Friday, March 15, 2019

LGBT: Follado por un indigente y exhibicionista




Eran cerca de las 12 de la noche cuando iba para casa. En el camino a mi casa, había una zona en obras. Estaban levantando la calle para colocar nuevas tuberías de desagüe. Pues habían terminado de edificar esa zona, y aunque los edificios estaban terminados, no estaban habitados. Lo mismo pasaba con los bajos comerciales. Solamente que en estos en algunos había indigentes durmiendo en algunos de los bajos.

   A la fuerza tenía que pasar por esa zona, para ir a mi casa. Entre la acera por la que iba yo, había una zona más elevada, y allí era donde tenían almacenado las tuberías. Desde allí se podía pasar a la parte donde estaban los edificios y bajos comerciales, en los que en algunos se veía a varios indigentes, los cuales se aprovechaban de la noche, para entrar en ellos a dormir.

   Cuando me iba aproximando a la altura de donde estaban las tuberías almacenadas, pude ver a un hombre; era un indigente; al principio pensé que debía estar meando, pues a la distancia que estaba, me daba esa impresión. Cuando estuve a su altura, pude ver que lo que estaba haciendo, era lo que yo había pensado; estaba meando; él ni se inmutó; giró la cabeza hacia donde yo pasaba, y al verme lo que hizo, fue enseñarme la polla y ponerse a masturbarse, haciéndome señas con la cabeza, para que le viera la polla; tenía un buen rabo, y se le notaba que estaba empalmado, o al menos eso me parecía, ya que se le notaba algo erecta.

   Según iba pasando, seguía haciendo señas con la cabeza, para que yo me acercara a donde estaba él. Yo no esperaba esa situación, por lo que reaccioné mirando hacia atrás, y hacia la acera del otro lado de la calle, por ver si pasaba gente, o se veía a alguien.

¡Dios! que nervios y excitación sentí al mismo tiempo. Un indigente enseñándome la polla, e invitándome a ir a junto él. Anduve unos metros siguiendo mi camino, mientras dudaba en acercarme a ver qué pasaba o seguir camino a mi casa. La verdad es que ese día andaba caliente, e iba preparadito para todo lo que pudiese pasar. Hasta llevaba el culito limpito, ya que no hacía ni 2 horas que me había duchado, y preparado el culito por si encontraba alguien que me lo quisiera follar. No habiendo encontrado nada, iba camino a casa, cuando me encontré aquella situación inesperada.

   Paré unos metros más adelante, metí la mano en el bolsillo para sacar el paquete de tabaco, y sacando un cigarro lo encendí. Una vez encendí el cigarrillo, me dispuse a dar vuelta y ver que pasaba.

Aquella situación, me hacía subir la adrenalina, y me excitaba a más no poder.

   Al acercarme de nuevo, el indigente, se percató de mi maniobra, y ahora me hacía más señas, enseñándome toda su verga y huevos, señalándome con la cabeza hacia las tuberías.

   Cuando me acerqué y estuve a su lado, me pidió que le cogiera la polla. Mientras yo tiraba el cigarrillo, él cogió mi mano, llevándola a su verga. Tan pronto noté su polla, se la agarré empezando a acariciarla, descapullando la cabeza de aquella verga, que no estaba nada mal, ¡ooohhh! suspiró el indigente, al tiempo que me abrazaba con sus brazos, y empezaba a tocarme por todas partes, metiéndome mano y acariciando mi culo.

Chúpamela un poquito me dijo, a la vez que con su mano me iba agachando la cabeza. Abrí la boca, y empecé a meter aquella polla en mi boquita; ¡joder! Sabía a meos la muy cabrona, y era claro que estaba meando cuando yo pasaba y lo vi. Lo que sí noté, era que la tenía bastante limpia.
   él me agarraba la cabeza, empujándome hacia su pelvis, haciendo que tragara toda aquella verga, ¡aaahhh! Que gusto, decía, mientras yo tragaba toda su verga.

   Mientras le iba chupando aquella polla, con una mano le acariciaba los huevos, y la otra me sujetaba en su cadera. Fue entonces cuando se disponía a desabrocharme el cinturón, a la vez que suspirando, ¡aaahhh! Putito, me dejas que te la meta en el culo, me decía. Ay que gusto, estás buenísimo, maricón, ¿anda, deja que te folle ese culito que tienes.

   Sacando la polla de la boca, me incorporé, y le comenté que mejor era que fuéramos hacia los tubos, ya que así estaríamos tapados por los mismos, y no allí, que cualquiera que pasara, nos iba ver.

Ya me había soltado el cinturón y empezado a bajar el pantalón y slip, cuando empezó a coger mis huevos y polla, y acariciándomelos con una mano, con la otra, empezó por detrás a empujar más para abajo el pantalón y slip metiendo una mano por mi culo, intentando buscar mi agujerito. Tan pronto dio con él, metió un dedo en mi culito, mientras con la boca, iba besando mi cuello, buscando mis labios, ¡aaahhh! que bueno estás, como te voy a romper ese culito, ¡ummmm! Joder, como me gustas, ya verás que bien lo vamos a pasar.

   Vamos para ahí, le señalé mientras me sujetaba los pantalones, para que no me cayeran al suelo. Con una mano en mi culo, y la otra agarrándome por el brazo, me metió por entre las tuberías, y me dijo, que fuéramos hacia aquel bajo, señalando el mismo. Allí tengo mis cosas, y podemos acostarnos.
  ¿No hay nadie contigo? le pregunté. No, me contestó, solo está un compañero, pero debe estar dormido, y además no nos molestará.

   Entramos en el bajo, y me llevó hacia una esquina donde había unos cartones en el suelo, con unas mantas y otros enseres. En otra de las esquinas, había otra persona durmiendo sobre unos cartones; estaba tapado; por lo que no se le veía.

   Empezó a bajarme los pantalones y slip, mientras yo hacía lo mismo con su pantalón. Como cinturón, traía un cordón sujetando los mismos, y debajo de estos, no traía nada, así que tan pronto le solté el cordón, le cayeron los pantalones al suelo, quedando con la polla al aire mirando hacia el techo de dura e hinchada que la tenía. Le agarré la misma, y empecé a menearla suavemente, mientras él me iba despojando de mi ropa.

Ya tenía los pantalones y slip en los tobillos, mientras con sus manos, iba desabrochando mi camisa, para terminar, sacándomela y tirarla hacia un costado de los cartones. Me hizo sacar los zapatos, para así sacarme el pantalón y slip, el cual los tiró junto a la camisa.

   Terminó de sacarse su ropa, cuando se abrazó a mí, y besándome la boca, me fue llevando donde estaba una manta sobre los cartones, a modo de cama. Me iba diciendo, que bueno estás, ¡ummm! Mientras me agarraba mi polla, y me la meneaba suavemente.
 
   Quedamos de pie encima de aquella manta, mientras él no paraba de magrearme por todas partes, besándome, y haciendo que le comiera la lengua que metía en mi boca, con desesperación y lujuria.

Joder, como me pones, putito, ¡ufff! Estás buenísimo, cabrón, y que calentito estás. Te voy a dar por el culo toda la noche, mi amor. Tengo los huevos cargados de leche a tope. Llevo 5 días sin correrme, pero esta noche, me vas a dejar bien satisfecha la polla, con ese culito. Joder, que culito tienes, si fueras una tía, me casaba contigo, ¡ufff! No paraba de hablar, mientras me magreaba por todo mi cuerpo, acariciaba mi polla, metía sus dedos en mi culo, mordisqueaba mis pezones que estaban duros y erectos por tanta excitación que estaba sintiendo.

  
Yo ya estaba más salido que una jauría. Tenía la polla que me reventaba, y el culito, que empezaba a palpitar de caliente que lo tenía, y con ganas de que lo follaran.

   Me cogió por los hombros, y con sus manos, me iba agachando para que le volviera a chupar la polla, que la tenía tiesa como una estaca, hinchada y el glande colorado como un tomate. La metí en la boca y empecé a chuparla, metiendo hasta el fondo de mi garganta, ¡aaahhh! Que gusto, putito, que boca más calentita, ¡aaaahhh! Cómo me gusta.

  Mientras yo sacaba y metía su polla en la boca hasta el fondo, haciendo que me tocara la campanilla, con otra mano le iba acariciando los huevos, ¡ummm! Que delicia de polla, y que dura y caliente tenía la verga el muy cabrón.

Llevábamos un buen rato así, cuando con sus manos me levantó, y pidió que me acostara encima de la manta. Me puse boca arriba, empezando él a acariciarme todo el cuerpo, mordiendo mis pezones, que estaban duros y excitados como nunca, para luego morder mi cuello, cosa que me hacía estremecer de placer, ¡ooohhh! Aquello me estaba haciendo delirar de tanto gusto, y me volvía loco.

   Fue bajando hasta mi polla para meterla en su boca, y dando unas mamadas, se colocó con sus pies a mi cabeza, para que así, le pudiera chupar yo la suya. Mientras me chupaba la polla, con una mano, fue buscando mi agujerito, metiendo un dedo, cuando lo tuvo a su alcance.
Ay que culito tienes, putito, cómo te lo voy a follar, cómo me gustas, ¡aaahhh! Putito, que bueno estás, ya verás que bien lo vamos a pasar esta noche. Te voy a abrir este culito con mí picha, y te lo voy a dejar bien preñado.


    Después de un buen rato y abrirme bien el culo, metiendo hasta 2 dedos dentro, me indicó que me pusiera boca abajo, dejando mi culo a su entera disposición.

   Me giré, y estirando los brazos, esperé que él se colocara. Se puso encima mía, y metiendo sus brazos por debajo de los míos, puso sus manos en mi nuca. De esta manera, me tenía bien sujeto, haciendo que mi culo se respingara hacia arriba; quería tenerme bien sujeto el muy cabrón, y que no pudiera moverme, cuando me fuera meter aquella hinchada polla, tiesa y dura que tenía.

  Me hizo abrir mis piernas para colocar las suyas, y tener buen acceso al agujerito de mi culo. Cuando tenía su polla en la entrada de mi culo, me ordenó que levantara un poco mi culito, mientras él, empujando con sus manos en mi nuca, con su pelvis me dio una estocada metiendo toda su verga de una sola vez, hasta lo más profundo de mis entrañas, ¡ahhh! Exclamé cuando me clavó toda su verga.

   Tranquilo, tranquilo, ya te la he metido toda, ya la tienes toda dentro maricón, ¡ooohhh! Que gusto, ya la tienes toda dentro, putito.
   ¡Ohhh! Que culito tienes, ¡ooohhh! Gemía mientras empezaba a mover sus caderas lentamente, metiendo y sacando aquella polla hinchada y colorada que tenía.

  Dios, nunca me habían metido la polla en aquella postura, notaba como chocaban sus huevos en mi culo, y como se ponía tieso para follarme más profundo, sin prisas, y clavándome aquella polla lo más profundo que podía. En esa postura, lo más incómodo, era mi cabeza, que no sabía cómo ponerla. En un momento la puse de lado, mirando hacia donde dormía el compañero. Estaba así, cuando miré como el compañero ya estaba despierto, viendo como estábamos follando; bueno, más bien me estaban follando.

Le comenté que su compañero nos estaba viendo, pero él dijo, no te preocupes, a él también le gusta follar con putitos.


Joder, él no paraba de cabalgarme, cada vez tenía la polla más tiesa y con ganas de soltar toda la leche que tenía en los huevos.

   Dando unas culeadas más lentas y profundas, el indigente que me estaba dando por el culo, empezó a llenarme el culo de leche, ¡ohhh! ¡ooohhh! Me corro, me corro, me corro, ¡ohhh! ¡ohhh!  ¡ooohhh! Que gusto putito, que gusto me has dado, ay que culito más rico y que gusto me ha dado follarlo.

   Se quedó unos segundos encima de mi espalda, y con su polla dentro de mi culo, empezó a besarme la nuca, diciéndome; aaah, que bueno estás, tienes un culito divino, putito, y estás bien cachondo.
  Metió su mano por debajo de mi vientre, buscando mi polla, empezando a hacerme una paja, mientras estaba encima mía, y con su polla saliendo de mi culito.

  No no, le dije mientras le cogía la mano. Deja que no quiero correrme. Ya había soltado bastante semen, mientras me estaba dando por el culo.

  Se puso de pie, mientras yo me ponía de rodillas para incorporarme poco a poco.

Me cogió la cabeza con sus manos, y arrimó su pelvis a mi cara, diciéndome, anda chúpame la polla y déjamela limpita, putito, ya verás que leche más rica tengo.

   Metí su polla que ya se estaba poniendo flácida en la boca, y sujetándola con una mano, le chupé toda la polla, dejándosela bien limpita y reluciente.
Ay putito, si sigues me vas a empalmar de nuevo. Que boquita y culito más rico tienes.

   Me dijo si quería dormir allí con él, o quería marcharme. Si te quedas, antes de que amanezca, te vuelvo a dar por el culo, le doy otras 2 folladitas a ese culito tan rico que tienes y te lo vuelvo a preñar con mi lechita.

   Me tumbé en la manta, y así en pelotas como estaba, nos metimos los 2 debajo de ella. Se acurrucó a mi lado, y abrazándome, me daba besos por mi cuello, mientras con sus manos, acariciaba mis pezones.

En un momento acercando su boca a mis orejas, las empezó a morder, mientras me decía que si yo quería hablaba con su compañero, y hacíamos un trío. Le dije que por mí no había problema que no me había corrido, y estaba más caliente que cuando empezáramos, y que quería que me siguiera abriendo el culo con aquella rica verga.

   Se levantó yendo hasta donde estaba su compañero, y después de hablar con él, venían ambos para donde yo estaba.
   El que acababa de follarme, estaba en pelotas, y el otro, en cuanto llegó, se empezó a poner en pelota picada, terminando por tumbarse a mi costado, abrazándome, mientras con sus manos empezaba a acariciarme el pecho, polla y huevos, para con su boca, darme besos por la cara, mientras suspiraba, ¡ufff! Cómo me habéis puesto de caliente.

  Con mis manos agarré su polla que estaba como un fierro de dura y caliente. La tenía algo más grande que su compañero. Lo que sí noté, es que era mucho más joven; este no pasaba de los 20 años, y era bastante guapo.

  Me bajé hasta su polla, y acostado como estábamos, se la empecé a chupar. Tan pronto la metí en la boca, dio
un suspiro de placer, ¡ooohhh! Y agarrando con sus manos mi cabeza, me enterraba su polla en la boca, dando unos meneos a su pelvis, que me hacían llegar su polla hasta las amígdalas.

Ay que gusto, decía. Ay cómo me gusta, sin parar de mover su pelvis, y con sus manos agarrar mi cabeza.

  Mientras el otro indigente se colocó al otro costado, y con sus manos, me acariciaba los huevos, e iba introduciendo 2 dedos en mi abierto culito. Además, me decía, ay putito, como te vamos a follar esta noche, te vamos a dejar bien abierto y preñado de leche este culito tan rico que tienes, que vas a llorar de gusto.

   Ya no podía chupar más, ya que las mandíbulas, parecía que se me iban desencajar.
   Entonces el indigente que me la tenía metida en la boca me pidió que me levantara, y levantándose él, me agarró por la espalda, y me pidió que se la dejara meter en el culo.

  Me hizo poner las manos en el suelo estando de pie, y cogiéndome por las caderas, arrimó su polla a mi culo, para ir metiendo toda aquella verga despacito, hasta que me la metió toda, ¡ohhh! ¡ooohhh! Que gusto, ¡ufff! Que calentito tienes el culito.

Joder, ya volvía a tener el culo lleno de polla y ser cabalgado de nuevo, ¡aaahhh! Que placer me estaban dando esa noche, 2 indigentes me estaban dando por el culo, me tenían el culo bien abierto, y me iban preñar de leche el culito.

   el otro indigente se colocó delante, y llevando su polla hasta mi cara. me la metió en la boca, para que le volviera a realizar una mamadita, mientras el otro me daba por el culo.

   Como pude abrí la boca, y empecé a succionar aquella polla que ya me había dado por el culo, y que empezaba a estar morcillona de nuevo.

   Mi polla ya empezaba a gotear semen mientras se bamboleaba con el impulso de la culeada que me daba el otro indigente, ¡ooohhh! Cómo me estaban poniendo aquellos 2 indigentes, ¡ummm! Me estaba derritiendo de gusto. Estaría toda la noche dejando que me dieran por el culo aquellas vergas, y me lo dejaran bien llenito de leche.

   el que me estaba culeando, no paraba de gemir, mientras me clavaba sus dedos en mi cadera, y golpeaba mi culo con su pelvis y huevos, oyéndose con cada golpe que daba el plof plof plof, hasta que gritó ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Ya me voy, ¡ooohhh! Me voy, me voy, y enterrando su polla en lo más profundo, empezó a correrse dentro de mi culo.

 Ay que gusto, que culo más bueno tienes putito.
Acariciaba mi culo con sus manos, mientras terminaba de eyacular su polla dentro de mi culito. Joder que culo más caliente tienes, decía, mientras su pelvis y huevos, los arrimaba más a mi culo, para así enterrarme más su polla, y notar el calor de mi culito.


   El indigente exhibicionista que me folló primero, y ahora me estaba metiendo la polla en mi boca, ya estaba empalmado de nuevo, y me decía, ay putito, te voy a follar otra vez ese culito, te voy a dar por el culo otra vez.

el otro sacó su polla de mi culo cuando terminó de correrse, y acariciando mi culo y espalda, metió un dedo en mi culo, mientras me decía, joder que tienes el culito bien abierto y calentito, se te va saliendo la leche y escurriendo por las piernas, putito.

  Deja que le voy a meter otra vez mi polla en ese culito, le decía el exhibicionista, y poniéndose a mí espalda, me agarró por las caderas, volviendo a meterme la polla en el culo, por segunda vez en la noche.
Ay que gusto, como resbala la polla dentro del culito putito, lo tienes bien lubricado con tanta leche.

Ay dios, ya empezaba a estar cansado y las piernas se me doblaban de tanto gusto que me estaban dando y por la postura en que me tenían, para ser penetrado por aquellas pollas.

   Mi polla más que un goteo, ahora parecía un chorrear continuo, ya no la tenía tiesa y con el vaivén de las embestidas, iba salpicando por todas partes. Los huevos, me colgaban más que nunca, y la polla más que tiesa, ahora estaba morcillona, y soltando semen, seguido. Cosa que vio el otro indigente que no paraba de acariciarme. Joder, el putito suelta leche seguido por la polla. Parece que está teniendo un orgasmo.

Joder sí que debe estar bien caliente, y mira como gime el muy maricón. 

   La verdad es que me estaba derritiendo de gusto, ¡ooohhh! Que sensación de placer, no deseaba que aquello acabara, pero las piernas se me doblaban, y en cualquier momento me iba caer al suelo.

   ¡Ufff! Ya no puedo más, solté. Y le pedí al que ahora me volvía a dar por el culo, que mejor cambiáramos de postura, que ya no podía más.
   Déjame tumbar en el suelo y ahí me sigues follando, le dije.

   Me puse boca arriba encima de la manta y le pedí que me subiera las piernas, y me la metiera así. Él se puso de rodillas y le ordenó al otro que se colocara junto mi cabeza, y me sujetara las piernas. Así lo hizo, mientras el otro colocaba la polla en la entrada de mi culito, el cual ahora le quedaba a su merced, y echándose encima de mí, me volvió a meter su tranca en mi abierto culito, ¡aaahhh! Que gusto me das, putito, como resbala la polla en tu culito.

   ¡Ufff! Me tenía bien ensartado. En aquella postura, el culo se abría mucho más, y las culeadas que me daba, hacía que su polla me llegara más a fondo. Ahora, además, delante de mi cara, tenía la polla colgando del otro indigente, la cogí con la mano y la metí en la boca, dando este un suspiro, ¡ooohhh! Joder que le gusta la polla, sí que eres bien maricón.
   Ahora tenía en mi boca la polla morcillona del último en follarme, mientras el otro le daba la segunda follada a mi culito caliente.

   estaba sudando y gimiendo sin parar, mientras el que me estaba dando por el culo, no paraba de decir, ay que gusto, ay que gusto, mientras me enterraba su verga en el fondo de mi culo.

Notaba sus huevos chocar con mi culo cada vez que me enterraba su polla, escuchándose chof chof chof, cada vez que me entraba la polla en el culo. A la vez que, con el movimiento de su pelvis, su barriga me estaba masajeando la polla y huevos, por donde empezaba a subirme un gustito, el cual no era otra cosa que la eminente eyaculación de mi polla, ¡ooohhh! ¡ohhh! ¡ohhh! Empecé a gemir, ¡ooohhh! Me corro, me corro gritaba. Mientras mi esfínter se contraía al estar eyaculando mi polla. Cosa que notó el que me estaba dando por el culo, y decía, joder, como me aprietas mi polla, putito, joder que gusto, ¡aaahhh! Sigue, sigue, ¡aaahhh! Me estoy corriendo de nuevo, ¡aaahhh! Cómo me exprimes la polla, ¡ooohhh! Que gusto, que gusto. Y dando una culeada a fondo se paró, dejándome la polla bien clavada en mi culo, y terminando de soltar toda la leche.

   Mientras el otro indigente que me sujetaba las piernas y me tenía la polla en la boca, al empezar yo a suspirar y gemir, sacó la polla de mi boca, y colocando sus huevos sobre mi frente, empezó a menear su polla, hasta que se corrió sobre mi boca y cara.
   Gritaba el muy cabrón, ¡aaahhh! Que maricón eres, ¡aaahhh! Mira que eres bien caliente, mientras volvía a meter su polla en mi boca y dejar que terminara de salir todo su semen.
   con una mano le agarré la polla sujetándola para que no saliera de mi boca, tragando toda su leche, dejándosela limpita y reluciente.

  Tumbados así, estuvimos unos 45 minutos, mientras no paraban de acariciarme por todo el cuerpo, y con 2 dedos, hurgar en mi culo, diciendo, lo putita que era, que estaba bien cachondo, y que calentito era mi culito. La verdad es que se cansaron de magrearme y meterme mano por todas partes.

   Cuando me levanté de aquellos cartones y manta que ahora nos cubrían, encendí un cigarrillo, ofreciéndoles otro a ambos, el cual aceptaron y fumamos, así como estábamos, totalmente en pelotas. Mientras me pedían que me quedara con ellos hasta que amaneciera, por lo menos, que en cuanto se recuperaran, me volverían dar por el culo, y si quería podía ser su putita, que iba tener mi culito bien atendido.

   Fumamos otro par de cigarrillos más, mientras tumbados en la manta, no paraban de manosearme, tanto me manosearon, que ya volvía a estar caliente, con la polla tiesa de nuevo, al igual que el indigente más joven, que ya tenía otra erección, mientras el otro, solo tenía la polla morcillona.

   Se levantó el indigente más joven, y agarrándome del brazo, me pidió que fuera con él, que me quería follar otra vez.

   me llevó hasta una especie de taburete que allí tenían, y sentándose en él, me pidió que me sentara sobre sus piernas, mirando hacia él. Abriéndome de piernas me fui arrimando hacia él, dejando que él agarrara mi culo, y según me iba sentando, me iba metiendo su polla erecta por el ojete de mi culo.

   ¡Ufff! Ya me estaba entrando aquella verga de nuevo en mi caliente y vicioso culito, ¡ooohhh! ¡ohhh! ¡ohhh! Ya la tenía toda dentro, ¡ooohhh! ¡ohhh! Que placer sentía, estaba sentado sobre sus piernas, notando su polla toda dentro y los huevos tocarme el ojete de mi culo.

   Me empezó a subir con sus manos mientras me decía, ¡aaahhh! Maricón, que gustito me das, ¡ummm! Que culito más rico, joder, ¡ooohhh! Me vas a dejar deslechado esta noche, pero yo te voy a preñar ese culito con mi leche.

   El otro indigente, se estaba haciendo una paja a nuestro lado, mientras miraba como me follaba su compañero.

   Con tanto sube y baja mientras me metía aquella polla en el culo, me volví a correr mientras me follaba allí sentado. Solté toda mi corrida en su pecho y vientre mientras gemía, ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Me corro, me corro, me corro, ¡ooohhh! Que gusto, cómo me gusta que me metan la polla en el culo, gritaba.

   el joven indigente, ya sudaba y bufaba como un toro, mientras me metía con más fuerza su polla en mi culo; ¡ufff! Soltaba por su boca mientras me daba con todas sus fuerzas estocadas con su polla en mi culo.

   De pronto empezó a dejar mi culo bien pegado a su polla, y subiendo toda su pelvis lo que más podía, empezó a correrse de nuevo dentro de mi culo, ¡ooohhh! ¡ohhh! ¡ohhh! Ya me corro, ya me corro, ¡ooohhh! Exclamaba él.

   Notaba como su polla iba saliendo de mi culo, mientras me iba escurriendo el semen que me habían metido aquella noche.


   mientras me abrazaba, me mordía el cuello, me metía su lengua en mi boca saboreando mis jugos y mordiendo mis labios.

  Nos fuimos poniendo de pie, mientras yo agarrado a él, empecé a lamer todo el semen que tenía por su pecho y barriga, terminando por meter su polla en mi boca, y dejársela bien limpita.

   Mientras tanto el indigente exhibicionista, estaba haciéndose una paja, y ya debía estar apunto, porque me pidió, que abriera mi boquita, que me iba dar toda su lechita.
  Me agaché, y cogiendo su polla con mi mano, la metí en la boca, empezando a realizarle una mamada, mientras el otro indigente, me acariciaba la espalda, metiendo 2 dedos en el agujero de mi culo, acariciando mis huevos, y terminando por realizarme una paja, mientras yo empezaba a tragar el semen de la polla que mamaba, ¡ooohhh! ¡ohhh! Soltaba el indigente, mientras me llenaba la boca con su esperma.

   terminé de limpiarle bien la polla, y le pedí al que me pajeaba, que lo dejara, que ahora ya no saldría nada. La verdad es que lo que me estaba gustando, era el roce de sus 2 dedos en mi culo.

   Me fui a por mi ropa, miré el reloj, y joder, ya eran las 5:30 de la madrugada. Por lo que me empecé a vestir, despidiéndome de ellos, y decirles que, si seguían por allí, me podrían volver follar si querían, siempre que nos encontráramos, que, a mí, me gustaba que me dieran por el culo, y que era bien caliente, que seguramente, la próxima noche, ya andaría salido de nuevo.

   Y claro que volví la siguiente noche, volviendo a ser enculado por ambos, y así durante unas semanas, hasta que se tuvieron que ir de allí.

 Me dieron bien de veces por mi culito, llenándolo bien de leche, al igual que mi boca.
  Esa noche marché con el culo bien abierto, lleno de semen, y cansado de tanto follar. Claro que durante unas semanas que los estuve visitando algunas noches, el culo estuvo bien abierto, y sin falta de polla que lo enculara y lo follara bien follado.


LGBT: Con el propietario de un mesón



Anónimo

Ya en otra ocasión estuve con el dueño de un mesón. Pero en aquella ocasión, no pudo realizar lo que pretendía, que no era otra cosa que romperme el culo, y quedar bien cogido.
En aquella primera ocasión, mi culito no podía más, y aunque había insistido, he insistido, mi negativa no dejaba lugar a dudas. ni siquiera le realicé la mamada que me pedía le hiciera, al no dejar que me rompiera el culo. Es que sabía que, si le hacía aquella mamada, luego iba ser más difícil negarse a que me follara.

Así que, en esta ocasión, al recordarme de él, se me ocurrió hacerle una visita, e intentar dejar lo que la vez anterior, le había negado.

Cuando entré en el mesón; serían las 11:30 de la noche; había todavía clientes, así que, situándome en la barra del mesón, me senté en un taburete, y le pedí una cerveza para beber.

   Tan pronto me vio, se debió empezar a recordar, ya que no me sacaba la vista de encima. A saber, lo que le estaba pasando por la mente, y que pensamientos de mí, tendría, al recordar aquel día, que no pudo follarme.

   Estaba la televisión dando unos resúmenes del día, así que, mirando para la misma, me dispuse a beber la cerveza que terminaba de servirme, y de paso ir ojeando la clientela que en ese momento había en el local.

   Entre las personas que allí había, pude ver otro muchacho de más o menos mi edad, que sabía que le gustaba el rabo igual que a mí. Es que, en ciudades pequeñas, al final la gran mayoría nos conocemos, o al menos nos reconocemos. También él se me quedó mirando cuando había entrado.

   Como a la media hora, y después de ir marchando la mayor parte de la gente, me dispuse ir al baño, cuando justo al pasar a la altura del dueño del local, me pidió que no me marchase sin hablar con él. Salí del aseo, y volviendo a donde estaba sentado, miré como estaba saliendo el muchacho al que había reconocido nada más entrar. Ya no quedaba más que yo, un viejo, que parecía un vagabundo, y el dueño del mesón.

   Se acercó a junto mía, y después de entablar una pequeña charla; me preguntaba que hacía tiempo que no me había visto, etc. etc. etc. al final me propuso follar con él, para así de paso, congraciarme con él, ya que la vez anterior, mi negativa a follar, le había dejado muy caliente y con muchas ganas de romper mi culito.
   ¿Me dejarás follarte esta vez? o eres un... ya sabes, un calientapollas de esos.

   No me quedaba otro remedio, que decirle que sí. Además, a eso había venido, pero claro, él eso no lo sabía.

Cuando le dije que sí, se dispuso a cerrar el local, todavía quedaba el viejo vagabundo, pero eso le dio igual. La verdad que era conocido, al menos ya le había visto durmiendo por los bancos de la zona; centro de la ciudad, y por el parque jardín, que hay en mi ciudad.

   Desde el mesón, había una puerta que daba acceso a la vivienda del dueño, la cual quedaba un piso arriba.
Habló conmigo pidiéndome que subiera y que le esperase arriba, mientras él terminaba de cerrar el negocio. Así lo hice.

No tardó nada en aparecer, y con él venía el vagabundo.

Al principio quedé algo sorprendido, y pensativo. Como me debió ver algo pensativo, después de meter al vagabundo en el baño, vino junto mía, comentándome que no me preocupara. Es que al viejo le estoy dejando dormir aquí, ya que con el frío que hace estos días, me da pena verlo durmiendo por la calle. Ve sacando la ropa, que ahora mismo vengo; voy a dejar que se lave el viejo, antes de que se acueste.

   Empecé a sacarme la ropa, pero sin mucha prisa, ya que realmente la habitación estaba fría. y es que estaba haciendo frío aquellos días.

  De pronto apareció en la habitación, pero venía con el vagabundo de la mano, y desnudo. Abrió la cama, y lo acostó en el costado izquierdo de la cama. La verdad, es que me estaba quedando sorprendido, ya que no era mi intención de hacer un trío. O que sería lo que pretendía hacer el mesonero.

   Yo ya estaba en slip, cuando se empezó a desnudar él, y me soltó: tranquilo que no tiene ninguna enfermedad, además lo he lavado bien lavadito.
   Métete en la cama, y arrímate a él. Sacándome el slip, me metí en la cama, cuando ya estaba él tocándome el culo, y empujándome para que me arrimara bien al viejo vagabundo.

   La cosa me estaba empezando a gustar, y es que era mucho morbo lo que estaba viendo, además que, al ver al vagabundo en pelotas, le había visto un pedazo de rabo, de tres pares de cojones, y eso que solo la tenía morcillona.

   Detrás mía, se metió en la cama el dueño del mesón, y sin dejar de tocarme el culo, se fue arrimando a mí, empezando a morderme el hombro, las orejas, y el cuello que es mi gran debilidad.
   De pronto me pidió que le agarrara la polla al viejo vagabundo, y le empezara a menear, cosa que así hice.

   Me decía; ves que la tiene limpita, se la he lavado a conciencia, mientras estaba en el baño. Así que no tengas miedo, ni reparo, además la tiene grande el muy cabrón.

Mientras me iba diciendo esto, no paraba de meterme mano, y morderme por todas partes.

  De pronto me pidió que me pusiera de cucharita, para poder meterme su polla en mi culito. Me dijo mientras me estaba metiendo un dedo en el culo, aaaaah, joder que culito tienes, la otra vez, no pude follarte, pero ahora verás que bien te voy a follar, aaaah, joder que bueno estás, joder y que calentito tienes el agujerito, cabrón.

   Vamos anímate, y cómele la pirola al viejo, que mira como la tiene ya el muy cabrón. La verdad es que me daba algo de reparo, y aunque ya estaba empezando a ponerme caliente a más no poder, todavía no me atrevía.
   Pegándose más a mi culito, el mesonero, empezó a ensartarme su polla en mi culito. en 2 movimientos de cadera, me la clavó todita.
   Hacía fuerza para metérmela. Es como si quisiera que me llegara a la boca, aquella polla, y estaba empujando el muy hijo de puta.

   Poco a poco empezó con el vaivén, y a empezar a jadear, y dar grandes suspiros, y decirme mientras me follaba. chúpale la polla, ya verás, que rica, y como te va a gustar. Aaaaah, joder, putito, que culito, aaaah, como me gustas, joder, mmmmm, que culito más caliente que tienes, cabroncito.

   Ya estaba que no aguantaba más, y estando el mesonero, dándome una rica follada, abriendo la boca, fui engullendo aquel pedazo de rabo. Joder, que era grande aquel rabo, joder con el vagabundo, menudo pirolón que se gastaba. no sé si aquello me entraría en mi estrecho culito, pero bueno, mientras tanto me estaba follando el mesonero, me dedicaba a darle lengüetazos, y chupar aquella cabeza, e intentar meterme aquel ciruelo, lo más que podía en mi boquita.

   El dueño del mesón estaba empezando a follarme mucho más rápido, por lo que sabía que estaba muy pronto a terminar. Así fue, empezó a clavarme la polla hasta lo más profundo, mientras gritaba, aaaah, aaaaah, joder que corrida te estoy echando putito, mmmmm, que gustito, aaaaaah, cabronazo, que bueno estás, joder.

   Mientras me estaba inundando el culo de leche, y me daba aquellas arremetidas, el mesonero, la polla del vagabundo, entraba más a fondo en mi boca, tanto llegó a entrar, que casi me ahogo. Me salía la bilis, quedando colgado hilitos de mi saliva. Joder, hasta no paraba de llorarme los ojos.

   Después de correrse en el fondo de mi culito, y dar grandes suspiros, me dejó la polla enterrada en mi culito. Cuando le salió la polla de mi culo al mesonero, va y me larga. Deja que te folle el viejo, mira que polla más rica tiene. Anda, súbete encima y deja que te clave esa polla, ya verás que bien que lo vas a pasar.

   Con lo caliente que en ese momento estaba, no lo dudé.

Me subí encima, y cogiendo la polla del vagabundo con la mano izquierda, la fui llevando a mi caliente y recién follado culito.
   Una vez la puse en la entrada de mi ano, fui bajando lentamente, y clavando aquel manjar. La verdad es que había entrado bastante fácil, y es que tenía el culo bien abierto, y escurriendo el semen del mesonero.

   Cuando tenía toda la polla, de aquel vagabundo dentro, y estando sentado sobre el vagabundo, empecé a subir poco a poco, e ir cogiendo velocidad.

   Joder, ya estaba galopando sobre aquel tremendo ciruelo, y me estaba gustando un montón. La verdad es que cuando me sentaba sobre aquella tremenda polla, la misma parecía que me llegaba a las amígdalas, vamos que tenía el culito bien lleno por aquel pedazo de carne del viejo vagabundo. La hostia que polla se gastaba el viejo, menudo ciruelo, y que bien me había entrado, en aquel momento, sentía mi culito lleno por aquel pedazo de ciruelo.

   Galopaba cada vez a mayor velocidad, y empezaba a sudar como nunca, mientras me ensartaba aquella polla, aaaah, joder que cosa más rica, mmmmmm como me estaba gustando.
   Cuando de repente empezó el mesonero a pellizcarme los pezones, pero con fuerza el muy hijo puta.

   Dios, como me ponía, ya empezaba mi polla a gotear semen encima del pecho del vagabundo, y el otro hijo de puta, largándome tremendos pellizcos. empezó a morderme el cuello, y yo a jadear como una perra en celo.

   Jodeeeer, aaaaah, por favor, mmmmmm, no sigas, que me voy a correr, aaaaaaaaaah, mmmm.
   Así putito, como te gusta la polla, eres toda una puta, mariconcito.

   Entonces el mesonero, poniéndose de pie en la cama, se arrima a mí, y cogiendo mi cabeza con sus manos, el muy hijo de puta va y me manda abrir la boca, para meterme su polla, flácida, y llena de los restos de semen, después de la follada que me había largado.
   Abrí la boca, y empecé a devorar aquella flácida polla. La saboreaba, y limpiaba con golosina, como un vicioso pervertido.
   El muy cabrón, me tenía agarrada la cabeza, no dejándome galopar sobre aquella tremenda polla del vagabundo. tenía la polla flácida, en mi boca, y el muy hijo puta, me metía hasta los huevos en mi boca. dios, tenía la nariz enterrada en su pubis, y apenas podía respirar.

  Estaba ya casi extasiado, cuando el vagabundo que hasta entonces no había abierto la boca empezó a jadear, y agarrarme la cintura, dándome tremendas culeadas. La hostia, ahora que no le galopaba, por sujetarme el mesonero la cabeza, y enterrarme su polla en la boca, el vagabundo, me estaba culeando. Le estaba gustando al muy cabrón, aquella follada, no queriendo que se parara de follarme su tremendo ciruelo.

   Dios, estaba dando empujones con su pelvis, y la polla, me la estaba clavando mucho más a fondo, uuuh, mmmm, murmuraba el vagabundo, y agarrado a mi cintura, empezó a darme cada vez más fuerte.
Aaaah, mmmm, como me estaba dejando el culito, aquella follada.
    Aquello parecían las últimas estocadas. Joder, como me tenían aquellos 2 hijos de puta, y yo sin dejar de soltar semen, más que goteo, ya casi parecía un grifo chorreando. y de mi culito, notaba como con aquella follada, me iba escurriendo el semen del mesonero, que antes me había follado, y dejado en el fondo de mi culo, su lechita.
   Joder ya me corría yo de placer, y aquel toro, aún no había soltado su leche.
   Empezó a correrse el vagabundo, y de aquel ciruelo empezaba a salir a grandes borbotones su espesa leche.
   El semen del vagabundo terminó en lo más profundo de mis entrañas. Había quedado extasiado, y sin fuerzas.

Joder, ya no me quedaban fuerzas para más, estaba espatarrado en la cama, completamente en pelotas, y sudando como un cerdo. Que follada me largaron aquellos 2 hijos de puta, el dueño del mesón, y el vagabundo que invitó el mesonero. Me habían dejado el culo bien abierto, y repletito de leche.


  Poco a poco me fui incorporando, y con la misma, empecé a vestirme, tenía que irme, sino no sabía cómo me levantaría al día siguiente. Aunque no creo que aquellos 2, tuvieran fuerzas para otra nueva sesión de sexo, así que mejor vestirse, e irme para mi casita. eso sí, bien follado, y repletito de leche.


   El dueño del mesón se puso el pantalón, y una camisa, para bajar conmigo, y abrirme la puerta del negocio, para poder marcharme. Mientras bajaba, iba manoseando mi culo, y cuando nos despedimos en la puerta, me dio unas palmaditas en el culo, hasta otro día, putito, tienes un culito muy rico. No tardes en dejarte volver a ver.

   Cuando salí, miré la hora que era; marcaban las 2:35 de la madrugada.   y con la misma, me marché andando para mi casa, iba bien follado, y llenito de leche de 2 machitos. Iba andando, y notaba como se iba escurriendo la leche que terminaban de dejarme en mi vicioso culito. Dios, el culito, parecía que iba boqueando, y todavía iba calentito, parecía que quería más guerra. Yo estaba cansado, pero mi culito, tenía hambre de más polla. Si en el camino a casa, me encuentro otra pirola, como la de aquel vagabundo, estaba seguro, que me dejaría follar de nuevo.


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