iba bien o si me negaba le daba lo mismo.
«Vale, vamos y te saco la leche con la boca», le dije y fuimos a su casa.
«Me vas a seguir ayudando con el inglés?», le pregunté mientras se la chupaba arrodillada entre sus piernas.
«Si, ven cuando quieras», me dijo moviendo su polla dentro de mi boca, hasta que escucho un fuerte gemido y siento los chorros de leche salir de su polla y yo iba tragando.
«Ahora si ya estoy más tranquilo», dijo guardando su polla dentro del pantalón y me acompañó hasta la puerta para que me fuera.

Seguí yendo a casa de Fernando por el curso de inglés.
Algunos días me follaba, otros hacía que le saque la leche chupando su polla, yo quería hablar con él, decirle que no soy una mujer objeto, pero era escuchar su voz, sentir sus besos en mis labios, su sonrisa, y todo lo que pensaba decirle, se me olvidaba, estaba a disposición de sus caprichos.
«Sabes una cosa cariño», le dije una tarde en que estábamos follando, «eres el hombre que más veces me ha follado el culo», le dije boca arriba, con mis piernas bien abiertas y levantadas y Fernando follando mi culo.

«No sé qué me gusta más, follarte el culo o que me chupes la polla», me respondió y seguimos follando.
«Fer, te puedo pedir algo?», le dije mientras me vestía, «si, dime», respondió.
Nunca me dejes por favor, úsame todo lo que quieras, cuando no tengas a otra mujer para follar, llámame y follame, pero no me dejes cariño», le pedí terminando de vestirme, a la espera de que Fernando me llame para que le saque su leche cuando no tenga a otra.


Un estudio de Rayos X



Por MONTANA16 

Hace algunos años, cuando empezaba en mi profesión de técnico en rayos x, fui invitado a laborar en un gabinete en la capital de mi estado. No podía quejarme, era buena paga y podía pagar la renta sin problemas, así como mis alimentos.

Laboraba en el turno matutino.
Al ser un gabinete privado, la clientela o pacientes, eran algo especiales, iba gente de dinero, y personas de la zona de la montaña, que a pesar de ser aparentemente pobre, era muy amable y que se desvivían en agradecimientos por la atención recibida.
Llevaban regalos, invitaciones a comer o incluso a visitarlos.
En una de varias agradables vivencias la tuve con una paciente, una señora de apariencia sería y muy formal.

Un día normal de trabajo, serían más o menos las 11:30am cuando me pasan una solicitud de estudios.
El paciente, una señora de 40 años a quien le pedían de tórax y columna dorso lumbar, estudios de rutina.
Paciente de nombre Gloria.
Salgo y nombró a la paciente, en eso se para una señora de falda azul marino debajo de las rodillas, la cual marcaba y delineaban unas hermosas caderas anchas, sin exageración, con unos muslos bien simétricos y firmes a simple vista, con un abdomen plano.
Una blusa floreada con un dominante azul oscuro, de mangas largas y botones al frente, que hacían lucir un par de senos firmes, redondos y altaneros.
De piel blanca, rostro hermoso aunque sería.
Ojos azules, labios rojos y carnosos, muy sensuales, cabello castaño oscuro, largo y lacio, muy bien peinado.

Su caminar muy firme y sensual sobre esos zapatos negros de tacón mediano.
Me saluda sería y pasa al servicio de rayos x.
Voy detrás de ella y no puedo evitar mirar su hermoso trasero, un par de hermosas nalgas, firmes, bien delineadas y paradas, que remarcaban las líneas de su pantaleta debajo de su ajustada falda.
Ver su hermoso trasero me excitó, no pude evitarlo.

Ya dentro, saludo nuevamente a la paciente y con una sonrisa amable le doy la indicación que debía pasar al vestidor, quitarse toda su ropa, los zapatos y ponerse la bata que le estaba dando.
Era una bata con sus listones para amarrarse a la cintura, ya sea con la abertura hacia el frente o hacia atrás, como el paciente disponga.
La señora, agradece el saludo y sería toma la bata y entra al vestidor, mientras voy preparando el material.
Unos minutos después sale la señoría Gloria con la bata puesta con la abertura hacia atrás, agarrando uno de los listones y jalándolo hacia su derecha.

Para registrar sus datos tuve que hacerle unas preguntas que ya venían formuladas, como nombre: Gloria.
Edad: 40 años (había acertado) ¿Estado civil?
> Viuda.

¿Viuda? ¿Tan joven? -No pude evitar sorprendente y demostrarlo.

Una leve sonrisa se dibujó en su bello rostro, la cual fue señal de fractura en ese hielo que mostraba.

>Si, desde hace cuatro años.

¿Hijos?
>Cuatro.

¿Edades y sexo?
>El mayor 25, le sigue una de 24, luego otra de 22 y el último de 20.

¿Dos varones y dos mujeres?
>Si.

<No parece de 40 y mucho menos que tenga hijos de esas edades o que sea viuda.
Se ve mucho muy joven y bella.

>Gracias, eres muy galante.
Me respondió mostrando una bella sonrisa y cambiando el serio mirar de sus ojos azules.
No era de la capital, era de un pueblo de la zona de la montaña donde tenía rancho y otras propiedades, de buen estatus social.

Y aunque no venía exactamente así la pregunta, le pregunte el motivo de los estudios, lo cual resulto ser sólo por rutina, ya que por insistencia de sus hijos a que se checara por unas molestias en la espalda, las cuales al final sólo resultó ser por estrés.

Si de por si su belleza me había inquietado, tenerla ahí parada frente a mí en bata y sabiendo que no traía nada debajo, me excitó aún más, lo cual mi pantalón no podía esconder y la señora lo notó.
Bajó su mirada y la postró en mi pantalón, dándose cuenta el bulto que sobresalía, no dijo nada, solo vi desaparecer esa ligera sonrisa de su rostro.

> ¿Y qué me vas hacer? Me pregunta ella mientras sus ojos la traicionan, ya que no deja de mirar mi bulto, aunque trata de mirarme a la cara.

<Le voy a tomar tres placas> le contestó mientras guardo la encuesta realizada.

> ¿Y qué es eso? Insiste en su pregunta.

¿Nunca se ha tomado placas? Le preguntó frunciendo la ceja.

>No, nunca.
¿Va a dolerme? Me pregunta.

<No, nada, no sentirá nada.
> Le dije, indicándole enseguida donde se iba a poner, ya que esas proyecciones son con el paciente parado.

Le doy unas indicaciones más y ella las acata.
Se para dónde le indico y ya cuando iba hacia los controles me pregunta:
>Disculpa ¿tengo que quitarme la bata?
<No, no se la tiene que quitar, aunque si por mi fuera, le diría que sí se la quitara, para poder admirar su bello cuerpo> Le conteste, dibujando una sonrisa.

La señora solo me miro y no dijo nada, ni pareció molestarle, solo se soltó el listón de su bata.
Le tomé la primera placa, de columna, de frente a mí, luego, cuando fui a acomodarla para tomarle la lateral de la columna, ya no se agarró el listón, ni la bata, se la dejo suelta.
Solo que al girar ella, su mano rozó el bulto que hacia mi verga en el pantalón, no dijo nada, solo giro y colocó sus manos en la nuca como le indiqué, mientras su bata se abría de la parte de atrás y podía ver parte de sus caderas y su bien parada nalga izquierda.
Le tomé la placa y para tomarle el tórax, tenía que pegar su pecho en el bucky de pared.
Le indique como y ella sin decir nada y sin mirarme, con la vista al suelo se giró sin agarrarse la bata o hacer un intento de cubrirse, permitiéndome ver sin problemas lo bellas que eran sus nalgas, blancas, redondas y bien levantadas.
La parte posterior de sus muslos, lisos y sin estrías.
Me acerque a ella para indicarle que debía poner sus manos a la cintura y sus hombros hacia adelante, en ese momento, como suele pasarle a otros pacientes, se hace un poco hacia atrás al momento que uno empuja sus hombros hacia adelante, sus nalgas desnudas rozan mi verga, ella no dice nada, ni yo, ni mucho menos hago el intento de otra cosa.
Voy y le tomo la placa, no le digo nada hasta que estoy atrás de ella de nuevo.

<Ya, es todo, se puede mover> Le digo, mientras suavemente la tomo con la punta de los dedos de su cintura y siento como se estremece.
Se hace un poco hacia atrás y sus nalgas casi vuelven a rozar mi bulto, estoy súper excitado de ver sus nalgas.
Baja su mirada mientras mis manos avanzan un poco más y acaricio suave su cintura.

> ¿De verdad crees que soy bonita? Me pregunta con voz baja y suave.

<Bastante, es muy bonita y me gusta> Le contesto acercado mi cara y aspirando el aroma de su cabello.
Decido arriesgarme y le doy un suave beso en su espalda.

>Has lo que quieras hacer, pero has lo>.
Me dice mientras jala su bata hacia el frente.
Entonces meto mis manos entre su cintura, la abrazo y pego por completo mi bulto entre sus nalgas duras y firmes, beso suavemente su hombro izquierdo, su cuello.
Ella inclina su cabeza hacia la derecha y su cabello obedece a su gravedad dejando su cuello desnudo.
Desde su cintura jalo su bata y se la quitó, la cual arrojo a la mesa.

Ahí la tengo a la paciente, a la señora Gloria completamente desnuda y recargada sobre mí, entregada.
Con su respiración acelerándose, suspirando mientras permanece con los ojos cerrados.
Acarició sus duros pechos, recorriéndolos por completo, son aterciopelados, tiene una piel tan suave.
Bajo mi mano derecha por su abdomen hasta llegar a su monte de venus, que palpo una pequeña matita de bellos.
Apenas si meto mi dedo medio entre sus labios íntimos y ciento como está mojada su pepita, así como caliente.
Pero la señora Gloria se gira, sus manos sujetan mi cara y sus labios se aferran a los míos, besándonos con desbordada pasión.
La abrazo y mi mano derecha la postro sobre sus nalgas, las cuales me encantan.
Se las acaricio una a una, acentuando mi dedo medio entre ellas al pasar, mientras mi mano izquierda acaricia su espalda.
Sus manos se meten entre nuestros cuerpos y van a mi pantalón, desabrocha el cinturón, luego el botón y baja el cierre.

> ¡Ya, métemela ya por favor!> Me dice entre suaves jadeos y su respiración acelerada.

<Espera, aun no, todavía no he saboreado tus ricos pechos> Le conteste y enseguida baje para primero besarle su pezón derecho, luego se lo chupe y succione despacio.
Bese todo su seno derecho, lo que la hizo gemir.
Se notaba sorprendida, pero también que lo estaba gozando.
Luego fui por su seno izquierdo al que le hice lo mismo.
Bese su pecho entero, cada centímetro lo goce y saboree.
Mientras bajé mi mano derecha y mis dedos exploraron entre sus labios íntimos, encontrando su botoncito de placer, que al tocarlo, las piernas de la señora se aflojaron y de sus labios explotó un largo y sublime gemido.

> ¡Aaaaaaahhhhh! ¡Qué rico mi niño, que rico!> Me dijo mientras llenaba de besos mi hombro derecho y sus manos acariciaban mi cabeza y mi espalda.

Enseguida explotó en un sublime orgasmo, los músculos de su pelvis y músculos se contrajeron y apretaban mi mano, pero seguí masajeando ese botoncito una y otra vez, luego lo metí en su empapada y caliente vagina, se lo metí y saqué despacio, haciéndola gemir suavemente.

> ¡Hay mi niño! Qué lindo eres y que rico me haces sentir, te adoro mi niño, gracias.
> Me decía entre sus gemidos.

Pero no quise dejar de gozar de ella y con la mano izquierda acaricie sus bellas y duras nalgas, recorriéndolas todas y apretándolas.
Luego la hice ponerse de espaladas a mí, separó las piernas y paró sus caderas, creyó que ya penetraría, pero no.
Me pegué a ella así detrás, pase mi mano derecha y metí los dedos de nuevo entre sus labios íntimos, acariciando y masajeando su botoncito, mientras mi mano izquierda acariciaba y gozaba de sus senos.
Abajo, mi verga luchaba por salir de la prisión del pantalón y hacia tremendo bulto que se enterraba entre las nalgas de Gloria, la paciente.

A mi completo gusto y placer sobe y acaricie ese botoncito, esas ricas nalgas y esos duros senos.
Metí dos dedos en su vagina y ¡guau! Que caliente y empapada estaba.
Un escandalizó gemido escapó de sus labios.
Qué bueno que rayos x está, hasta el fondo del gabinete y poca gente se acerca, porque hubiera escuchado todo jajaja.

> ¡Ya mi niño, ya no me tortures, ya!> Me decía.

Me desabroche el pantalón y saque mi verga, que ya me dolía de lo dura y apretada que estaba, saque mi mano de su intimidad y la tomé del brazo, la dirigí a una silla que estaba ahí cerca, me termine de bajar el pantalón a las rodillas junto con la trusa y me senté.
Los ojos de Gloria solo dibujaban ansiedad y lujuria, clavados en mi verga.
Me puse un preservativo y luego la tome del brazo y la guie hacia mí.

<Ven hermosa, siéntate> Le dije mientras la jalaba suavemente.

Ella separó sus piernas y con un poco de dudas se fue acomodando.
Agarre mi erecta y dura verga y se la fui centrando.
Se sentó sobre ella, enterrándosela toda en su caliente y empapada vagina.
Un largo suspiro escapó de su boca.
Luego me miró fijamente por unos instantes, me sonrió, sus manos acariciaron mi rostro…
>Que lindo mi niño, gracias> Me dijo sin dejar de sonreírme.

La tomé de sus duras nalgas y ella comenzó a moverlas, primero hacia adelante, luego atrás, despacio, suspirando a cada movimiento.
Sus manos cruzaron mi cuello y sus labios se unieron a los míos en un profundo beso.
Luego, comenzó a subir y a bajar sus caderas, con delicadeza y despacio, disfrutando ambos de esa furtiva y no planeada cogida.

Luego de un rato, le hice que se parara y la llevé al vestidor donde hay una banca grande y acojinada, la separé de la pared, le dije que se acostara boca arriba, me termine de quitar el pantalón y pasé una pierna a cada lado de la banca, levante las piernas de Gloria, se las separé ante su mirada un tanto incrédula y dudosa, le centre la punta de la verga y se la metí despacio, comenzando a bombearla así y poco a poco arreciando en ellas.
Era excitante ver como entraba y salía mi verga de la vagina de esa madura señora que sorprendentemente se me había ofrecido y entregado.

Pero la miro y veo unas lágrimas correr por sus mejillas, ella me mira…
>No te detengas mi niño, sigue, sigue.
> Me dice mientras se limpia las lágrimas con sus manos.

Sigo bombeando su rica y caliente vagina.
Extiende sus brazos…
>Ven mi niño> Me dice.

Suelto sus piernas que ahora rodean mi cintura, recargo mi pecho contra el suyo, me abraza y comienza a besar mis mejillas, mis labios y cuello, con una ternura sublime.
Despacio, poco a poco, así la voy embistiendo, metiendo y sacando mi trozo de carne de su caliente vagina.

>Así mi niño, así.
Que feliz me haces mi niño> No paraba de repetir entre gemidos.

Arrecié mis embestidas, metiendo y sacando con fuerza mi verga, llegando hasta el fondo de su matriz, en eso, siento como se contraen los músculos de sus piernas, pelvis y abdomen.
Su espalda se arquea y de su boca escapa un largo y ahogado gemido.
Ha llegado al orgasmo Gloria.
Arreció más mis embestidas hasta venirme casi enseguida de ella, que sólo siente como se infla el condón con mi caliente semen.
Su cuerpo se sacude y agita, aun por varios segundos más, hasta que llega esa calma, entonces me mira y me abraza con fuerza, llenándome a la vez de besos.
Me mira con ternura.

>Gracias mi niño.
Que feliz me has hecho> Me dice mientras besa mis labios.

Luego de unos segundos más, me levanto, quito el condón frente de ella que al mirarlo me sonríe.
Nos vestimos y mientras ella me espera en el vestidor, termino de revelar su estudio.
Ya después se lo entrego y acompañó a la salida, donde la espera una joven igual de hermosa que ella.
Seria y de mano se despide dándome las gracias por la atención dada.
Ya, el resto del turno, no tuve ningún otro paciente, por lo que pude descansar.

Una semana después, ya como a la una de la tarde, me hablan de la recepción, que va una paciente a verme, apenas voy acercándome a la puerta cuando tocan, abro y es la Sra.
Gloria, quien luce bellísima con un vestido floreado, donde predomina el rojo, con unas zapatillas rojas y su cabello suelto.
Me pregunta si estoy ocupado, le contesto que no y la invito a pasar, cierro la puerta detrás de ella, quien enseguida me abraza y da un beso en los labios.

>Te he extrañado mucho mi niño.
Me dice.

Nos fundimos en un apasionado y lujurioso beso, donde pude recorrer con mis manos su cintura, sus duras nalgas y muslos.
Su respiración acelerada delataba su excitación.
Más en unos segundos después se separó.

> ¿Podríamos vernos a fuera? Me dice entre jadeos y su respiración acelerada.

< Si, salgo a las dos.
Le contesto.

Al final quedamos de vernos en el estacionamiento del gabinete, de ahí la lleve a un hotel a las afueras, al lado contrario de donde ella venia…


Monday, December 3, 2018

Verito y el mendigo


Verito es una chiquilla de campo trasplantada a la ciudad; recién entrada a la adolescencia comienza a descubrir de manera insólita las sorpresas que la vida depara a las niñas buenas e inocentes.



Capítulo I: El mendigo
Por Torux
Hace unos días que salí de vacaciones del cole y he aprovechado de levantarme tarde.
Mis padrinos se van temprano al trabajo así es que estoy sola en casa.
Vivo con ellos y los quiero como si fueran mis padres.
Mi madre vive con mis hermanos en un pueblo y a mi padre no lo conocí.
Me llamo Verónica y me dicen Vero, o sea, una típica y corriente colegiala de 14 años sin nada que hacer en estos días.
Me preparo el desayuno.
Sólo unas tostadas y un jugo, quiero adelgazar.
Sé que estoy un poquito pasada de peso.
Culpa de mi padrino que insiste en que las niñitas bien alimentadas son más saludables.
Hay un chico que me gusta.
Vive cerca de mi casa y me hace sentir cositas raras en la guatita cuando lo veo.
Creo que yo también le gusto porque lo he notado observándome cuando salgo a comprar.
Nunca he tenido novio, pero me gustaría mucho saber qué se siente teniendo uno.
No sé cómo hacer para que me hable.
Es tímido y como yo también soy tímida no se ve muy favorable el panorama.
No sé qué me pasa últimamente que ando rara.
Me fijo mucho en los hombres y fantaseo con que me hacen cosas.
De sólo pensar en esas cosas mi cara me empieza a arder, pero no lo puedo evitar.
Y no es sólo con chicos de mi edad ¿eh?, también me fijo en el almacenero y los hombres que pasan por la calle; algunos bastante mayores.
Es que me causa mucha curiosidad saber cómo son los hombres.
En las noches, sola en mi cama, me imagino que estoy con un hombre y que me acaricia y me habla bajito, me dice cosas lindas y me acaricia la orejita como vi un día en una película.
En esos momentos me dan ganas de llorar porque me dan ganas de que alguien me quiera y me proteja y.
bueno, que me enseñe cosas.
Me sirvo más jugo de naranjas y me voy a la sala a ver televisión.
No, mejor prendo la radio y escucho música, eso me gusta más que los programas de la mañana en la tele.
Están tocando una canción romántica y me dejo llevar por la imaginación, allí sentada en el sofá.
Cierro los ojos y de pronto el cantante se está dirigiendo a mí.
Me dan ganas de llorar.
No sé por qué estoy tan sentimental.
Hay cosas que me da vergüenza decir, pero siento que me atormentan más y más.
A veces me imagino que el chico que me gusta golpea a mi puerta y viene a conversar conmigo y así, a solas, me da un beso.
¡Qué lindo sería!, mis padrinos llegan en la tarde y nadie nos interrumpiría.
En fin, lo que me da vergüenza decir es que también me gustaría que me enseñara sobre el sexo.
No, voy a ser más clara: me gustaría verlo desnudo; saber cómo es un hombre realmente al desnudo.
Quisiera ver su pene y acariciarlo y que él me tocara mis pechos.
A veces yo me toco mis pechos en las noches y me gusta sentir los pezones duros cuando los rodeo con mis dedos.
¿Cómo sería si lo hiciera un hombre?.
Me siento acalorada.
Aún estoy con la bata de baño y nada debajo.
Me gusta estar así.
Me gusta andar sin calzones porque siento un airecito rico ahí abajo.
En la escuela dicen que se llama vulva.
Qué raro nombre.
Me paro frente al espejo del recibidor y abro mi bata.
Mis pechos se ven grandes.
Al menos más grandes que los de mis amigas del cole.
Debe ser porque soy gordita.
Me gustaría ser flaca para gustarle a mi vecino.
Rafael se llama.
Su papá también es muy buenmozo.
Un día me encontré con él en el almacén, con el papá, digo, y sin querer, juro que fue sin querer, se me fue la vista a su entrepierna y se le notaba un bulto por el costado.
Sólo fue un segundo, pero se me pusieron los cachetes colorados de vergüenza.
No sé si él se dio cuenta, pero de reojo veía que me miraba y más nerviosa me ponía.
Me toco un poquito ahí y siento que estoy algo húmeda.
Cierro bien las cortinas, no vaya a ser cosa que me vean desde afuera, aunque nadie pasa cerca de la ventana nunca porque hay un jardincito al costado.
Me siento en el sofá nuevamente y me toco.
Qué rico se siente cuando una se toca su botoncito.
Juego con él y más húmeda me pongo.
Trato de meter un dedito, pero un poquito no más porque mi madrina dice que no hay que tocarse ahí.
Me sigo tocando, acariciando la rajita mientras con la otra mano tomo uno de mis pezones y lo aprieto con fuerza.
Cuando me siento así no me duele nada.
No sé por qué será.
Fuerzo mi imaginación para dar paso a la imagen del Rafa que me cubre las tetas con sus manos retorciéndolas, acariciándolas.
Su pecho fuerte está frente a mí.
Lo acaricio.
Sus brazos son fuertes y tiene un tatuaje en el hombro izquierdo.
Quiero que me bese, y me besa.
Imagino que toma mi mano y la pone en su entrepierna y siento su cosa dura a través del pantalón.
¡Oh!, ¡De pronto es a mi padrino a quien tengo tomado por su miembro!.
¡Qué rabia!, mi imaginación siempre me juega malas pasadas, pero sigo igual de acalorada.
¡Necesito que alguien me toque o me pondré a gritar!
A veces pienso en mi padrino también.
O sea, no es que piense en él como mi príncipe azul ni mucho menos, pero hay ocasiones en que me sorprendo pensando en cómo será cuando se acuesta.
Sé que tiene muchos vellos en el pecho porque siempre se los veo salir de la camisa y en algunas ocasiones lo he visto con la camisa abierta.
Una vez incluso, lo vi en calzoncillos en su pieza, pero apenas porque yo iba por el pasillo y mi madrina iba saliendo de la pieza y alcancé a ver algo, no mucho.
Me siento rara.
No debería pensar en esas cosas.
Eso es malo.
Además, si a mí me gusta el Rafa, ¿por qué siempre tengo que estar pensando en otros hombres?.
Pero no lo puedo evitar.
Lo que pasa es que me causa mucha curiosidad el cuerpo de los hombres y no puedo dejar de mirarlos.
Cuando voy a la iglesia no puedo confesarle eso al curita porque tendría que decirle que también me he fijado en él.
¡Ay!.
No sé qué hacer.
El timbre.
Inmediatamente me imagino que es el Rafa y que hará todo lo que imaginé hace un momento, pero entro en razón, no puede ser él si nunca me ha saludado siquiera.
¡Soy tan tonta!.
Voy a abrir, pero justo antes me acuerdo de que ando en bata de baño.
Bueno, abro un poquito no más.
-Patroncita –¿No tiene algo de comida para este pobre hombre?, me dice un pordiosero.
Pobrecito, se ve muy humilde.
Espere, le digo, y me marcho a la cocina, pero ¡Qué le puedo dar?.
¡Ah!.
Ya sé.
Sacaré algo de la comida que sobró de ayer.
Me da pena darle comida añeja, pero no se me ocurre qué más darle.
A ver, le doy en un plato o.
cómo lo hago –pienso.
Voy a la puerta nuevamente.
-¡Tiene un plato o algo para darle comida? –le pregunto.
-Si, patroncita, en este tarrito no más –me responde.
Me pasa un tarro que alguna vez fue de café y me da pena.
¡Por qué la vida será tan injusta?.
En fin, voy a la cocina nuevamente y lleno el tarro con unos fideos con salsa que saqué del refrigerador.
Luego pienso que eso debe estar muy frío.
Me devuelvo nuevamente a la puerta y le digo si puede esperar un rato a que le caliente la comida.
-Sí, patroncita –me dice con la cabeza gacha.
Cómo usted quiera.
Voy a la cocina nuevamente y pongo los fideos en un plato y de ahí al microondas.
Mientras tanto veo que el pobre hombre sigue ahí parado con la puerta entreabierta.
Me siento mal de tenerlo ahí esperando.
Voy y le digo que pase y me espere en el recibidor.
-Patroncita –me dice.
¿No sería mucho pedirle que me permitiera pasar al baño?.
Estoy que me meo.
Me dio risa la forma vulgar de hablar del hombre, pero me aguanté para no herirlo.
Después pienso si realmente lo podría herir una sonrisa.
El pobre hombre ya ha tenido bastante mala suerte en la vida.
Lo hago pasar al baño y me dirijo a la cocina, pero en ese mismo instante un mal pensamiento se me cruzó por la mente.
Y sí.
¿Y si lo observara por la cerradura?.
Nunca se daría cuenta.
Me pongo muy nerviosa de estar pensando esas cosas en esas circunstancias, pero la curiosidad me vence.
Voy despacito a la puerta del baño y acercando mi oreja escucho.
Nada.
Me agacho rápidamente y miro por la cerradura.
¡Oh!, ¡qué grande tiene su cosa ¡.
Nunca imaginé que un hombre así pudiera tener algo tan largo y grueso.
El chorro cae potente en la taza del baño.
Me invade un calor por toda la cara.
¿Y si se da cuenta que lo estoy mirando?.
No, no puede darse cuenta.
Es imposible que se dé cuenta.
Sigue orinando.
¡Cuánta necesidad tenía!.
¿Qué hace?, parece que se corre el pellejito hacia atrás.
Se le ve la cabezota roja.
La sacude y luego se queda sin hacer nada.
No, se da vuelta hacia la puerta con su cosa afuera.
Se lo mira y se lo acaricia con una mano.
Ahora mete su mano más abajo y se saca los cocos.
Son enormes y rosados.
Se le ve mucho pelo también.
Mira hacia la puerta de nuevo.
Me quiero morir.
El horno comienza a sonar avisando que ya se puede retirar la comida.
Me paro y salgo rápido de allí.
Me dirijo a la cocina y un minuto después aparece el hombre.
Estoy toda colorada.
Siento que me observa.
Lo miro y se queda allí parado sin hacer nada.
Sólo me mira.
Le digo que espere que le echo la comida en el tarro.
Lo hago y me dirijo a él para pasárselo.
Me lo recibe y me da las gracias.
-¿Qué puedo hacer por usted, patroncita? –Si quiere le puedo barrer el frente de la casa o.
si quiere algo, lo que sea, dígame.
Ud.
ha sido muy buena conmigo –agrega.
Lo miro, no sé qué decir.
Es horroroso lo que estoy pensando.
Mi vista se va hacia su entrepierna por un segundo.
Suficiente para que él lo note.
Se sube un poco su pantalón y veo esa cosa abultando todo un lado de su pantalón.
Nuevamente los colores se suben a mi cara.
Me mira fijamente y con una mano baja lentamente el cierre de su pantalón sin quitar la vista de mí.
Su bulto ha crecido.
Se inclina un poco y lo saca.
Yo estoy paralizada.
No puedo dejar de mirarlo.
No a él exactamente.
Es de su pene que no puedo despegar la vista.
Se queda parado con su cosa tremenda, erguida, potente, apuntándome con ella.
No dice nada.
Yo me acerco con las piernas temblorosas y cuando estoy cerca de él, siento su mano en mi hombro y me fuerza hacia abajo.
Caigo en mis rodillas y temblando lo tomo en mi mano.
Está caliente.
No sé qué más hacer.
Lo aprieto un poco y veo que de la punta sale una gotita transparente.
-Chúpelo, hijita –me dice en voz baja.
Lo chupo.
Pensé que me daría asco, pero no, tiene un sabor indefinible y un olor a_ _ no sé a qué, a hombre, tal vez.
-Me lo lavé en el baño, hijita.
Chúpelo no más.
Me lo meto todo a la boca y me desespera.
Qué rico se siente tener esa carne entre los labios.
Me gusta, pero me da nervios pensar que se la estoy chupando a un pordiosero.
De pronto me la saca y dejando el tarro en el suelo, se suelta el cinturón y sus pantalones caen al suelo.
Se baja el calzoncillo y aparecen sus pelotas.
Enormes.
Me recuerdan a esas pelotas para jugar al tenis.
Son muy peludas.
Las acaricio y les paso la lengua.
Siento como el hombre suspira.
-Hágalo así –me dice, tomando el pene con su mano y meneándolo un poco de la base.
Le hago caso.
Lo pajeo sin sacarlo de mi boca.
Me duele un poco la quijada de tener la boca tan abierta, pero no quiero dejarlo.
Se lo chupo con más fuerza, como queriendo sacarle algo de ahí.
El hombre suspira nuevamente.
-Qué bien lo hace, hijita –me dice.
Se nota que le gusta la pichula.
Esa palabra.
Me parece tan vulgar cuando lo dice, pero más me calienta.
Siento que se tensa.
Sus piernas se ponen rígidas y su pico parece engrosarse en mi boca.
Sigo chupando cuando de pronto algo muy caliente y viscoso entra en mi boca.
Casi vomito.
Intento sacarlo de mi boca, pero él me ha puesto una mano en la nuca y no me lo permite.
Trago, toso.
Un poco de semen me sale por la nariz, mis ojos se ponen llorosos.
Otro chorro de esperma caliente me da en la cara y entre los ojos.
Me paso la mano por la cara.
La siento mojada con ese líquido.
-¿Le gustó mi niña? –me dice medio sonriendo mientras se guarda su cosa y acomoda sus ropas.
-Ya.
Ahí tiene su comida, le digo muy seria y avergonzada.
Él toma el tarrito y se va.


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