Friday, October 5, 2018

Me pongo a talonear en el Valle



Por Olga

Después de mis dos aventuras anteriores me dieron una confianza y más seguridad en mí. Por lo que quería más, así que indagué un poco acerca de locaciones en mi ciudad que es en el Valle de Texas, donde pudiera yo ir a darle rienda suelta a ml apetito sexual que ya había adquirido.
Así que un día me dispuse a depilarme y arreglarme lo más putita que pudiera verme. Compré un vestido cortito con los laterales abiertos dejando ver mi piel desnuda ya que tenían solamente unas tiritas a los lados y como no uso nada se nota mi desnudez. Me puse unas zapatillas altas todo en color rojo, mi peluca era rubia y un maquillaje un poco exagerado para que no quedara dudas al respecto de lo que quería y así fui a la cita con mi fantasía el lugar elegido para dar este paso fue un hotelito que se encuentra en pleno centro del pueblo eran como las nueve de la mañana cuando llegué ahí estacioné mi auto y tarde en salir de el por los nervios que sentía porque la verdad no sabía lo que me esperaba me armé de valor que me daba la excitación que sentía y por fin salí del auto y empecé a caminar sobre la acera ya que sólo así me expondría a que me vieran los posibles candidatos que pasaban en sus autos y así fue en lo que sin darme cuenta llegué a la esquina de la cuadra y me sorprendí al ver sentados en una de las bancas de la acera a dos tipos.
Se veían un poco rudos lo cual me intimidaron un poco de pronto se para uno de ellos y camina hacia mi diciendo, eres nuevo por aquí verdad porque nunca te había yo visto. Si le respondí el prendió un cigarro y me dijo que si queriia putear por la zona tenia que hablar con él, dirigiéndose al que estaba sentado o conmigo, lo miré a los ojos y sentí que él era el indicado, para esto ya me temblaban las piernas y estaba ruborizada y hasta mojada de lo que ya no sabía que sentía miedo excitación o todo combinado le respondí pues  contigo  qué debo hacer, no había yo terminado de decirle cuando me tomó de la mano y me condujo hacia una entrada donde había una escalera que posteriormente me di cuenta que esa era la entrada a unos cuartos.
Le pregunté a donde vamos y, ya subiendo me dijo que iría a ver que sabía hacer y más temblorosa me puse llegamos a la planta alta y sólo era como una sala de estar con muchas puertas alrededor y un pasillo que conducían a más cuartos supongo me condujo a uno de ellos abrió la puerta y la cerró. Soltó mi mano y se quedó parado frente a  mi pensaba que el tomaría la iniciativa pero se quedó ahí parado así que inicié tocando su paquete que sentía flácido así que desabroche su cinturón  y abrí sus pantalones y bajo junto con ellos hasta quedar de rodillas y bajo sus calzones dejando ver su paquete por cierto buen paquete ya que estaba flácido y se veía muy bien empecé acariciar su pene sus bolas con mis manos pero aquello no reaccionaba así que empecé a pasar mi lengua sobre lo largo de su pene hasta llegar a sus bolas y noté que empezó a crecer su hermosa verga. Le coloqué un condón y me metí a la mi boca su pene.
El seguía ahí parado, no me tocaba así que yo sola me lo metía y sacaba de mi boca en eso lo empecé a dirigirse hacia la cama y pegado a ella me empecé a quitarme mi vestido sin dejarle de mamarle como no traía yo nada debajo quede desnuda ante él fue cuando con ligero empujón le indicaba que se tirara a la cama ya ahí lo empecé a desnudar hasta dejarlo igual que yo y el seguía sin decir ni hacer nada fue cuando yo solita me subí sobre él y me ensarté su cosa yo solita fue entrando poco a poco ya que en ese momento yo controlaba la acción ya que por fin me la comí por completo empecé a moverme un poco para seguir ensanchando mi ano y empecé a sacarlo y meterlo suavemente y fui subiendo la velocidad hasta que ya estaba yo muy pero muy caliente y empecé a darme centones más rápidos y no aguanté y mirándolo a los ojos ya que estaba ensartada frente a él se me salió decirle así papi te gusta más rápido fue entonces donde me agarró de la cintura y volteándome quedando encima y frente a mí y agarrándome las piernas y abriéndome lo más que pudo empezó a entrar y salir de mi  me sentía en el cielo yo ya no aguantaba más y empecé a gemir como perra en celo ya que estaba a punto de venirme lo cual paso el al verme sacó su pene de mi culito y quitándose el condón siguió masturbándose hasta terminar sobre mi pecho sintiendo caer ese líquido blanquecino y tibio sobre mí, fue muy excitante para mí quedé muy relajada levantándose él y vistiéndose mirándome me dijo bueno ya eres mi puta perra ahora te bañas te arreglas y bajas que tienes que trabajar.  Nunca pensé oír esas palabras ni que me fuera a gustar oírlas me sentí toda una prosti a lo cual le respondí si papi ahorita bajo 
Terminando de bañar y arreglarme fui a verlo a la esquina estando frente a él me jaló hacia él. Me dio un beso, me volteó me dio una nalgadita mientras me decía a trabajar perra, si papi lo que tú digas respondí y empecé a caminar sola en esa acera así me había dicho. Pasaron como unos 25 minutos y se detuvo una camioneta con un señor como de 60 años pienso yo de pronto me sorprende con una pregunta hombre o mujer, pensé acaso no es obvio le respondí hombre pero te divertirás mucho y me acerqué a su ventana y dejé que tocara mis nalgas para ti si te gustan le dije se estacionó más adelante y bajando de la camioneta se dirigió hacia mí. Sígueme es por aquí y subimos y entramos al cuarto y empecé a quitarle sus ropas lo senté en la cama y empecé a pasarle mi legua por todo su pene hasta verlo crecer un poco y aproveché para ponerle un condón y empecé a mamar su pene despacio y después más rápido y apretando con mi mano mientras lo chupaba se empezó a venir fue tan rápido que dijo tenía mucho tiempo que no se la mamaban, no te preocupes le dije, por aquí voy andar nos veremos después si gustas.
Subió sus pantalones y preguntó cuánto le dije son $80, eso me había dicho cobrara mi ahora padrote, quien me dijo al verme con mi macho, tan rápido, mi cliente se sube a su camioneta, y le digo a mi jefe que sólo fue una mamada papi pero aquí está el dinero. Toma la lana y me dice a trabajar y le seguí a la talonada.



Esta vez no tardé mucho se detuvo un auto con un tipo joven como de unos 28, debo decir que me gustó mucho estaba ponchadito o sea buen cuerpo me acerqué a su ventana y traía su pene afuera de sus ropas bien parada, chula se le veía, te comes esto dijo, si papi toda; conteste te cuesta $80 y me contesta no cómetela gratis nena, le digo no puedo está mi marido en la esquina, le contesté; me puede golpear si no te cobro corazón. No aguanté el deseo y metí mi mano y le di unas jaladas a su pene el cual sentí duro y muy tibio le hervía la sangre.  He deber tardado  mucho tiempo porque vi que empezaba mi padrote  a caminar hacia nosotros y le dije que hay viene entonces me dice que sólo tiene 60 por el nervio de que se acercaba y, porque me gustaba mucho, le dije está bien vamos, bajó del auto y empezamos  a caminar hacia el cuarto, subimos entramos y lo empecé a desvestirlo rápidamente, estaba por explotar por los nervios y la excitación del momento le puse su condón y el me bajó hacia su pene y me lo introdujo  en mi boca.
Agarró mi cabeza con fuerza e hizo que me la tragara toda era la primera vez que me tragaba una así tan grande así estuvo por un largo tiempo atragantándome con su pene hasta que me levantó y me tumbó en la cama, me puso en de rodillas quedando mi trasero frente a él solo levantó mi vestido  y yo rápidamente destape mi ano y empecé a sentirlo dentro de mi como me penetraba esa cosa tan rica salía y entraba de mi con embestidas duras que me hacían sentir una perra en celo. Me gustaba tanto que empecé a gemir de placer y le gritaba así duro duro duro papi la quiero toda dentro de mi así estuvo entrando y saliendo de mi por muchos minutos.
Déjenme decirles que tuve dos hermosos orgasmos antes que el terminará, por fin sentí que iba a terminar le pedí que terminara en mis nalgas. Papi sacándolo y quitando el condón terminó en mis nalgas quería sentir su semen en mi quería, que fuera más personal. Al terminar se vistió, me dio mi dinero y se fue yo duré un tiempo en incorporarme ya que me dejó casada de la cogida que me dio, me metí a bañarme, salí, acomodé el dinero en mi bolsa y apenas abría la puerta y estaba por entrar mi padrote, qué pasa por que no bajas, hay papi es que la verdad estoy bien cansada este me dejo muy lastimada y en efecto sentía mi ano hinchado no estaba acostumbrada a tanto sexo aunque por dentro me sentía feliz realizada. Tome el dinero más $20 de mi bolsa y se lo di a mi padrote; no quería que se molestara, no sabía que reacción tendría sobre la falta del dinero y dijo uno más es que no dejo que terminara la frase y me agarro de la cintura y me acercó hacia él dándome un beso y me repitió uno más perra está bien papi lo que tú quieras ya voy para abajo la verdad me gustaba sentirme esclava de ese tipo ya abajo empecé a caminar otra vez por la acera casi llegaba a la otra esquina cuando me hace señas que fuera hacia él y fui a su encuentro que pasó papi te quiere coger mi amigo así que sube te está esperando pero papi pensé que sólo era para ti, bueno voy a subir contigo ahora vamos los dos pero papi nunca he estado con dos hombres y ya estoy un poco lastimada, me agarró de la mano y me condujo al cuarto, yo temblaba pensando qué me iban a hacer, esto no estaba en mis planes ni en mis locas fantasías.
Seguimos subiendo las escaleras y mi corazón se aceleraba más pero, sentía que me salían unas gotas, no podía yo creerlo estoy excitada pensaba llegamos al cuarto y al entrar efectivamente estaba su amigo acostado en la cama. Se sentaron los dos en ella y me dijeron desnúdate con todo mi cuerpo temblando, empecé a quitarme mi vestido quedando desnuda ante ellos y me dicen desnuda dijimos, me estaba por quitarme mis zapatillas y me dicen eso no y empecé a quitarme la cinta con la cual escondía mi pene el cual quedó a la vista; así papi, mi pene estaba encogido a tal grado que ni se notaba. Así nena, me decían. Los dos se empezaron a desnudar y fue cuando le vi una cosa enorme al amigo de mi papi, no les miento tenía yo creo entre 8 o 9 pulgadas me agarraron de las manos y me sentaron en medio de ellos. A mí me empezó a subir un rubor en todo mi cuerpo que sentía caliente mi piel.
Agarré sus penes con cada una mis manos y empecé a jalárselas a los dos, ya estaban listos ambos así que les puse sus condones y pusieron a mamar. Me tenían de un lado a otro, de pronto se para mí papi y me levanta y me indica que me siente en la verga de su amigo, todavía le dije en voz baja papi me va a romper el culo y me agarró de los brazos, me acomodé hasta sentir el pene en mi trasero y empezó a entrar dentro de mí, poco a poco les dije sentí mucho dolor al irme penetrando y a la vez me moría de placer empecé a gemir de dolor dejando escapar unas lágrimas apenas iba a la mitad yo creo, cuando de pronto me dejé caer dando un grito de dolor combinado de placer ya estaba sentada sobre él y mirando a los ojos a mi padrote le dije así papi eso quieres con mis ojos vidriosos de lágrimas empecé a subir y bajar sin dejar de decir así papi así papi soy tu puta perra y callándome con su pene que metió en mi boca ya me deje llevar y me entregué por completo a esos dos hombres sin ninguna resistencia de mi parte fue una entrega total me sentí toda una nena así me tuvieron por mucho tiempo.
 A mí no dejaba de salirme gotas y gotas de semen pero sin eyacular ya no sentía dolor sino puro placer ya que me empecé a subir bajar más rápido cada vez le empecé nuevamente a gritar así papi así papi dime soy tu puta me estoy portando mal esta cogiéndome tu amigo papi y me gusta mucho la tiene riquísima soy una puta después de unos gemidos les grité ya voy a venirme papi y empecé a salirme todo mi semen restante ya no tenía más y sentía que seguía saliendo pero era la pura sensación por fin su amigo fue el primero en terminar y después el yo no me pare hasta que se fue poniendo flácido y solo se fue saliendo. Me paré y me acosté en la cama boca abajo y se recostó su amigo junto de mi diciéndome debiste haber sido mi perra, yo estaba agotada no quería ya saber nada se paró él, se vistió y se fue. Se acercó a mi entonces mi papi, se recostó junto a mí y yo solamente le dije porque papi, y me respondió es para estar seguro que me obedecerás siempre ahora sé que si nena, le conteste siempre haré, lo que me pidas por eso te elegí a ti aunque sé que tienes más perras por ahí, bueno, ya pasó al menos lo disfrutaste nena la verdad?, si me gustó mucho papi, no cabe duda eres muy puta nena, si papito pero soy tu puta de nadie más bueno descansa un rato y te arreglas que tienes que bajar por uno más, está bien papi sólo déjame descansar un par de horas y bajo, ok te espero abajo después de eso me quedé dormida no sé cuánto tiempo.
Al despertar me metí a bañarme y me arreglé, bajee y fui a verlo a su esquina, lista nena, si papi lista, bueno a talonear anda y empecé a caminar otra vez; al cabo de varios minutos se paró otro auto está vez otro señor medio ranchero con sombrero y toda la cosa, me acerqué y le dije te puedo ayudar, al oírme sólo arrancó y se fue era obvio que esperaba que fuera mujer y seguí caminando pasaban y pasaban autos y nadie paraba me fui a parar a la entrada del hotelito y en eso se paró otro posible cliente, al cual me acerqué y me dijo cuanto para estar segura le dije te puedo tocar si adelante metí mi mano y le agarré el paquete y le dije $80 y preguntó y eso es que casi nadie dice eso pensé que eras chota, bueno al grano tengo lugar, bajó de su carro y lo conduje al cuarto, el empezó a tocarme mis nalgas, subiéndome el vestido se bajó sus pantalones y el sólo empezó a jalársela para parársela, le puse su condón, me puse sobre la cama en cuatro y empezó a lo suyo, está vez no sentí nada de nada solamente sentía el embate de él sobre mí, hasta que terminó se vistió, me dio mi dinero y se fue.
Me sentí un poco mal ya que yo no puse nada de mi parte actúe como vil prosti, todo debido tal vez a la cogida anterior que me dejó muy cansada es todo. Me di un baño ligero y me di una arreglada y baje llegué ante mi papi le di el dinero y le dije ya estoy muy cansada y la verdad muy cogida, está bien agarró y me dio cien dólares, esto para ti nena y recuerda que cada vez que vengas tienes que trabajar más duro, si papi te lo prometo que voy a darle duro adiós amor y así, quedamos me subí al auto y me quedé un momento pensando y asimilando lo ocurrido siempre querré más y más pensaba y con eso me quedé después les contaré lo que siguió después.




EL TREN





Soy un tipo común, normal, como la mayoría de los mortales, tengo una familia armada, esposa e hijos, trabajador, trato de ser buen padre, buen marido.
Me considero un tipo bien parecido, pero no soy un sex simbol, ya pasé los cuarenta y cinco, de tez morena, delgado de un poco más de un metro ochenta pero con una barriguita incipiente que ya empieza a molestarme, algunas canas ya se asoman en mi cabellera, acostumbro a usar barba rala de un par de días y me gusta vestir cómodo y elegante al mismo tiempo.
No soy un Don Juan, siempre fui fiel a mi mujer, la amo con locura, ella es muy buena y complaciente conmigo, seré honesto y diré que antes de conocerla tampoco estuve con muchas mujeres, no soy de los que le gusta pagar a prostitutas o ir a escondidas a bares nocturnos, si una mujer va a ir conmigo a la cama deberá ser por atracción mutua, por habérmela ganado.
Tampoco tengo una fortuna, vivo bien, soy ingeniero agrónomo, aconsejo y superviso siembras de alto rendimiento, esto implica estar viajando mucho tiempo y en mi país sobran las superficies sembradas y siempre todo queda lejos, así la rutina me lleva a ausentarme algunas semanas de mi domicilio.

Luego e hacer la introducción y antes de seguir adelante, les aclaro que lo que me sucedió fue solo por el destino, tan solo por estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, esas cosas insólitas que parecen sacadas de películas y uno no cree vivirlas en carne propia, esas que se dan solo una vez en la vida.
Mi coche había tenido una avería insalvable, con quince días mínimos en mantenimiento, así que elegí desplazarme en tren, me preparé bien porque serían muchos kilómetros, muchas horas, con viento a favor una doce.
El vagón era confortable, amplio con asientos montados frente a frente y espalda con espalda, a ambos lados, con un pasillo central.
Así comencé mi camino, al principio escuchando música con mis auriculares, observando a la gente que subía y bajaba en cada parada que iba haciendo o simplemente mirando el paisaje monótono y repetitivo de verdes praderas sinfín.

En una de las tantas paradas programadas subió una joven muy bonita, de rico perfume, apenas cruzamos una mirada y le sonreí cortésmente, se sentó al frente mío, en la misma fila de asientos, solo que al otro lado del pasillo.
Al ponernos nuevamente en marcha me percaté que solo estábamos nosotros dos en ese vagón, pero nada me hacía suponer que algo pasaría entre nosotros.
El sol caía por el horizonte dando de pleno en el rostro de la rubia que había subido hacía algunos minutos, la observaba discretamente hasta que su cabeza se apoyó contra el vidrio, evidentemente se había dormido.

Entonces, solo por ser hombre, aproveché la situación para observarla detalladamente, no tenía muchas cosas importantes para hacer. Tenía naricita respingada, pómulos salientes y gruesas cejas que le daban un toque particular a su rostro, de labios carnosos y tez tirando a morena, su cabello lacio estaba bien acomodado con raya a un costado.
Una remera ajustada negra se pegaba a su torso, dejando notar unos pechos de normal tamaño, el aire acondicionado hacía saltar sus pezones duros y marcados. Abajo tenía una pollera en un tono rojo apagado, un tanto ajustada y larga hasta las rodillas, solo que al estar sentada se había subido lo suficiente para dejarme ver unos generosos muslos, tenía un cuerpo muy armónico, eso lo había notado apenas la vi subir, con un trasero bastante generoso, de excesivas caderas, al menos para mi gusto, y por cierto, era mucho más joven que yo.

Miré por mi ventana, la noche había llegado y el cielo ya estaba pintado con estrellas, la luna llena se levantaba inmensa por el costado, saqué mis lentes de aumento y comencé a leer el periódico que había comprado en la mañana y aún no había tocado, solo sentía el constante ‘ta-tan’ de las ruedas sobre los durmientes y el mecerse el vagón levemente a lo largo del camino.
Todo en calma, de repente el estridente sonido del celular de mi casual acompañante la sacudió de su letargo, incluso a mí me sorprendió, atendió y sin proponérmelo, escuché su diálogo, las palabras ‘mi amor’, ‘corazón’, ‘querido’ salían de su boca por lo que supuse que hablaba con su marido, o novio, o amante, vaya a saber.
Empezó a reír discretamente, solo decía ‘no… no… ja!ja!ja!’ me intrigó la forma de la conversación y la insistencia que parecía tener la voz al otro lado, me incomodó cuando ella comenzó a mirarme, y más cuando la sentí describirme, siempre sin dejar de tener esa sonrisa nerviosa, a esa altura de los hechos levantaba la vista por encima del periódico y la miraba como intentando saber de qué se trataba el juego, pronto lo entendería…

Sin dejar de hablar, con el celular pegado a su oído, clavó la mirada hacia donde yo estaba, a todo esto ya había dejado de prestar atención a la lectura hacía rato y solo le respondía con mis ojos a los ojos perversos de la rubia, a su vez ella seguía con sus risas y respuestas negativas, al otro lado parecía estar dándole indicaciones, entonces llevó su mano libre a sus pechos y comenzó a acariciarlos sutilmente, evidentemente estaba provocándome, la escuché decir

Si mi amor, ya tengo toda su atención…

Para luego apuntar sus piernas hacia donde yo estaba, apoyando una de ellas en el asiento, de manera de quedar bien abierta, al punto de tener un primer plano de su argolla tapada por una sensual tanga violeta, a esa altura había dejado el diario a un lado y era un espectador de lujo, la joven siguió recibiendo órdenes, dejando el celular por un instante se sacó la remera para liberar sus pechos apenas cubiertos por el sostén, sentía ya mi verga dura por lo loco y curioso de la situación, me resistía a avanzar pero mi instinto animal podía más, entonces ella bajo el sostén por debajo de sus pechos, dejándolos a mi vista, redondos y perfectos, de grandes y rosadas aureolas, de pezones excesivamente puntiagudos, aún no salía de mi asombro. La extraña joven entonces cambio de lado en el vagón, sentándose frente a frente conmigo, abriendo las piernas y corriendo a un lado su tanga expuso su hermosa concha y comenzó a masturbarse, al tiempo que seguía hablando:

Ves? Ves porqué me casé contigo? eres un maldito perverso, te amo mi amor…

Siguió masturbándose hasta que mirándome fijamente a los ojos preguntó:

Cómo? Queres que le chupe la verga al señor? pero si ni lo conozco…

Decidí que era hora de actuar, basta de vueltas, me incorporé olvidándome de todas mis convicciones moralistas, me tomé del pasamanos, me acerqué a ella bajándome los pantalones y calzoncillos hasta las rodillas, dejando mi miembro duro a centímetros de su cara, la rubia sin inmutarse lo tomo pelando bien mi cabeza, llevando la mano bien atrás, contra mis testículos y al tiempo que los masajeaba decía:

Si mi amor… es hermosa, grandota, y tiene una cabezota y apetecible…
…… (respuesta que no puedo escuchar)
Cómo sos…. sí… es más grandota que la tuya!

Dicho esto, comenzó a lamerla lentamente como si fuera un helado, disfrutándola, saboreándola, por completo, solo la dejaba hacer a su voluntad, cada tanto seguía la conversación:

No sabes que hermosa verga me estoy chupando, no me diga que te da celitos.?

Para luego volver a lamerla. Me considero lo suficientemente inteligente para darme cuenta de que las sucias palabras que salían de su boca haciendo comparaciones, solo buscaban excitar a quien la estaba escuchando al otro lado del celular y alimentar mi propio ego, y asumo que me gustaba que lo hiciera.
Seguía en ese juego, ella se aseguraba que desde mi punto de vista elevado pudiera ver con claridad como la base de mi cabeza se apoyaba en su lengua, introduciéndola con suma delicadeza hasta perderla de vista en el interior de su boca, siempre con el celular pegado a su oído, más abajo veía sus pechos y sus pezones duros a los cuales empezaba a acariciar suavemente.

No me importaron cuáles eran sus futuras intenciones, solo decidí tomar la iniciativa del juego, metiendo las manos bajo su pollera y con limitada resistencia de su parte le saqué la pequeña tanga violeta que tenía, al tiempo que le advertía:

Perra sucia, decidle a tu marido que te van a coger…
Mi amor! Mi amor! mira que me van a coger….

No le di tiempo a nada, solo le levanté las piernas arrinconándola en una incómoda posición y se la metí toda hasta el fondo, por completo, noté deslizarme en su interior, mojado por exceso, ella se contrajo instintivamente, cerrando los ojos y aspirando por sus labios dejando sentir un ‘sssssssssss’ provocado por el aire ingresando a su cuerpo
La muy puta gozaba con cada embate, hablaba con su esposo y sus palabras me enloquecían:

Mi amor…mmmm…me está co…mmmm…cogiendo toda.mmmm…no sabés…mmmm…que pedazo de…mmmm…de verga que…mmmm…que tiene!

La verdad es que me calentaban más sus palabras que lo que hacía, seguía hablándonos a ambos al mismo tiempo

Mmmm…si! si! Cógeme toda…mmmm…dale! dale!
Quién te coge mejor? tu esposo o yo?
Vos!  vos! Mmmm…me coges hermoso…mmmm…me gusta tu…mmmm…tu pija…

Yo sentía que si la seguía escuchando me acabaría pronto, sus palabras taladraban mis oídos, la cambié de posición haciéndola arrodillar en el asiento e inclinando su cuerpo hacia adelante, sobre el respaldo, levanté su pollera hasta la cintura y me paré tras ella, me encanta esta posición, sus anchas caderas se veían más anchas aun y las curvas de su trasero llenaban mis ojos, se la enterraba con fuerza y le decía en voz alta para que el caballero al otro lado de la línea también escuchara:

Toma puta, toma, toma!

Ella no largaba su celular y en esta pose llegaba tan profundo que ya no coordinaba las palabras, apenas gemía acompañando los embates.
Mis ojos se centraron en su anillo marrón, tenía muestras evidentes de haberlo usado, fui por todo, sin que se dé cuenta mientras la seguía cogiendo dejé caer saliva sobre él, la sostuve con una mano, saqué la verga y se la apoyé en el otro agujero, su reacción fue inmediata

Pará! pará! qué haces? por ahí no! por ahí te digo que no! la cola se la doy solo a mi marido!!! pará!

Como un toro cegado embestí sin escuchar sus palabras, poco a poco mi carne se abría paso en la suya, ella al ver que yo estaba decidido habló entonces a su marido:

Mi amor! mi amor! ayyyy! Me la está metiendo… ayyy! en el culo!!!
…… (respuesta que no puedo escuchar)
No puedo! ayyy! ayyy! ya está… ya está…

Pareció resignarse, en realidad tampoco había puesto una férrea resistencia, ya estaba domada y mansita, con mi verga en su culo, le di un empujón tan fuerte que el celular rodó por el piso quedando fuera de su alcance.
Le di con ritmo sintiendo como su anillo apretaba mi pija, estaba tremendamente excitado, ella gritaba como nunca, tal vez porque le gustaba demasiado, tal vez para que el otro la escuchara:

Si! si! rómpeme el culo! dale! dale! No pares, dale! rompérmelo todo!

Le di hasta cansarme, se la saqué, tomé su celular y pregunté:

Hola, hay alguien ahí?
Hola! Hijo de puta… soy el marido de la mujer que te estás cogiendo… te gusta no? te pido que no la dejes con ganas…

Seguía hablando pero devolviéndoselo a la rubia le dije

Toma, decidle que voy a llenar la concha de leche…

Mientras ella tomaba el celular y le comunicaba mis palabras a su marido, yo volvía a su vagina y se la enterraba nuevamente, ya no aguantaba más, a la vista de su hermoso culo se sumaba el primer plano de su esfínter todo abierto e inflamado por el trabajo que le había dado, sentí acabarme como nunca, sin dudas uno de los mejores orgasmos de mi vida, me pareció acabar litros y litros de esperma en su húmeda cueva, no pude más…

Habíamos terminado, estaba transpirado y desalineado, ella se despedía de su esposo mandándole miles de besos, lentamente recobraba su postura, guardando su pechos y sacudiendo sus cabellos, noté su concha chorreando mi semen así que gentilmente le ofrecí mi pañuelo, ella lo aceptó con una sonrisa y a cambio guardó algo en el bolsillo de mi pantalón, no pudimos hablar mucho porque el tren comenzaba a detenerse y me dijo:

Bueno… llegó la hora de despedirnos… fue un gusto, nunca olvidaré este momento…

Tartamudee sin poder decir palabra, no sabía dónde estaba ni cuánto tiempo había pasado, ni su nombre pude preguntarle, solo la observé como tomaba su bolso de mano y sacudiendo sus caderas se fue caminando por el pasillo hasta perderse de vista, la busqué en el andén mirando por la ventana, en la poca luz de la noche la vi abrazarse con amor con el hombre que la esperaba, con el que había estado hablando unos minutos antes, metí la mano en mi bolsillo, que hermosa sorpresa! saqué su bombacha violeta, con sus olores impregnados, la apoyé contra el vidrio con la esperanza que en algún momento me mirara solo para saludarla, pero no lo hizo, ahí me quede parado, solo mirando cómo se iban abrazados saliendo del andén mientras el tren se ponía en movimiento lentamente…



Si eres mayor de edad me gustaría saber tu opinión sobre este relato, escribirme con título ‘EL TREN’ a  dulces.placeres@live.com



NO a la pedofilia
NO al amor filial
SOLO MAYORES DE EDAD


Bailando agarrada del tubo




Por Carolina

Necesitaba refrescar mi garganta. Camino hacia el jacuzzi, abro las llaves para que comenzara a llenarse del agua estimulante. Después tomo la tableta de mando y cambio el ritmo de las canciones... Algo más sensual.
Se sentó en el sillón y me ordenó que le bailara en el tubo... Lo odio, pero me excitó tanto la idea que no pude negarme. Bailar en un tubo era una fantasía y después de ver esa novela donde la niñera es putibailarina de noche... Jajajaja se me hizo un deseo.
 El caso es que le pedí que esperara sólo un poco... Retoque mis labios. Y me puse mi tanguita. Mi bralet y la blusa... Y entonces fui hacia él. Le robé un beso ardiente y comencé, a disfrutar la música. Balanceaba mis caderas con el tubo atrás de mi... Lo rodee tomándolo con una mano y entrecruzando las piernas. Después hacia el otro lado... No le quité la mirada ni por un segundo... Me quité la blusa y se la aventeé. Uff. Me mojé al sentirme descubierta. Comencé con lo cachondo... Cogí ritmo con la música y tome el tubo como apoyo me deslice hacia abajo mostrándole las nalgas. Después lo hice de frente. Abriendo las piernas. Invitándolo hacia mi vagina.


Me bajee los tirantes del bralet y le insinuaba los pechos. Subí y giré... Me alcé el cabello y con las manos arriba me deslicé apoyada del tubo entre las nalgas. Moviéndome en S y con cuidado quedando de rodillas. Pasee mi mano en medio de mis piernas y la olfatee... Mmmm su lechita... Chupe mis dedos y los pase sobre el bralet que ya me estorbaba. Y así de rodillas me lo quite... Uy que rico. Me encanta tocarme los pezones y sentir la redondez de mis pechos. Los tocaba mientras subía y bajaba la cadera... Como si me estuviera metiendo una verga.... Mmmm! El camino hacia mí... Se inclinó y me ayudó a levantarme con un beso apasionado. Me apoyó contra el tubo. Lo rodee con una pierna y con los brazos y metió sus dedos en mi vagina y le dio vueltas y dijo: el jacuzzi está listo, y esta conchita se tiene que bañar.
Había mucha espuma y el agua estaba hirviendo! Ahh! Deliciosa... Comenzó a acariciarme los pies. Yo estaba del otro lado y me pidió que me acercara... Lo hice y bajó mi mano a su pene para que lo acariciara y me dijo que junior todavía estaba muy contento. Pero que quería que lo consintiera un poco así que jalo de mi cintura y me sentó sobre él. Quedamos de frente. Ensartados y nos perdimos en un largo y delicado beso. Con miles de caricias y besos y apapachos. Nos quedamos viendo un ratito. Sin decir nada sabía que esa mirada era para cambiar el ritmo...

 Entonces tomó un jabón y lo paso por mi espalda. Por en medio de mis nalgas hasta llegar a mi ano. Lo comenzó a frotar despacio para dilatarlo. Metió un dedo y yo mmmmm! Lo recibí con mucho gusto... Besaba mi cuello y detrás de las orejas... Ahhh que rico!... Después tomó un paquetito... Salió un momento. Se puso el preservativo y entro de nuevo en el agua. Sabía lo que significaba. Así que siguió con mi ano... Rondándolo y me volteo... Me centro y me penetro muy despacito... Me gustaba y me dolía... Entonces me mordió la espalda y me daba palmadas en las piernas y estrujaba los pezones todo casi al mismo tiempo para distraerme y relajarme. Por fin entro todo y comenzó a moverme despacio. Metió sus dedos en mi vagina y acarició mi clítoris y me estaba gustando tanto... Nos paramos y me recargó en la orilla tomó el lubricante y me puso en el ano y empezó a darme de verdad. A cogerme duro... Lo metía todo y lo sacaba todo y volvía a entrar con facilidad. No sé qué hizo que mi ano respondía a él y yo sentía muchísimo placer... En eso me agarró de las tetas y los pezones y tiraba hacia abajo y movía su cadera. Sus bolas rebotaban en mi vagina... Comencé a apretar las nalgas para que no lo sacara todo... Me jaló del cabello y me dijo... Qué puta y qué buena estas. Sigues siendo mía. Me encanta tu culo mi amor... Estas riquísima. Muéveme las nalgas nena. Y comencé a moverme... Ah sí... Mi amor dale... Ah! Dame una nalgada. Le pedí... Mmmm que rico... Dame otra.... Sigue... Ah si mi amor. Sigue... ... Dame la leche... Quiero tu lechita calientita en mi boca.... Y me dijo voltéate a las 3 ... 1... Saco su pene... 2... se quitó el condón... 3 me voltee y me lleno de leche la cara y las tetas.... Mmmm la embarré por todo mi pecho y mis pezones. Me acerque a él y se la mame hasta sacarle la última gota... Se la chupe al final.... Entramos en la regadera... Una ducha rápida y nos fuimos a la cama. Me acurruqué en su pecho y el acariciaba mi cabeza y mi cabello. Y nos quedamos dormidos.

El Oso Negro


  


Empezaremos unos veinte o veinticinco años atrás, mis padres me enviaban a una escuela pública de mediana reputación, éramos unos cuarenta alumnos, mitad varones, mitad mujeres.
En especial recuerdo a Graciela, o Grace como todos la llamábamos, ella era una niña de cabellos platinados, venía peinada con la raya al medio y el pelo tirante con dos colitas levantadas que naturalmente se enrulaban en grandes bucles, su piel era blanca como la leche y tenía unos enormes ojos azules, siempre asistía impecablemente vestida con su uniforme blanco y sus zapatos charolados que uno podía usar de espejo, tenía un amor platónico con ella, una amor inocente de niñez, y fue mi primer y gran amor, aunque ella nunca lo supo.
Pero Graciela era una niña cruel y tenía una saña particular conmigo, ella me odiaba por la sola razón de mi piel, por ser negro. Me despreciaba, me maltrataba y siempre me hacía centro de sus burlas, tenía un carácter dominante al punto de influir sobre los demás chicos, y sus burlas personales hacia mí se transformaban en las burlas del grupo.
Nunca había entendido porque tanta crueldad, tanto odio, si yo hubiera hecho cualquier cosa por ella, recuerdo que jamás me llamó por mi nombre, ella solamente me decía ‘negro’ en forma despectiva, a pesar de que varias veces fue reprendida por este tema, comprendí que Grace nunca cambiaría.
Al terminar mis estudios primarios y con la inocencia de mi niñez, Grace dejaría un sabor agridulce en mi boca, ninguna chica había despertado en mí tantas sensaciones como ella, pero tampoco nadie me había bastardeado como ella ni me había hecho sentir el dolor del racismo a flor de piel.
El tiempo pasó, en mi adolescencia y en mi despertar sexual descubrí que tenía algo enorme entre las piernas, que estaba muy bien dotado, cosa que me sería de suma importancia en poco tiempo.
En mis estudios secundarios soñaba con ser médico, por lo cual al concluirlos ingresé a la facultad de medicina, pero la vida se me hacía muy cuesta arriba, necesitaba dinero para mantenerme y la carrera que había elegido era muy costosa, mis padres ya no podían sostenerme y tampoco conseguía un trabajo decente, por lo que la pasaba haciendo changas por pocos pesos.
Una noche cambiaría mi vida, salimos con algunos amigos y a la madrugada terminamos en un cabaret para pasar el rato, nos divertirnos y tomamos unas copas. El destino nos llevó a tener sexo con una prostituta, una vieja cincuentona maltratada por la vida que por pocas monedas nos pasó uno a uno y ella reparó en el descomunal tamaño de mi pija, antes de que terminara mi tiempo tomó un papel, una pluma y me pidió un número de teléfono para contactarme.
En ese momento no le di importancia, pero poco después me llamó un tipo ofreciéndome un trabajo de stripper en un bar nocturno para damas, y después de algunas reuniones, discusiones, evaluaciones debuté una noche de crudo invierno.
No fue fácil para mí desnudarme delante de tantas mujeres, pero necesitaba el dinero y poco a poco perdí mi vergüenza y fui escalando en el espectáculo llegando a ser uno de los más cotizados.

Cambié la facultad por el gimnasio, aumenté de peso, trabajé mi cuerpo, llegaron los tatuajes y las depilaciones, nacía ‘El oso negro’, mi nombre en el club de strippers mejoró mi paga y empecé a tener dinero extra con las mujeres que me pagaban por sexo, mujeres, putas mujeres, esposas mal cogidas, que en verdad me prostituían a mí, haciéndome objeto sexual por unos pesos…
Cuando pasé los veinticinco mis ingresos eran un cincuenta por ciento por los show y otro cincuenta por la paga de las mujeres por unas horas de sexo.
Me di cuenta de que la segunda opción podía ser más redituable si la explotaba mejor, dejé de lado el tema de los shows para entrar de lleno en la prostitución masculina, una ‘puta reventada’ sería el término si hubiera sido mujer.
Puse anuncios en los periódicos, puse a disposición mi correo electrónico en el que las mujeres me pedían fotos y hasta un perfil de face, cogí como nadie, podría decir que las mujeres son peores que los hombres, putas, más que putas, mujeres de todo tipo y edades, me acosté con ángeles, me acosté con demonios, les hice las cosas más locas que puedan imaginar, cosas que jamás harían con sus parejas, hice cornudos a incontables hombres, y en muchos casos, sin ellos saberlo, era su propio dinero el que recibía para coger a sus mujeres.
Me tocaron mujeres detestables, sucias, agrias, las que me supusieron un verdadero sacrificio y apretar el estómago, me tocaron mujeres perfectas a las que yo con gusto les hubiera pagado para llevarlas a la cama y aun no entra en mi cabeza como ellas eran las que ponían sus monedas sobre mi…
Como fuera, a los treinta años mi enorme verga era mi única fuente de ingreso y así entre tantas me contactó ‘zorrita caliente’, fue directo al grano, sin rodeos, quería un buen macho que la satisficiera, me pidió unas fotos de mi sexo para comprobar que era cierto lo que vendía, le envíe un par junto a una lata de gaseosas, para que tuviera un punto de referencia, me escribió acerca de su esposo, que viajaba, que la dejaba mucho tiempo sola y que no le daba la atención que ella necesitaba, una historia más común de lo que muchos creen. Acordamos la tarifa y un horario especial en el cual su marido no sea inconveniente y un lugar de encuentro.
 Esa noche fui puntual a la cita, era un edificio, el octavo piso, un entorno lujoso, toque timbre y esperé en la puerta, por primera vez sentí su voz en el portero y luego la chicharra para permitirme el acceso, subí por el ascensor con sigilo para llegar al departamento ochocientos siete. Golpee suavemente y casi de inmediato abrió la puerta, y ahí llegaría mi sorpresa al vernos por primera vez cara a cara...
Era su rostro, esa piel blanca como la leche y esos enormes ojos azules, Grace no había cambiado mucho su rostro de la niñez, como olvidarla si había sido todo para mí, pero ella evidentemente no me había reconocido, si siempre me había despreciado y yo había cambiado, pero lo cierto fue que no me había reconocido…
Cómo te llamas? - pregunté solo para confirmar que era ella
Qué importa… soy tu ‘zorrita caliente’, venía papi, quiero ver si tu verga es tan buena como aparenta en las fotos…
Ok, que prefieres?
Quiero que me hagas mierda, que me rompas toda, que me destroces con esa verga enorme, vamos ‘negro’!
No me hizo falta confirmar su nombre, sus modales, su omnipotencia, su racismo…
Grace contaba cuidadosamente el importe acordado, al tiempo que me comentaba que  ese departamento era una de las propiedades de su esposo, que seguramente andaría por Ámsterdam, que a pesar de estar lejos debía guardar las apariencias en el barrio, el lugar era acogedor, fuimos al dormitorio, alfombrado en rojo furioso, había olor dulzón a sahumerios, una luz tenue alumbraba a un costado, una cama enorme con sábanas blancas, una bandeja con bananas y grandes manzanas verdes decoraban el ambiente, sobre la mesa de luz unos preservativos, lubricantes y un gran vibrador texturado parecían esperar su turno.
Mientras yo me amigaba con la habitación, Grace dejó la larga bata que tenía y se acomodó sobre un mullido colchón, recostada sobre un lado, con la vista clavada en mí dirección, como una gatita mimosa, sus piernas estaban cubiertas con unas medias de red azules que llegaban bien arriba en sus muslos, sujetas con portaligas del mismo color, zapatos negros de finos tacos, guantes mitones haciendo juego, un corsé que ajustaba su tórax comprimiendo su respiración y casi sin poder contener dos grandes senos que evidentemente no eran naturales, de cabello rubio, corto a los hombros y perfectamente engominado, incontables alhajas cubrían su cuerpo, pendientes, collares, pulseras y anillos.
Mi vista recorría su cuerpo y al llegar a sus ojos noté que su mirada estaba perdidamente clavada en mi sexo, por lo que saqué mi remera, luego mi pantalón y por último mi slip, quedándome completamente desnudo ante ella quien abrió sus ojazos para exclamar
 Oh my god!!!! Que pedazo de verga!!!!
Sus manos recorrieron mi pecho, mis bíceps, apretando todo a su paso, dijo nuevamente
Negro! qué bien estas…
Estiró una mano, tomó un condón, lo retiró del envase e intentó calzármelo con un tanto de apuro resbalando un par de veces por el diámetro de mi cabeza, forzó hasta romperlo con sus uñas, maldijo, tomó otra unidad y procedió con más cuidado, al fin lo pasó y lo fue desenrollando a lo largo del tronco hasta el final, aún quedaban varios centímetros por cubrir…
Grace vino sobre mí y empezó a chupármela, luchando por comerse mi cabeza, tomando el largo y venoso cuerpo entre sus manos, parecía poseída, sólo se sentía en la habitación sus profundas mamadas y su respiración jadeante, había cerrado los ojos, su entrecejo se fruncía y yo solo la miraba, miraba como me la chupaba, tan fina, tan delicada, las vueltas de la vida…
Ella la soltó puesto que no podía con mi anguila, empezó a darse golpes en su rostro con ella, la bajó y empezó a golpearse en los pechos con ella, el derecho el izquierdo, los desnudó para pasar mi glande húmedo sobre sus pezones que se erguían amenazantes, la tomé con fuerza de los cabellos y volví a metérsela en la boca, profundo, al fondo, más profundo, apretándola con fuerzas, empezó a atragantarse y largar saliva por la boca, las lágrimas brotaron de sus ojos arrastrando tras ellas el rímel, me sentí diabólicamente poderoso, la forzaba, me gustaba, se la saqué y le grité

Puta… querías pija? querías que te rompa toda? ahí tienes…
Grace apenas si podía con su agitada respiración, con la boca abierta trataba de tomar aire, de recuperarse, y la embestí nuevamente, ella trató de evitarme pero no pudo con mi fuerza, otra vez mi pija adentro de su boca, se la di gloriosamente y luego de un rato le di un segundo respiro, entonces, apenas pudo recuperar el aliento levantó la apuesta
Negro de mierda! sos un maricón! Cógeme! Cógeme negro puto!
 Sus palabras sonaban con la misma estridencia y prepotencia de años atrás, la desparramé sobre el lecho y le arranqué la tanga, levanté sus piernas con violencia y se la enterré en la concha, con la mitad era suficiente, pego un grito violento mezcla de dolor y placer, empecé a cogerla, me sobraba pija para su pequeña concha, Grace empezó a gemir conforme a mis impulsos, cambiamos posturas, apreté sus tetas, mordí sus labios, le di nalgadas, la temperatura subía, nuestros cuerpos estaban transpirados y ella parecía endemoniada, con la fuerza de un huracán, mi enorme verga no era un obstáculo para ella, y seguía con sus insultos, con sus provocaciones, hacíamos el amor, hacíamos la guerra…
Volví a la posición inicial, levantando sus piernas bien atrás, abriéndola toda, sus pechos se movían rítmicamente con cada empujón que le daba, ella pasó su mano bajo su pierna hasta llegar a lo que sobraba de mi verga, me masturbó con esmero, al fin me sentí llegar, todo dentro de su concha, hasta el final…
Me tiré abatido a un constado, respirando agitado, con la vista perdida en el blanco cielorraso, mi miembro empezaba a perder rigidez lentamente, aun cubierto por el preservativo lleno de semen, Grace se sentó sobre la cama y con sumo cuidado lo sacó de mi pene, lo levantó y con una puta sonrisa dejó caer el líquido en su boca, como un remedio bebió hasta la última gota, largó una carcajada con sus dientes aun impregnados en semen, en mi mente se reproducía la imagen de esa niña de colitas platinadas y no podía dejar de comparar con la puta mujer que hoy se había convertido, entonces le pregunté
Te gusta mi leche?
Si negro! Me gusta tu leche, me gusta tu pija, quiero más…
Entonces vino sobre mí para empezar otra vez y otra vez empezó a chuparme la verga, ahora lo hacía en forma provocativa, mordiéndome cada tanto, mezclando dolor con placer, ya conocía el juego, me habían tocado algunas mujeres de este tipo y si bien no era lo que más me gustaba yo siempre estaba a disposición de mi clienta. Levanté con fuerza una de sus piernas para acomodarla en un prefecto sesenta y nueve, empecé a darle fuertes nalgadas, su blanca piel prontamente se enrojeció y se hizo evidente que esto la enloquecía, estiré mi mano, tomé lubricante y unté su trasero que rápidamente se dejaba penetrar por mis dedos, fui por el enorme consolador texturado que descansaba en la mesa de luz, se lo apunté en el culo y empecé a forzar, pocas mujeres tenían el culo tan abierto, y miren que conocía mujeres…
A medida que el juguete abría su esfínter ella perdió la concentración en la mamada, de hecho dejó de hacerlo, la sentí aprisionar con fuerza mi pija al punto de ahorcarla y exclamó entre gemidos de dolor y placer

Mmmmm…. negro hijo de puta! Negro puto de mierda…
Esas palabras me llevaban a mi infancia y revivía el desprecio de esos días, me incorporé tras ella, me calcé un nuevo condón y se la enterré toda en la concha, Grace bramaba como poseída, la tenía en cuatro patas, metiéndosela tan profundo que la hacía estremecer, encorvándose y retorciéndose, en su culo todo abierto estaba aún metido el juguete y con mi dedo pulgar se lo apretaba cada vez más adentro, las patas de la cama chirriaban en el piso pidiendo clemencia, azoté sus nalgas con más violencia, ella gritaba, fue todo muy rápido y muy irresistible, saqué con premura mi sexo del suyo y arrancando el preservativo fui sobre su rostro, la tomé con fuerza del cabello y apoyé el glande contra su mejilla, ella se entregó cerrando los ojos y entre abriendo los labios, mi leche caliente comenzó a ensuciarla toda su cara, la perra disfrutaba su putez, y yo disfrutaba sarcásticamente la situación.
Al fin ella cayó rendida sobre el colchón, boca abajo, con su rostro embardunado en leche, respirando agitada con un placer infinito.
 Grace se relajó un tanto, pero yo necesitaba más, mi vista fue de casualidad hacia las frutas que decoraban la habitación, tomé una de las enormes manzanas verdes y la obligué a dar un mordisco, luego me senté sobre su espalda, la llené de lubricante y la apoyé en su esfínter, reaccionó de inmediato
Pará negro hijo de puta! qué haces???
Lo que me pediste… no me dijiste que te hiciera mierda, que te rompiera toda?
Pero eso no animal! pará! pará!
Pero la tenía bien inmovilizada, ella sacudía sus piernitas tratando de resistirse, pero empujé la manzana con fuerza, su esfínter poco a poco se estiró abriéndose como la boca de un volcán, más y más, y ella más se negaba
 No hijo de puta! no! pará! duele, duele! ay! ayyy!
Cuando su culito se abrió tanto como el diámetro mayor de la manzana, esta pasó completa y su anillo marrón se cerró como una guillotina, ella bufó y protestó resignada, naturalmente hizo fuerza para escupirla, pero yo me aseguré de impedirlo, tomé otra manzana y repetí el procedimiento, esta vez ya no hubo tanta resistencia, ni de su culo ni de su boca, ya no protestó como antes, una tanto resignada, desplacé en lo profundo la segunda sobre la primera, y donde cabían dos seguro cabrían tres…
Ya con tres frutas me mostré satisfecho, ella hacía fuerza, pero yo me deleitaba sólo observando, cuando su culo se abría todo volvía a metérsela para volver a comenzar…
En ese momento ella era un desastre de mujer, toda abierta, llena de leche, de lubricante, de saliva y de transpiración, sucia, con su voluntad quebrada, giré asegurándome de presionar para mantener las manzanas en su lugar, me incliné sobre su espalda y le dije susurrando en su oído antes de liberarla
En que puta te has convertido Grace…
Entonces cambió su actitud, abrió sus ojos desesperadamente, y giró sobre sí misma, las manzanas cayeron una tras otra, la invadió un manto de vergüenza, se apartó de mi lado como si fuéramos extraños, aterrorizada, incrédula, se arrinconó tratando de ocultarse como una cucaracha, preguntó con voz temblorosa

Me conoces… como me conoces…? quién eres…?
No me recuerdas? estudios primarios, compañeros…
No, no puede ser, eres… eres…
No pudo completar la frase, Grace se desvaneció y rodó por la alfombra.
Solamente me quedé observándola, con la risa a flor de piel, la vida nos da sorpresas…
PD: solo para mujeres, si quieren fotos… pero ya saben, tengan cuidado…
Si eres mayor de edad me gustaría saber tu opinión sobre este relato
Escríbeme con título ‘EL OSO NEGRO’ a dulces.placeres@live.com
NO a la pedofilia
NO al amor filial
SOLO MAYORES DE EDAD


Acosada por mi hermanastra



Por Carolina

Hola, quiero contarles un relato que me pasó en la vida real. Ocurrió con mi hermanastra cuando ella tenía ella 16 años y yo 15. Todo empezó un día en el que estábamos reunidos en mi casa, nuestros padres y demás hermanos se encontraban sentados en la parte de afuera de la casa. En un momento decidí entrar a mi cuarto a buscar unas cosas y sin darme cuenta mi hermanastra me siguió. Al darme cuenta busqué algo y al intentar salir, ella me bloqueó la salida y se sonrió y le dije que se quitara a lo que ella respondió con empujarme le volví a decir lo mismo y pasó lo mismo, me empujó ya a la tercera vez le dije lo mismo pero anexándole que si no se quitaba la iba a recostar de la pared y le iba a acariciar su cuerpo a lo que ella respondió con una sonrisa y me dijo no te atreves; al buscar salir volvió a bloquearme.
Les confieso que por dentro sentía miedo y las manos me temblaban pero decidí cumplir lo que dije agarrándola fuerte y colocándola contra la pared y comencé a acariciar sus senos y ella sólo soltó un gemido y apretó mi mano al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, solamente la acaricié más y le di un beso en el cuello y le pregunté por los demás y me respondió están afuera tranquilos y le respondí espera un momento no salgas y salí y me aseguré de que todo estuviera bien y cerré las puertas.
Luego volví a la habitación y cerré con seguro la puerta, ella estaba hay esperándome aun al verme entrar solo me jaló hacia ella sentí más temor. Respondí acariciando su rico cuerpo y levanté lentamente su camisa y quitando su brasieer observando esos ricos senos pequeños pero ricos y me volví como loco y comencé a chupárselos y ella gemía como si nunca la hubieran tocado comencé a agarrarle sus nalgas y las apretaba mientras seguía chupando su rico pezón como loco. Luego decidí pasar a algo más y metí mi mano hacia su vagina y ella me correspondió empecé a darle besos en la boca y chupaba su lengua cada gemido me volvía más loco comencé a meter mi mano dentro de su pantalón y acaricie su rica vagina estaba super húmeda pero rica busqué la manera de introducir mis dedos en su vagina y en ese momento me apretó la mano y me dijo así no ya va y comenzó a bajar mi cierre y a acariciar mi pene me decía que rico pene tienes lo tienes caliente y así estuvimos hasta que ella soltó un gemido y sentí un líquido salir de su vagina y ella me dijo ya amor para dios y yo le dije pero no he acabado y me dijo de eso me encargo yo. Se arrodillo y comenzó a meter mi pene en su boca, dios jamás me habían hecho eso con mi pene por mi edad nunca había probado y en pocos minutos sentí como venía mi leche y le dije para voy a acabar y se sonrió y me dijo échamelo en mis tetas tu leche calientica y así lo hice; acabé en sus ricas téticas. Luego nos levantamos y salimos como si nada y aún estaban en la calle nuestros padres y no se dieron de cuenta de nada y luego de esa vez lo hemos hecho otras veces más y hay más que contar.

Haciendo el amor a larga distancia



Por viagramanusa@yahoo.com.mx

Mis dedos, nerviosos, marcan el celular. Permanezco tumbado en el sofá mientras escucho el timbrar de la llamada. Uno…Dos…Tres…Cuatro… La espera se hace interminable zumbido tras zumbido. Finalmente tras diez tonos, ella descuelga el teléfono al otro lado de la línea. Permanece un instante callada antes de responder.
-Hola, cariño, ¿eres tú?
– Claro que mi vida. ¿Esperabas que fuera otra persona?
-Bien sabes tú que no. Estaba esperando tu llamada. Tengo ganas de ti. – Dime, amor, ¿qué llevas puesto hoy?
– Hoy me puse para ti un camisón de color rojo con un gran escote, que sé que te gustan mucho. Debajo me he puesto unos choninos de encaje también de color rojo. ¿Y tú?
-Me excitas mucho con lo que traes puesto amor, Mira traigo una camiseta suelta de algodón de color blanco y un calzoncillo tipo bóxer de color negro.
– Mmmm, me encantaría verte así vestido. Tenerte cercas para tocarte y que tú me toques a mí.
-Pero para que me toques, tienes que estar aquí. ¿Quieres que me lo toque por ti?
– Siiii, por favor cielo, tócate tu intimidad.
-Ya me lo estoy tocando, me gustaría que pudieras verme… ¿Tú te estás tocando?
– Mmmm, sí, estoy acariciando mis senos. Los pezones se me han puesto duros de repente solo de imaginarte sobándote tu intimidad.
- Amor, ¿tienes el manos libres puesto?
– No, no quería hacer mucho ruido. ¿Quieres que lo ponga?
-Me gustaría. Quiero que mientras acaricias tu pecho te quede la otra mano para acariciar tu intimidad.
– Ya está cariño. Ahora estoy tocándome tal y como querías. Me gustaría que pudieses verme.
-Y tú a mí amor, y a mí. Cuéntame cómo lo haces para mí.
–Acabo de meter la mano bajo mis choninos y me estoy acariciando. Imagino que eres tú el que lo haces. Son tus manos las que me hacen estremecer. Acerca tu boca a la bocina para sentirte cerca y poder pensar que es tu mano la que está entre mis muslos, entre mis piernas, y tus dedos abren mis labios vaginales
- Amor te estoy imaginando tumbada en la cama, con las piernas abiertas y mi rostro ante tus labios vaginales, tocándolos con mi lengua, besándolos con mis labios, y mi boca sedienta de tu miel.  
–Mmmm, qué rico… ¿Quieres que me meta un dedo?
-Siii, lo estoy deseando, hazlo para mí
–Ohhhh, qué rico…Estoy muy mojada, no sabes lo caliente que me pones… ¿te estás masturbando?
-Bien sabes que si estoy haciendo. El solo de pensar en cómo te acaricias tú, hace que se me ponga duro. ¿Quieres escuchar cómo me masturbo?
–Por favor, hazlo, ahhh…
- Acerco el teléfono a mi pene y dejo que ella escuche el sonido que hace mi mano al moverse sobre mi ardiente órgano. -¿Lo escuchaste, cielo? Quiero escuchar lo mojada que estás. Escucho a través del teléfono el ruido que hace su dedo al entrar y salir de su vagina, y el ruido peculiar al reventarse las burbujas de su humedad, lo que me pone todavía más caliente.
–¿Has oído como me pones? Estoy húmeda, escurriendo, Ojalá estuvieras aquí...ahh….ohhh... y pudieses penetrarme…agggg...ahahahahahahaha.
-Me encantaría, te la metería hasta el fondo hasta hacerte gritar, pujar, gemir
–Síiii, así…aggg…ohhh, ahahahaha…cuéntamelo…cuéntame cómo lo harías...
- Te penetraría con todas las fuerzas de mí ser.  Me gustaría comerte tu intimidad, tener en mi boca para saborear mmm…tan delicioso manjar, sentir como te corres en mi boca mientras me pides más y más….uffff.  Dime lo mucho que te gustaría sentir mi pene dentro de ti…
–Siii…ahhhh…si….me encantaría…. Creo que dé al sentirla entrar ya me correría….ohhhh….qué bueno…estoy a punto….de correrme… ¿y tú, amor?
-Sí, mi vida, noto como sube mi leche y pienso en lo bueno que fuese derramarla dentro de ti…
–Aghhhh…si…sii, así…ohhh ….Me corrooooo, me vengoooooo ohhhhh, ahahahahahahahahahahahahahahahaha. Amor ya terminé, ya terminé, Ohhhh no. Ahahahahahahahahahahahahahahha.  
 - Y escuchando los gemidos de ella, mi leche sale borbotones. Ahahahahahahahahahaha. Quedo rendido en el sofá, me tiemblan mis piernas. Los dos sudando, los dos recuperando la respiración. Le susurro a ella una frase sencilla y sensual -Te quiero mi amor.
–Y yo a ti. No me sueltes, no cuelgues. Quiero disfrutarte, sentirte, desde la distancia.
-Aquí estoy, piensa que mis manos soban tu intimidad. Mi lengua toma tus jugos y tu tomas mis lácteos, y te abrazo, te acaricio, te beso tiernamente.
–Buenas noches, mi vida. Ha sido un momento maravilloso. Hicimos el amor muy rico.  
-Si amor, hicimos el amor a larga distancia. Un momento inolvidable.
–Te amo. Un beso, adiós. Buenas Noches.
- Yo también te amo. Cuídate. Hasta pronto cariño, buenas noches.
¿Quieres tener una noche igual? Escríbeme a: viagramanusa@yahoo.com.mx

Monday, October 1, 2018

ENCUENTROS - EROTISMO EN CANTO-RELATO-POESIA

  A todos los poetas eróticos, se les invita que envíen sus poemas grabados a Radio Nuestra America, en su programa Encuentros. Una radio al...